136 años

Cumpleaños del Ángel Caído en El Retiro (y no son 666 otoños)

La iniciativa escultórica del duque de Fernán Núñez fue vista como “oscura” por muchos madrileños que rechazaron un proyecto que buscaba mostrar la debilidad del diablo frente a Dios

Fuente del Ángel Caído.
Fuente del Ángel Caído.Felipe Gabaldóncreative commons

Ni es la única estatua dedicada al diablo ni, posiblemente, pierda nunca ese halo de misterio por mucho que se diga y se repita... que es solo una obra de arte. Y respecto a los números, a ese 666 de su emplazamiento, pues como el que puede adornar su casa -más o menos-, si vive en Madrid: la glorieta del Ángel Caído se encuentra a una altitud topográfica oficial de 666 metros sobre el nivel del mar. Y es que el misterio y lo oculto, para algunos, resulta más atractivo que la verdad o la prosaica realidad: la altura media de la capital española es de 666 metros sobre la mencionada referencia. No hay más. Otra cosa es que algunos quieran ver más allá.

Por ciento que el 666 es también el número de la creación y evolución del hombre en la naturaleza, el mismo que nace después de un ciclo de nueve meses, que es precisamente la suma y reducción de ese número apocalíptico (6 más 6 más 6 es igual a 18, y 1 más 8 es igual a 9). Los números, como se puede ver, se prestan a todo tipo de elucubraciones. Más o menos fantásticas. Eso ya, hasta donde se quiera.

Lo que sí hay es una obra de arte de singular valor. La escultura, en la que el “protagonista” muestra muestra un gesto de dolor, odio y humillación, fue realizada en Roma por Ricardo Bellver en 1877, y con ella obtiene la Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes, celebrada en Madrid en el año 1878. Posteriormente fue fundida en bronce en París para la Exposición Universal de 1878 que se celebraba en la misma ciudad.

El Ángel Caído después pasó a formar parte de la colección del Museo Nacional. En octubre de1879 su director, Benito Soriano Murillo, propuso a la Dirección General de Instrucción Pública exponer la obra al aire libre.

Posteriormente se acordó situarla en el Parque del Retiro y por ello el arquitecto Francisco Jareño diseñó un pedestal de granito, bronce y piedra. Un alto espacio adornado con monstruos, serpientes o sapos de gran fuerza expresiva. El conjunto fue inaugurado en 1885.

Con todo, lo que sí fue verdaderamente innovador o chocante para aquella época es el tema. Un monumento al diablo, o mejor dicho, a la debilidad del diablo frente a Dios, provocó en muchos madrileños cierto rechazo, cuando no desconfianza hacia los intereses que alumbraban la iniciativa del duque de Fernán Núñez. Un personaje clave en el desarrollo de El Retiro, tal y como ahora lo conocemos, pues a él se debe, entre otras cosas, el Paseo de Coches del parque madrileño.

Así, haciendo oídos sordos a las protestas de la sociedad madrileña de la época, que estaba escandalizada ante la idea de levantar un monumento a Satanás, el duque donó la cantidad de 11.000 duros para llevar a cabo el proyecto. Unos meses después, el 23 de octubre de ese mismo año, la fuente del Ángel Caído fue inaugurada. De ahí que ahora estemos de “celebración”, pues hace 136 años que, entre patinadores, ciclistas o paseantes, la escultura se ha convertido en un imprescindible de todo aquel que se acerque al Retiro.

Para su creación Bellver se inspiró en el Libro I de El paraíso perdido de John Milton: “Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado”.

Por cierto, no hay nada previsto para este 136 “cumpleaños”.