De Pozuelo a Kentucky: la experiencia de estudios y deporte en EEUU que ha cambiado la vida a 3.000 universitarios

La empresa española AGM ha conseguido becas por valor de 200 millones de euros para miles de estudiantes españoles en los últimos 20 años

Deporte y Universidad en EEUU
Deporte y Universidad en EEUU FOTO: Efe

Cuando AGM, empresa española que ayuda a estudiantes y a deportistas españoles a obtener una educación de calidad en Estados Unidos, comenzó su actividad en 2004, el número de estudiantes españoles becados en universidades estadounidenses se contaba con los dedos de la mano. Hoy, casi 20 años después, solo AGM ha conseguido becas a casi 3.000 deportistas españoles que se han repartido casi 200 millones de euros. Este mismo curso 2021/22, cerca de 300 deportistas españoles se han repartido 20 millones de euros en becas.

Ahora surge la pregunta, ¿es verdaderamente útil cruzar el charco para estudiar en EEUU con una beca deportiva? Para saber si la experiencia merece la pena, AGM ha reunido a varios antiguos alumnos que decidieron dejar todo en España para vivir el sueño americano.

Diego Asís Ruiz se graduó en 2017 por la Eastern Kentucky University con una beca en tenis. Trabaja como desarrollador informático en Deloitte en España. Entre sus recuerdos más importantes “ganar el campeonato en 2015″ pero también incide en que la experiencia en EEUU “me sirvió muchísimo para madurar, ser bilingüe, valorar el trabajo en equipo y ser más disciplinado”. Para los estudiantes que duden, como le ocurrió a él cuando tomó la decisión, si es una opción que se debe tener en cuenta, Asís lo tiene claro: “recomendaría a todo el mundo que se fuese a Estados Unidos a estudiar con una beca. Allí puedes estudiar y competir a muy alto nivel para luego tener la opción de decidir si dedicarse al deporte profesionalmente”.

Opiniones similares tiene Rocío Frej Vitalle, que también se graduó en ingeniería aeroespacial con una beca en tenis en 2012. Ella pasó por diferentes universidades, como Boise State, Embry-Riddle y University of South Florida antes de fundar su propia empresa, Improving Aviation, dedicada a resolver los desafíos de la industria de la aviación de forma sostenible. Para Frej su mejor recuerdo es “el día que ganamos las semifinales del campeonato nacional universitario” y aunque aterrizó en Idaho sin saber inglés (ella misma reconoce que “ni siquiera entendía a los entrenadores”), “definitivamente esta experiencia cambió mi vida a mejor: el deporte en equipo de la universidad me enseñó disciplina, humildad, trabajo en equipo, cómo gestionar distintas habilidades y personalidades, cómo los objetivos del grupo están por encima de los individuales…”. A pesar de que pueda parecer lo contrario, la experiencia no fue un camino de rosas, tal y como confirma Frej: “compaginar deporte y estudios es difícil, pero lo volvería a hacer una y mil veces. En mi caso, no tenía expectativas de ser deportista profesional, con lo cual seguir con el deporte y compatibilizarlo con los estudios me dio una de las mejores experiencias de mi vida, sentirme casi deportista profesional: pude disfrutar del tenis como nunca antes porque, por primera vez, era realmente un deporte en equipo”. Por todo ello, su consejo para los estudiantes que estén en proceso de decisión es claro: “tener la oportunidad de estudiar una carrera universitaria es un privilegio, y mucho más si es en inglés: abre puertas, profesionales y personales, hace que nos podamos plantear opciones de futuro que tal vez no nos habíamos planteado”.

