Los 13 puntos imprescindibles del Rastro de Madrid

De Cascorro a Santa Ana Street Market: un recorrido por los puntos clave del mercado callejero con más historia de la capital

El nuevo plano es obra de Daniel Diosdado y ha sido editado por la empresa municipal Madrid Destino.
El nuevo plano es obra de Daniel Diosdado y ha sido editado por la empresa municipal Madrid Destino. FOTO: Madrid Destino

Durante ocho largos meses, Madrid tuvo que soportar vivir sin su mercadillo. Esto es, vivir sin gangas ni tesoros, sin regateo ni chamarileros. Que, aunque pueda parecer que la nostalgia lo envuelve en la magia de un viaje en el tiempo, El Rastro ha sufrido el golpe de la Coid-19 como el que más. Pero, después de otros ocho meses de vuelta en las calles, este símbolo de madrileñismo con más de 280 años de historia, no deja de reinventarse para salvar las medidas restrictivas sin perder su esencia más castiza. Por eso, ahora hay Rastro también los sábados, con circuitos gastronómicos y comerciales en fines de semana alternos y, por eso, ahora los visitantes cuentan con un nuevo mapa ilustrado que recoge los principales puntos por los que discurre este famoso y emblemático mercado callejero, y que es de descarga gratuita.

La publicación, editada por la empresa municipal Madrid Destino, ha contado con el arte de Daniel Diosdado y elige 13 emplazamientos imprescindibles a la hora de perderse por El Rastro, empezando por su corazón: la plaza de Cascorro, donde confluyen los barrios de Lavapiés y La Latina y donde se encuentran algunos de los sabores más característicos del mercadillo. Y desde allí, arranca cuesta abajo la Ribera de Curtidores, que es el eje central en el que cada domingo los vendedores ambulantes colocan sus puestos.

El mapa marca con los números 3 y 4 dos calles rebautizadas por los fieles al Rastro: la de San Cayetano, más conocida como la calle de los pintores, que, desde hace décadas, se convierte en una sala de exposiciones de arte; y la de Fray Caferino González o calle de los animales, en la que antiguamente se vendían todo tipo de mascotas y ahora está especializada en complementos para ellas.

A estas les siguen las galerías: primero, las Galerías Piquer, inauguradas por la cantante en 1950, que reúnen algunos de los mejores anticuarios de Madrid en torno a un patio central empedrado; segundo, las Nuevas Galerías y su gran balconada, que abrieron apenas dos años después y dan un mayor protagonismo al arte contemporáneo.

En la plaza del Campillo se reúnen los coleccionistas de cromos y tebeos y, subiendo desde allí, se llega a la calle de Carlos Arniches, haciéndose obligatoria la parada para almorzar una buena tosta. En paralelo a esta, la calle de Mira el Río Baja esconde algunas de las tiendas más curiosas y variopintas del recorrido, en las que hacerse, por ejemplo, lámparas y espejos de los años 30, 40 y 50.

En décimo lugar, el nuevo mapa ilustrado del Rastro destaca la cara más alternativa del mercadillo, su cara B, pues, a medida que el comprador se acerca a la calle de Arganzuela, empiezan a despuntar las tiendas de discos, de ropa de segunda mano, de librerías de viejo y hasta de almonedas especializadas en los años de La Movida.

La gran corrala en la que hoy se aloja el Museo de Artes y Tradiciones Populares de la Universidad Autónoma de Madrid, apodada como el Corralón por su tamaño, es uno de los edificios más antiguos del Rastro. Antiguamente, al acabar el mercado, los vendedores solían almacenar su género en su planta baja.

En este mapa, también ha merecido una mención la plaza del General Vara del Rey, por ser un punto en el que se vende absolutamente de todo y en el que, desde el pasado mes de mayo, se ha recuperada la Feria de Desembalajes, una tradición que tuvo su origen en los años 80 que ahora se celebra el primer y tercer sábado de mes.

Por último, no hay que irse del Rastro sin hacer la ruta Santa Ana Street Market, en la que son especialidad los productos hechos a mano, desde guitarras hasta cerámica pasando por alfombras persas.