De Monte de Piedad de Madrid a hotel de lujo

Una institución centenaria, de ayuda a los más necesitados, que deja paso a un espacio de progreso en una capital que busca reinventarse y apuesta por el turismo de calidad

Aspecto del nuevo hotel en lo que fue el Monte de Piedad de Madrid
Aspecto del nuevo hotel en lo que fue el Monte de Piedad de Madrid FOTO: Efe

Una historia de ayuda y auxilio económico en tiempos difíciles. Fundado por el padre Francisco Piquer, en 1702, el Monte de Piedad de Madrid es uno de los más antiguos montes de piedad españoles, creado a semejanza de los montes de piedad italianos. A él se sumaron otros en Toledo o Málaga.

Monte de Piedad de Madrid
Monte de Piedad de Madrid FOTO: Ayuntamiento de Madrid

La finalidad del Monte de Piedad de Madrid era atender las demandas de las clases sociales más necesitadas de protección, a través de la concesión de préstamos gratuitos, garantizados con alhajas y ropas. Fue una institución benéfico-social, amparada por el Patronato Real y particulares que aportaban donativos y realizaban depósitos de forma onerosa; no se cobraban intereses por los prestamos.

Por lo que se refiere al nombre, procede la palabra latina mons, con el significado de “gran cantidad” o montón de dinero y, ya antes de la creación de los montes pietatis, se usaba para hacer referencia a fondos recaudados, por ejemplo en los bancos de cambio o de crédito en manos de los judíos o de los llamados Lombardos (una especie de banqueros nómadas), que aceptaban el empeño a cambio de sus préstamos. Dado que estas instituciones de caridad usaban el mismo sistema de intercambio, recibieron el mismo nombre, con el adjetivo pietatis en referencia a su función benéfica y no especulativa. En España, donde existían ya instituciones similares llamadas “arcas de limosna” desde el siglo XV, el primer Monte de Piedad se instauró en Dueñas (Palencia) en 1550. A partir de este, surgieron otros, como apuntábamos, en Málaga o Toledo. Un devenir de los tiempos en el que poco cambió... Luego, en 1836 se plantea por primera vez el cobro de un interés en los préstamos concedidos, para cubrir los gastos de administración que generaba la actividad del Monte y para asegurar el futuro económico del mismo. Desde aquel momento, lejano, el Monte de Piedad entró en las dinámicas bancarias y cambiarias del resto de las entidades financieras. Algo que se acentuó de manera clara en los últimos años, de fusiones y liquidaciones de sociedades, aderezado en ocasiones con escándalos financieros de primera línea. Todo hasta llegar al momento en que la Fundación Montemadrid, propietaria del inmueble, vendió en 2016 su mítica sede del Monte de Piedad de Madrid al grupo de inversión y gestión inmobiliaria KKH Property Invertors, con la intención de levantar un hotel de cinco estrellas. A finales de febrero del pasado año, antes del confinamiento total por el coronavirus, Archer firmó un acuerdo para la compra de este activo. Archer es propietario también del Westin Palace y del Hotel Arts de Barcelona. Pero la fundación no se deshará de todo este inmueble, y se quedará con unos 2.000 metros cuadrados para continuar con su actividad.

El edificio, situado frente al histórico Monasterio de las Descalzas Reales, un área que ha sido declarado Bien de Interés Cultural, y a pocos metros de la Puerta del Sol, está en plena remodelación para levantar un nuevo Hotel Edition de la cadena Marriott International.

El Madrid Edition no es un hotel cualquiera. Es la marca más exclusiva de Marriott International, el mayor grupo hotelero del mundo, lanzada en colaboración con el diseñador Ian Schrager. La línea Edition Hotels se caracteriza por un diseño muy cuidado e innovador y un servicio personalizado.

El nuevo hotel contará con 200 habitaciones y suites, piscina y terraza en la azotea del edificio, situado a pocos metros de la calle Preciados. Dispondrá de un gimnasio y un spa de última generación y 350 metros cuadrados para eventos profesionales. Y como en todos los hoteles de esta línea, presentará una oferta gastronómica exclusiva en cinco espacios diferentes. Un nuevo tiempo para un espacio antiguo, seguro que más feliz, frente a tantas estrecheces económicas del pasado, pero ante el que hay que quedarse, en positivo, con su ejemplo de ayuda y auxilio.