Velintonia: la casa de Vicente Aleixandre por fin será protegida

La Comunidad de Madrid formaliza hoy su declaración como Bien de Interés Patrimonial

Fachada del inmueble, en el barrio de Moncloa
Fachada del inmueble, en el barrio de Moncloa FOTO: Comunidad de Madrid

En el número 4 de la calle Vicente Aleixandre de la capital se abre una de las páginas más memorables de la literatura española: Velintonia, la casa en la que el poeta, Premio Nobel desde 1977, vivió gran parte de su vida. Fue en el año 1927 cuando el joven sevillano se trasladó junto a sus padres a este chalé de dos plantas con jardín, situado al final de la avenida Reina Victoria. Un hogar que, en los últimos años, ha sido noticia por razones ajenas a su valor histórico y literario: desconchones, goteras, humedades, maleza... Situada en el distrito de Moncloa, la casa lleva décadas abandonada, debido, entre otros problemas, a la falta de entendimiento entre los herederos del escritor y las administraciones.

El pasado mes de noviembre, la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes, con Marta Rivera de la Cruz al frente, avanzó su intención de declarar el inmueble Bien de Interés Patrimonial (BIP), con la incoación del expediente de declaración, a instancias del Ministerio de Cultura. No en vano, un informe señalaba la necesidad de proteger el edificio mediante esta fórmula por su «especial significación histórica». Finalmente, el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid formalizará hoy dicha declaración mediante decreto, según avanzan a LA RAZÓN desde el Ejecutivo autonómico.

En esencia, ¿qué implica pertenecer a la categoría BIP? A partir de ahora, cualquier obra o intervención sobre Velintonia deberá respetar sus «valores históricos y culturales». Por ello, se establece una autorización previa por parte de la Consejería a la hora de ejecutar «obras mayores» –aquellas que requieren la aprobación de un proyecto de acuerdo con la legislación–. En cuanto a las «obras menores», esto es, las que no requieren dicho proyecto, será obligatorio el visto bueno del Gobierno regional cuando afecten a los elementos «expresamente protegidos» por la declaración de Bienes de Interés Patrimonial. Por otro lado, no será necesaria la autorización cuando las obras tengan como finalidad el mantenimiento del bien «en condiciones de salubridad, habitabilidad y ornato».

Desde la Consejería explican que, durante el proceso que ahora cristaliza, «se han cumplido todos los trámites previstos en la Ley de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid», recibiéndose informes favorables del Consejo Regional de Patrimonio Histórico y de la Real Academia de la Historia. Además, se presentaron escritos de alegaciones que fueron estudiados, incorporados al expediente y contestados, tras lo cual se ratificó la propuesta técnica con la incorporación de algunas correcciones.

Centro de tertulias

Independientemente de su valor arquitectónico –de estilo racionalista, marcado por su sencillez y sobriedad–, el auténtico «fuerte» de Velintonia reside en su valor histórico. Sobre todo por acoger tertulias y reuniones a las que acudieron las principales figuras de la Generación del 27, entre ellos Dámaso Alonso, Gerardo Diego y Rafael Alberti. A estos hay que sumar la posterior generación de los Novísimos, así como otros renovadores de la poesía española: José Hierro, Carlos Bousoño, José Luis Cano... Este último, por cierto, fue uno de los intelectuales que ya alzó la voz por el lamentable estado de Velintonia allá por mediados de los noventa.

«Al fondo, la azulada masa de la Sierra, casi vaporosa bajo un cielo de luces increíbles. Delante, las largas tierras de la Moncloa, apenas movidas, llanas, todavía precisas hasta el confín», describía el poeta las vistas desde el futuro Bien de Interés Patrimonial, el reconocimiento mínimo que merece un espacio bautizado, con toda justicia, como la Casa de la Poesía.