Chueca: la tumba centenaria que se está cayendo a pedazos

El mausoleo del compositor se encuentra en un estado ruinoso. Una asociación impulsa un “crowdfunding” para reproducirlo de nuevo

Detalle del estado en el que se encuentra la lápida del compositor, en el cementerio de San Justo
Detalle del estado en el que se encuentra la lápida del compositor, en el cementerio de San JustoFunerarte

Se trata de un apellido que en Madrid tiene unas resonancias diferentes a las del resto del país. Y más aún cuando el 25 de junio está a la vuelta de la esquina. Todos saben que Chueca es el nombre del barrio capitalino que, una edición más, supondrá el epicentro de las fiestas del Orgullo. Pero muchos menos recuerdan que Chueca es también el nombre del compositor madrileño cuyos restos descansan, desde hace 113 años, en el Cementerio Sacramental de San Justo. Y no con todo la dignidad que merecen.

«La Gran Vía», «La Plaza de Antón Martín»... Federico Chueca puso notas al viejo Madrid de finales del XIX y principios del XX. La revista, el sainete, la zarzuela o el género chico fueron los géneros que el músico ligó de forma indisoluble a aquella ciudad de chulapos y chulapas, de serenos y lavanderas, de barquillos y azucarillos con aguardiente... Todo ello, a pesar de su familia que, quería hacer de él un médico respetable. Sin embargo, y con un afán autodidacta que nacía de su pasión por la música, la obra de Chueca triunfó en escenarios tales como el Variedades, el Apolo, el Eslava o la Zarzuela. Falleció en 1908 y fue despedido con honores. De hecho, la asociación cultural la Bagatella y la viuda del compositor, Teresa Sánchez, sumaron fuerzas para la creación de un mausoleo, en el Cementerio de San Justo, que estuviera a la altura de su vida y obra.

Artistas de prestigio

En sí mismo, aquel mausoleo ya era una pequeña obra de arte. Para su diseño, se contó con el arquitecto José Grases, que entre otros muchos créditos cuenta con el Palacio de Longoria (actual sede de la SGAE) y el Palacio de la Equitativa, en la calle Alcalá. Para su ejecución, la obra estuvo en las manos y el cincel de Pedro Estany, escultor y catedrático de la Escuela de Artes y Oficios, y cuyo virtuosismo para el detalle es hoy visible en el Monumento a Alfonso XII, ubicado en el Parque del Retiro.

Plano general de la tumba del compositor madrileño
Plano general de la tumba del compositor madrileñoFunerarte

La tumba se encontraba bajo un busto de Chueca y estaba cruzada por un pentagrama. En él estaban reproducidas las notas de una de sus obras más célebres, la «Marcha de Cádiz». También se representaba un «chispero», uno de los arquetipos castizos del Madrid de la época.

Sin embargo, aquella tumba monumental empieza a languidecer. Apenas se distinguen los grabados entre el musgo, aquel «chispero» ha perdido literalmente la cabeza y basta con rozar la piedra para que ésta se empiece a desprender. El paso del tiempo, la mala calidad de los materiales usados en la época y la falta de cuidados en general ha hecho que el estado actual de este magnífico mausoleo sea «ruinoso», según afirman desde Funerarte, asociación dedicada a la puesta en valor del patrimonio de los cementerios madrileños.

Su estado va más allá de lo crítico. Desde Funerarte consideran que su rehabilitación es «imposible». Sin embargo, la asociación está impulsando la creación de una nueva sepultura, idéntica a la original, con mármol como materia prima y una «vocación eterna». Para el proyecto, cuentan con la colaboración del propio Cementerio Sacramental de San Justo y la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, institución cuya sede está situada precisamente en el lugar en el que nació Chueca, la Torre de los Lujanes.

Técnicas 3D

A la hora de financiar la obra, la asociación ha abierto un «crowdfunding» a través de la plataforma GoFundMe para que todos aquellos interesados en preservar este patrimonio madrileño puedan colaborar. El nuevo mausoleo será ejecutado por el escultor Roberto Manzano, que ha estudiado al «milímetro» la sepultura y ha aplicado las más avanzadas técnicas 3D para la reproducción.

De hecho, desde la asociación señalan la probada experiencia de Manzano en este ámbito, como lo demuestran sus esculturas del Cementerio de Granada. Además, también cuenta entre sus créditos con los Atlantes que sujetan el edificio homónimo que se encuentra en Ceuta, o «La Paseanta», que puede contemplarse en el barrio de Malasaña.

El objetivo no es otro que el de respetar al «milímetro» la esencia de la escultura original, tanto en su forma como en su simbología. Y, por supuesto, rescatar todos aquellos detalles que el tiempo y el inevitable deterioro que trae consigo se han encargado de borrar. En resumen, que lo tradicional y lo tecnológico vayan de la mano en este nuevo reposo que, sin duda, Chueca merece.