Debate en redes sociales: ¿puede una carnicería ser vegana?

Un reportaje de LA RAZÓN sobre la apertura de Compasión, una tienda de productos elaborados 100% vegetales en Madrid, motiva una nueva batalla del lenguaje en Twitter

Productos vegetales a la venta en Compasión, la primera carnicería vegana de Madrid.
Productos vegetales a la venta en Compasión, la primera carnicería vegana de Madrid.©Gonzalo Pérez MataLa Razón

«Tienda o lugar donde se vende al por menor la carne para el abasto público». Esta es la primera definición que da la Real Academia Española de «carnicería», una de esas palabras suficientemente comunes para cualquiera como para no necesitar buscarla en el diccionario. Sin embargo, a veces, la actualidad más inesperada nos obliga a revisar significados tan básicos como este y a abrir debates en los que nadie se habría imaginado sumergirse hace unos años.

La apertura de Compasión en Madrid, una nueva tienda cuyas impulsoras denominan «carnicería 100% vegetal», es un ejemplo de ello. LA RAZÓN se hizo eco de la noticia y la discusión no ha tardado en llegar a las redes sociales: ¿se le puede llamar carnicería a un establecimiento cuya característica fundamente es, paradójicamente, que no hay a la venta ni un solo producto de origen animal?

Las opiniones de los lectores y lectoras, lejos de poner en duda o no el modelo de negocio de esta pequeña empresa familiar, se han centrado en la etiqueta que aparece junto a su nombre, para algunos muy desafortunada: «Como proyecto empresarial perfecto, pero vivimos una época en que se empeñan en que para tener éxito hay que cambiar el significado de las palabras y darles uno nuevo a su antojo, porque eso no es una carnicería», comenta uno de los tuiteros en la línea de muchos otros que insisten en que Compasión es más bien una frutería o verdulería. Otros han preferido bromear: «Yo tengo una ferretería en la que vendo libros».

Unos pocos han recordado que en 2017 el Tribunal de Justicia de Luxemburgo ya prohibió la comercialización de bebidas vegetales bajo el nombre de «leche», si bien es cierto que, desde 2020, la Unión Europea sí permite que se pueda llamar «hamburguesa» o «salchicha» a elaboraciones a partir de ingredientes vegetales como las que hace el equipo de Compasión en su obrador.

Al mismo tiempo, otra parte de la comunidad en redes ha respondido haciendo analogías con otras palabras del castellano que han evolucionado por fuerza de su uso: «Me encanta este avance hacia un cambio semántico como el que se produjo con la palabra salario», ejemplifica una usuaria. Y algunos han vuelto a acudir al diccionario, pero, esta vez, para defender el concepto de carnicería vegetal, pues en su cuarta acepción, «carne» se refiere según la RAE a la «parte de un fruto o un tubérculo, generalmente blanda, que está bajo la cáscara o la piel».

Cientos de comentarios después y coincidiendo unos y otros en que hablar de una carnicería vegana es «un gancho para captar la atención» bien aprovechado por quienes están detrás del proyecto de Compasión y «una forma de acercar estos productos a un público no vegetariano», la pregunta inicial del debate parece haber virado a otra: ¿qué fue primero, la carne o la carnicería?