Un hogar a la altura de las supervivientes de la violencia machista

En un gesto solidario, la Escuela Madrileña de Decoración e IKEA han redecorado la que fue la primera casa de integración para mujeres maltratadas de España

El centro abrió sus puertas en Madrid en el año 1991.
El centro abrió sus puertas en Madrid en el año 1991. FOTO: Jesús G. Feria La Razon

Al entrar, da la bienvenida a sus visitantes el intenso color verde de las enredaderas que parecen querer engullir los muebles a prueba de temporales de un patio interior al que ellas llaman «El Jardín de las Mujeres». Como el corazón que bombea para mantener vivo un cuerpo, este rincón reservado al silencio y a las confidencias es el único en todo el espacio al que no pueden acceder los niños y niñas y, ahora, gracias a una iniciativa solidaria, luce más íntimo que nunca.

En un gesto de apoyo a la causa que el 25 de noviembre celebra su día internacional, la Escuela Madrileña de Decoración e Ikea han conseguido que, tras tres décadas alrededor de las mismas sillas y de las mismas mesas, el primer Centro de Recuperación de Mujeres Víctimas de Violencia de Género de España brille como un hogar nuevo, y del siglo XXI. «Las dificultades económicas entorpecen y hasta impiden nuestro trabajo al lado de estas mujeres y de sus hijos e hijas, que se ven involucrados desde la infancia en una violencia intolerable», explicaba sobre las razones de la larga espera por este cambio de imagen la que fue la fundadora de la casa, la histórica feminista Ana María Pérez del Campo.

El proyecto ha incluido también la renovación del área infantil de la casa.
El proyecto ha incluido también la renovación del área infantil de la casa. FOTO: Jesús G. Feria La Razon

Por su parte, poco o nada preocupados están los más pequeños de no poder sentarse en los elegantes sillones del jardín privado de sus mamás teniendo en cuenta que, a unos pasos de allí, la sala de juegos también ha pasado por las manos de las dos entidades implicadas en el proyecto. «Lo que queremos con esto es crear bienestar en su día a día, fomentar las relaciones, los momentos de disfrute y, en el caso de los niños y niñas, la diversión y el crecimiento saludable», apuntaba durante el acto de presentación de la renovación de la casa Laura Escalante, del equipo de Sostenibilidad de Ikea. A lo que Raquel Simón, directora de la Escuela Madrileña de Decoración, añadía orgullosa del resultado conseguido: «Soy una firme convencida del poder transformador sobre las personas de la belleza y de su capacidad para transmitir paz».

Mientras, ellas saltan agarradas formando un enorme corro de supervivientes y lloran de alegría, tal vez imaginando un futuro en el que las enredaderas logran devorar los muebles y hasta las paredes del centro, por fin, vacío.