Queja vecinal

La lucha por salvar la Huerta de Mena, la “niña mimada” de Arniches y la Generación del 27

Los vecinos rechazan que se instalen oficinas en la quinta de recreo y pretenden que pase a formar parte del patrimonio histórico de la Comunidad

Reportaje sobre la conservación de la Huerta de Mensa en Hortaleza
Reportaje sobre la conservación de la Huerta de Mensa en HortalezaGonzalo Pérez MataLa Razón

Junto a la parada de Metro de San Lorenzo y en el número 5 de la calle de Gregorio Sánchez Herráez se encuentra La Huerta de Mena o la Finca de los Almendros. El primer nombre lo recibe por uno de sus propietarios, Juan de Mena, y el segundo por los árboles que la rodean, de esa especie. La que fuera una finca agropecuaria se trata, en la actualidad, de un lugar en desuso desde 2010. Podría pasar desapercibido para los viandantes, pese al palacete amarillento que asoma entre la vegetación, pero posee muchos recuerdos entrañables de los vecinos de Hortaleza y una nada desdeñable historia literaria. Todo ello lo estudió Marcos Vasconcellos en una investigación que arrojó luz sobre hasta qué punto este emplazamiento fue un epicentro importante para la cultura. Se trató de un lugar de reunión de la generación de jóvenes arquitectos vanguardistas del 25 y de los escritores de la Generación del 27, pasando por Rafael Gasset Chinchilla, periodista y político español. “En un estanque de la finca que desapareció por las obras de la M-40, Rafael Alberti se inspiró para escribir su poemario ‘Sobre Los Ángeles (1929)”, apunta Vasconcellos a LA RAZÓN.

Durante una temporada, el lugar fue propiedad de Carlos Arniches Barrera, un dramaturgo alicantino de la generación del 98 que puso en valor la cultura y las costumbres madrileñas y destacó por su manera de plasmar mediante letras el universo castizo. De hecho, cuenta con una placa en su domicilio de la calle Monte Esquinza, 14, donde falleció en 1945.

Legado literario

Por todo ello, la Huerta de Mena puede presumir de haber visto nacer todo tipo de sátiras, poemas y creaciones. Sin embargo, y aunque los vecinos del distrito parecen tenerlo muy presente, se trata de un patrimonio que no cuenta con un lugar que lo recuerde o divulgue sobre él. Actualmente, el terreno, que es una de tantas quintas de recreo que existieron, propiedades de familias aristocráticas en las que estas pasaban las vacaciones, está en peligro pese a ser una de las pocas que mantiene edificios en su interior. Desde Arniches y las charlas entre intelectuales ha llovido mucho, y en la actualidad la Huerta de Mena pertenece a las monjas Adoratrices, una congregación religiosa femenina de la Iglesia católica fundada por María Micaela del Santísimo Sacramento el 21 de abril de 1845. Durante el pasado noviembre, se supo que el terreno estaba camino de pasar a ser de unas empresas cuyo nombre se desconoce para derribarlo todo e instalar oficinas. Precisamente fueron las monjas las últimas en mantener la actividad en la finca, y lo hicieron dedicando el terreno a ayudar a mujeres que sufrían drogodependencia y a embarazadas, tal y como indica la placa junto a la puerta (Comunidad terapéutica y centro de día Los Almendros), hasta 2010, aproximadamente.

Falta de aparcamientos

”Poner más oficinas perjudicaría el barrio, cada vez hay más coches y circulación. Es una zona colapsada por gente que va a trabajar y lo será, de ahora en adelante, aún más. Por otro lado, aquí hay insuficiencia de aparcamientos”, afea Luis Gómez. Por ello, y junto a la plataforma Salvar el pueblo de Hortaleza, los vecinos del distrito comenzaron a recoger firmas para frenar el proyecto urbanístico en una petición que está muy cerca de alcanzar las 5.000 réplicas.

Tal y como reza el documento, la obra acogería también “un equipamiento municipal por concretar, nuevos viales, algunas zonas verdes y accesos a las autopistas circundantes (...) a costa de destruir el palacete de la finca, sus jardines y arbolado”.

Los vecinos, en cambio, y como respuesta a la especulación, proponen preservar el entorno medioambiental exterior para los niños y convertir el interior, con su palacete, en un lugar para la memoria del distrito de Hortaleza con residencias artísticas, teatros y una especial mención a la Generación del 27.

El modelo que defienden pasa también por que las Hermanas Adoratrices lleguen a un acuerdo con el Consistorio, poseedor de las dos parcelas que rodean la finca, para que puedan obtener el dinero que precisan sin echar a perder la memoria histórica de la zona. Para Vasconcellos, Ésta podría pasar a ser algo similar a la Quinta de los Molinos, un jardín de uso público cuyo origen también fue una finca de recreo rústico urbana con zonas de explotación agrícola y que también cuenta con arquitectura y zonas naturales.

Los vecinos reviven así una batalla que ya libraron en 1997, cuando se recalificó el terreno para un uso terciario con la aprobación del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Madrid.

Zona protegida

Bajo esa premisa, la plataforma también se encuentra en trámites de convertirla en un Bien del Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, algo para lo que recaba documentación. Esto implicaría formar parte de una lista que integra bienes materiales e inmateriales ubicados en su territorio a los que se les reconozca un interés histórico, artístico, arquitectónico, arqueológico, paleontológico, paisajístico, etnográfico o industrial.

Pero lo que interesa al respecto es la Ley 3/2013, de 18 de junio, de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, que establece un régimen general de protección para los bienes que integran el Patrimonio Histórico de la región que se concreta en un deber genérico de conservación, así como en un régimen de protección específico para los Bienes de Interés Cultural y otro para los Bienes de Interés Patrimonial.

Divulgación

Además, desde las asociaciones de vecinos se dan charlas y conferencias para informar a la ciudadanía sobre los hechos que acontecieron en el barrio. Alguna de ellas ha contado con el Dr. Joseba Barrón Arniches, residente en Bilbao y bisnieto del comediógrafo. Este se opone también a las obras y aboga por reivindicar la obra de su abuelo, Carlos Arniches, tal y como él hace desde varios libros publicados, como “Universo Arniches”.

Por otro lado, la Plataforma cuenta con un proyecto desarrollado junto a un arquitecto que defiende aunar el terreno del palacete con los terrenos colindantes con la huerta para que las Adoratrices puedan venderla la huerta, pero con la permuta de que se pudiera hacer en el Plan General de ordenación urbana (PGOU) y se les trasmutaran los terrenos equivalentes a lo que tienen ellas en exterior, con la misma edificabilidad que tiene ahora la finca.