Jaime Villa Zapatero, graduado por la Drury University en 2011 con una beca en atletismo, es hoy en día el responsable de partnerships digitales en la aseguradora Verti. Más allá del deporte y los estudios, Villa recuerda de su época universitaria “las amistades que construí durante mis años allí”. Pero también admite que “al compatibilizar deporte y estudios desarrollé un nivel de disciplina excelente que sigo aplicando a día de hoy en mi vida profesional y personal”. Por ello, “no dudaría ni un segundo en recomendar a cualquier estudiante que se lance a cursar su grado en EEUU con una beca deportiva: es la mejor manera de vivir la experiencia universitaria americana al máximo”. Brenda Varela López, product manager en Telefónica y graduada en 2014 también por la Drury University y también con una beca en atletismo, asegura que lo que más le sorprendió cuando llegó a su nuevo centro de estudios fue “el recibimiento que tuve por parte de los compañeros, profesores y demás, algo que facilitó mi integración rápida, me hizo sentir muy cómoda desde el primer momento”. Para Varela, continuar entrenando era fundamental así que admite que “ser estudiante deportista te enseña a rendir al máximo en dos disciplinas en las mismas 24 horas del día que otro estudiante solo se dedica a una, por lo que es muy sacrificado pero también muy enriquecedor”. Nicolás Jubera, graduado por el New York Institute of Technology en 2011 con una beca en tenis y consultor estratégico en criptomonedas, también lo tiene claro: “mis mejores recuerdos en EEUU lo forman los amigos que hice en la universidad, pero también las puertas que me abrió estudiar la carrera en Estados Unidos”. De hecho, Jubera sigue viviendo y trabajando en Nueva York. “La experiencia en Estados Unidos me cambió mi vida profesional por completo. Las oportunidades en el sector financiero en Estados Unidos son las mejores del mundo y todo el que tenga la oportunidad debería de intentar probar suerte”, afirma. Para él, el deporte sigue formando parte de su vida: “los valores de perseverancia, esfuerzo y sacrificio que te enseña el deporte son irremplazables para cualquier profesional”. España, principal origen de futbolistas y tenistas de las universidades en EEUU

Los estudiantes-deportistas extranjeros en las principales universidades estadounidenses han crecido en los últimos cinco años un 46%, sobre todo en deportes como tenis (donde los estudiantes-deportistas extranjeros superan a los nacionales), Fútbol (soccer), natación, atletismo o golf.

En el caso de nuestro país, los estudiantes-deportistas españoles, unos 2.000, son el cuarto grupo más numeroso, tan sólo por detrás de Canadá, Reino Unido y Alemania.

Por deportes, en las universidades más importantes del país (Division I), España es el país con mayor número de tenistas y golfistas en el cuadro femenino y la segunda potencia en tenis masculino, por delante de Reino Unido o Canadá y solo superada por los tenistas estudiantes alemanes. Mientras, en Division II, España es el país que aporta más tenistas hombres y es la tercera potencia en fútbol masculino. En el lado femenino de la Division II, España es el segundo país con mayor número de tenistas.

Los estudiantes españoles suelen recibir una ayuda media de 25.000 dólares por curso, una cifra que suele ser superior en el caso de las chicas, que este año se ha situado en los 38.000 dólares por curso. Más del 60% de las deportistas españolas que estudia en Estados Unidos recibe becas completas durante sus cuatro años universitarios. Estas becas cubren todos sus gastos académicos, entrenamientos y competiciones, material deportivo, residencia en la universidad y comidas.

El sistema educativo estadounidense y el deporte femenino

Las mujeres deportistas se ven beneficiadas en EEUU por el Title IX, una ley federal aprobada en 1972 que permite que millones de mujeres utilicen el deporte para su desarrollo deportivo, académico y profesional. Todas las universidades tienen la obligación de tratar al deporte femenino de la misma forma que al masculino: ofreciendo el mismo presupuesto, instalaciones, medios y número de becas a los deportes masculinos que a los femeninos.

En deportes olímpicos, las mujeres se benefician por una situación especial que viene del fútbol americano, deporte exclusivamente masculino y que otorga 85 becas por equipo, por lo que las universidades tienen que dar el mismo número de becas al deporte femenino para poder cumplir con la ley de igualdad. Esto hace que en deportes donde hay hombres y mujeres, como por ejemplo el tenis, el atletismo, la natación o el fútbol, existan más becas y sean más altas para mujeres que para hombres. Y también hace que la NCAA cree y desarrolle otros deportes solamente para mujeres, como el hockey hierba, el vóley-playa, la hípica, el triatlón o el rugby.