Historia

El día que Wellington voló por los aires la Real Fábrica de Porcelanas de El Retiro

“La China”, como se conocía popularmente, era competidora directa de la porcelana inglesa. La Guerra de la Independencia fue el escenario perfecto para acabar con un incómodo rival comercial

Noria de la fábrica de La China, en el Retiro
Noria de la fábrica de La China, en el Retiro FOTO: Ayuntamiento de Madrid

Si Usted pasa cerca de la fuente del Ángel Caído, en El Retiro, es posible que le llame la atención una noria cercana. Es poco más de lo que queda de lo que en su día fue la Real Fábrica de Porcelanas del Buen Retiro. Una de las manufacturas reales, de productos de lujo, que impulsó la política mercantilista de la Ilustración española. Y todo gracias, como no, al empuje de Carlos III, que trajo con él de Nápoles artesanos y técnicas, para levantar en la capital, otra versión de lo que había hecho en Italia: Capodimonte. Su calidad era -y es, aunque ya hablamos de anticuarios-, internacionalmente reconocida, y sus técnicas de fabricación se mantenían como un secreto de estado. Quizá por eso, en una guerra como la de la Independencia, en la que se pugnaba por la libertad, pero también por la economía y la riqueza de los estados, el conflicto fue la excusa perfecta para acabar con un competidor comercial relevante. De ahí que ese 31 de octubre de hace más de 200 años, las tropas inglesas, aliadas de la Corona Española durante la Guerra de la Independencia contra los franceses, volasen la Real Fábrica de Porcelanas de El Retiro, conocida popularmente como La China.

Centro de flores
Centro de flores FOTO: Ayuntamiento de Madrid

Tras la acometida inglesa en la llamada Batalla del Retiro, de la que se han cumplido años estos días, pues fue un 13 de agosto de 1812, el coronel Lefond capituló rindiendo 2.500 soldados, 189 piezas de artillería, 2.000 fusiles y abundante munición e intendencia. Inglaterra tenía el camino expedito para dar un giro a las políticas comerciales y posicionar sus productos en Europa y América. El mismo día de la toma por los ingleses, el Duque de Wellington dio la orden de que, una vez las tropas abandonasen el fuerte, destruyesen todas las fortificaciones del Retiro. El general Hill cumplió las indicaciones de Wellington el 31 de octubre de 1812 e incendió ‘La China’ para, oficialmente, impedir que los franceses pudieran volver a ocuparla. No obstante, fue también -o sobre todo-, una jugada comercial de Inglaterra, borrando de un plumazo del mapa la potente industria madrileña de la porcelana.

FOTO: Ayuntamiento de Madrid

La versión oficial es que, a pesar de que los franceses ya habían evacuado la zona, ‘La China’ podría servir de fortaleza a los enemigos. La oficiosa y más extendida, que destruyendo la Real Fábrica de Porcelanas del Buen Retiro, que había servido como fortín a uno y luego otro bando durante la Guerra de Independencia. Una carambola de éxito, pues los ingleses eliminaban así a un competidor cada vez más fuerte en el mercado europeo de las manufacturas de lujo. En cualquier caso, en ese 1812 volaba por los aires varias décadas de arte y creatividad que ya habían situado a la porcelana madrileña entre las preferidas de nobleza y casas reales de media Europa.

Una porcelana que tuvo primero una influencia italiana y luego francesa. Aunque al principio la pasta había que importarla, en su segunda etapa se encontró en Vallecas una tierra muy parecida para la fabricación de porcelana, dando origen a la llamada “porcelana de Madrid”. Esas tierras vallecanas llegaban a la fábrica levantada en el espacio que quedó y se aprovechó de la antigua ermita de San Antonio de los Portugueses, del siglo XVII, que había sufrido un gran incendio y cuyo interior fue restaurado por completo para alojar la real factoría.

En cuanto la Fábrica en sí, pocos detalles se conocían sobre su distribución, equipamiento e, incluso, emplazamiento exacto, hasta que en 1996 se promovieron una serie de excavaciones arqueológicas en la zona. Se encontraron restos de porcelanas, así como vestigios de la batalla por la toma de la improvisada fortaleza. También se encontraron restos del sistema hidráulico que proporcionaba agua al ingenio, dos albercas y sus norias. De hecho, es una de esas norias y su alberca las que fueron después reconstruidas y actualmente pueden contemplarse en los terrenos aún conocidos como Huerto del Francés, en la zona del Ángel Caído del Retiro.

Además, se sabe que por debajo de estos terrenos que un día ocupó ‘La China’, circula una galería subterránea de un kilómetro de longitud que, al parecer, se usaba para conectar la Real Fábrica con la glorieta de Atocha. Se descubrió de forma accidental y se cree pudo ser también utilizada por las tropas francesas. Está cerrada al público y constituye en la actualidad uno de los muchos misterios del subsuelo madrileño.

¿Dónde contemplarla?

Gabinete de porcelana de Aranjuez
Gabinete de porcelana de Aranjuez FOTO: Ayuntamiento de Aranjuez

Una porcelana real tiene que tener un destino real. De ahí que muchas de estas piezas fueran a la decoración del Palacio Real de Madrid o los Reales Sitios, donde siguen conservándose y están abiertas a ser contempladas. La Casita del Príncipe del Monasterio de El Escorial tiene una sala totalmente decorada con esta porcelana del Buen Retiro. En un estilo cercano al Rococó. Asimismo, en el madrileño Palacio Real una sala entera muestra las paredes recubiertas por este material. Con todo, la obra cumbre de esta escuela fue el Gabinete de Porcelana de Aranjuez.