El banco del Botánico que ya es Patrimonio de la Unesco

El Ayuntamiento concluye esta estructura que da unidad a toda la acera

Banco corrido, adosado al muro del Jardín Botánico, en el Paseo del Prado
Banco corrido, adosado al muro del Jardín Botánico, en el Paseo del Prado FOTO: Cristina Bejarano La Razón

Desde este pasado mes de julio, cada vez que pisamos el Paseo del Prado y el parque del Retiro, lo estamos haciendo sobre un suelo que ya no nos pertenece solo a los madrileños, sino a toda la Humanidad. Así, con mayúscula. La declaración por parte de la Unesco, la primera que obtiene la ciudad de Madrid en su historia, supone, además de un orgullo, una responsabilidad. Ahora más que nunca, hablamos de un entorno que debe preservarse y, en la medida de lo posible, mejorarse. Y ese trabajo comienza a partir de los elementos urbanos más simples.

Un buen ejemplo lo encontramos en algo tan sencillo como un banco de piedra. Concretamente, el que estaba situado sobre el cerramiento oeste del Real Jardín Botánico, en el Paseo del Prado. Desde el año 2017, el Ayuntamiento de la capital viene trabajando en la recuperación y rehabilitación de esta estructura, que había permanecido enterrada por el recrecido de la cota del Paseo del Prado. Ya en la pasada primavera, el Área de Obras y Equipamientos, con Paloma García Romero al frente, acometió la segunda fase del proyecto: dar continuidad a ese banco en el tramo que transcurre entre la Puerta de Carlos III y la Cuesta de Moyano, de forma que constituyera un elemento unitario.

Y así ha sido. Desde hace pocos días, los viandantes que paseen por el Jardín Botánico, parque del Retiro y alrededores, ya pueden descansar en esa nueva estructura. Unos seis meses después, el proyecto, ejecutado sobre una superficie de 3.867 m2 y con un presupuesto de 852.000 euros, ha concluido. Y el resultado es más que convincente, porque la mayoría piensa que ese banco siempre ha estado allí. Pero no es así. De hecho, los trabajos ahora finalizados se encontraban recogidos en el expediente presentado a la Unesco para la candidatura a Patrimonio Mundial. Y por pequeña que haya sido su aportación, al final, todo suma.