Urbanismo

La nueva Puerta del Sol: un espacio diáfano, monumental y sin árboles

Desde el Ayuntamiento argumentan que se busca recobrar el espíritu de ser una zona de paso “y no estancial”, además de no obstaculizar la visión de los edificios

La nueva Puerta del Sol de Madrid, cuyas obras están ya en marcha, no contará con arbolado ni en suelo ni en maceteros pues con esta reforma se quiere recuperar el espíritu de ser una zona de paso “y no estancial”.

Así lo ha trasladado en la comisión de Medio Ambiente y Movilidad el delegado del ramo, Borja Carabante, quien ha manifestado que él era favorable a incorporar vegetación en esta nueva Puerta del Sol.

Si bien, tal y como ya señaló en su momento la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, “la comisión de Patrimonio Histórico señaló que no era conveniente”.

“Hubiera sido bueno incorporar algo de arbolado o zona verde, pero la comisión de Patrimonio Histórico señaló que no”. “No lo comparto, yo hubiera incorporado arbolado”, ha expresado Carabante.

Tal y como ha señalado, a preguntas del edil de Vox Fernando Martínez Vidal, “el arbolado podría cubrir o obstaculizar la visión de edificios que eran protegidos” y se quería “recobrar ser una zona de paso, y no una zona estancial”.

La nueva Puerta del Sol introduce un criterio de orden en los elementos presentes en la plaza para adaptarlos a su configuración arquitectónica espacial. Se quiere de este modo generar un espacio central diáfano bordeado en su lado norte por una línea de bancos que se dividirá en ocho partes con tres interrupciones principales que coinciden con las calles que entroncan con la plaza (Preciados, Carmen y Montera) y otras cuatro particiones intermedias para permitir una mayor fluidez en el tránsito peatonal.

Esta alineación de bancos integrará además las escaleras de acceso al Metro y en sus dos extremos se instalarán las estatuas de la Mariblanca (en el extremo de la calle Arenal) y el Oso y el Madroño (en el extremo de la calle Alcalá).