La luz de Madrid ya es Patrimonio Mundial

La capital entra en el catálogo de la Unesco con el paseo del Prado y El Retiro conformando la propuesta bautizada como “El Paisaje de la Luz”

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“El Paisaje de la Luz” de Madrid superó ayer el examen del Comité de examinadores de la Unesco y la capital de España logró así inscribir su nombre por primera vez en el catálogo de los espacios culturales y naturales que son Patrimonio Mundial. Es el quinto sitio de la Comunidad de Madrid en lograrlo. España se consolida así en el podio de los países con más reconocimientos de este tipo. Un total de 49, sólo por detrás de Italia y China.

En los días previos e, incluso, pocas horas antes del examen de este domingo, el pálpito en el equipo de José Luis Martínez-Almeida era bueno. «Nos dicen que sí lo logramos», reconocían ayer por la mañana a este diario desde el entorno más próximo al alcalde. Necesitaba, al menos, 15 votos favorables de los 21 miembros del comité. Frente a estas perspectivas optimistas, la aprobación del proyecto de Madrid estuvo rodeada de interrogantes durante su discusión en la Asamblea. Primero, por las serias dudas puestas encima de la mesa por parte del informe técnico del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos). Y, más tarde, por los reparos de países como Noruega. Consideraban insuficiente la protección jurídica de los bienes afectados y, sobre todo, apuntaron a un problema de concepto: el bien conformado por el Paseo del Prado y El Retiro, a juicio de ICOMOS, no reunía un elemento unificador sólido, a pesar de que la delegación española ha venido insistiendo en estos años en que una de las fortalezas de la propuesta era precisamente incorporar al catálogo de la Unesco un sitio en el que la naturaleza está integrada dentro de un paisaje urbano.

La propuesta de excluir al Retiro, descartada

Los examinadores llegaron incluso a plantear ayer a Madrid que renunciase a incluir al Retiro para volver a presentar una candidatura en la que figurase únicamente el Paseo del Prado. «Madrid no puede arrancarse el pulmón del Retiro, que está conectado con el Prado y todo el espacio inscrito en arte y ciencia», señaló entonces Andrés Perelló, embajador de España en la Unesco. Con una entusiasta defensa del proyecto, Perelló instó a los miembros del comité a dar su aval a la propuesta de la capital de España. Echó mano, incluso, de la popular frase «de Madrid al cielo» para reconocer que nunca ha llegado a entenderla: «¿Por qué quieren ir al cielo, si ya están en Madrid?».

Finalmente, el apoyo abrumador de los países que intervinieron a continuación hizo posible que el proyecto fuera declarado Patrimonio Mundial en su conjunto. «Desde la emoción quiero dar las gracias. En una ciudad que lo ha pasado muy difícil tenemos un motivo de celebración. Comenzamos este sueño en 2014 y asumimos con orgullo y responsabilidad tener un sitio inscrito y Madrid estará a la altura», señaló Martínez-Almeida nada más recibir el «sí» del Comité de la Unesco. Y es que, al margen de la pandemia, el camino de este proyecto no ha sido tampoco nada fácil. Tres alcaldes lo han defendido desde Cibeles. Ana Botella lanzó la iniciativa en 2014, Manuela Carmena lideró el Gobierno municipal que presentó el dosier de la candidatura y, finalmente, Martínez-Almeida ha ha afrontado el reto de la valoración de los expertos, desde la primera visita de un evaluador de la Unesco en octubre de 2019 hasta la decisión final del comité de expertos de este 25 de julio.

El proyecto, tal y como ha venido defendiendo el consistorio en estos años, representa un paisaje cultural nacido de la interrelación «entre las personas y la naturaleza», diseñado en un contexto urbano que ha ido evolucionando a lo largo de los años y, al mismo tiempo, ha mantenido su esencia: la combinación de cultura y naturaleza en el mismo centro de la ciudad.

La candidatura, además, ha puesto en valor el hecho de que el Paseo del Prado sea el primer ejemplo de una alameda urbana desde el siglo XVI y cómo su configuración sirvió de ejemplo para los paseos de grandes ciudades de América central y del sur en México, Cuba y Argentina. Otro de los elementos que se ha querido destacar en su propuesta es el hecho de que a ambos lados de esta alameda urbana se levantan las grandes instituciones culturales, científicas, políticas, económicas y representativas de la sociedad madrileña. Y todo ello en perfecta armonía con la naturaleza que representan tanto el Jardín Botánico como El Retiro. Pese a las presiones recibidas a lo largo de todo el proceso para que el parque de El Retiro fuera retirado de la propuesta, el Ayuntamiento de Madrid confió siempre en que su combinación con el Paseo del Prado daría más fuerza a la candidatura. Y así fue.