El spin-off de la película “Campeones” llega al teatro en Madrid

Tres de los actores de la exitosa cinta protagonizan esta comedia, que está dirigida por David Ottone y escrita por David Marqués

«Campeones de la comedia», en el Marquina
«Campeones de la comedia», en el Marquina FOTO: Grupo Marquina Grupo Marquina

Mucha gente dijo que «Campeones» era una película diferente. ¿«Campeones de la comedia» también lo es? «Por una parte sí y por otra no», responde David Ottone, de Yllana, director de esta obra escrita por David Marqués, guionista de «Campeones», que cuenta en el reparto con Gloria Ramos, José de Luna y Alberto Nieto Fernández, actores de la misma, junto a Claudia Fesser, Emilio Gavira y Alec Whaite. «Evidentemente, hay personas con capacidades diferentes y quizá eso hace que el espectáculo sea especial, pero ese no es nuestro punto de partida –explica Ottone–. No lo afrontamos desde la discapacidad intelectual, ni es una apuesta específica por la inclusión social, sino desde intentar poner en pie una historia, nos planteamos un proyecto de teatro donde tenemos un guion, una comedia muy bien escrita, unos actores que son buenísimos y se comen el escenario y un trabajo por delante. Para nosotros esa es la manera más grande de normalización, el mayor valor que le podemos dar. Es evidente que la película “Campeones” hizo mucho por dar visibilidad y aportar normalidad y esta obra también va encaminada hacia eso, pero a la hora de afrontar el proyecto se ha planteado profesionalmente como cualquier otro, un espectáculo divertidísimo que funciona como una comedia al uso de cualquier teatro de España», destaca el director.

Dónde Teatro Marquina. Cuándo hasta el 3 de julio. Cuánto entre 17 y 19 euros

Josete y Gloria se independizan, quieren ser artistas y trabajar en el mundo del teatro. A través de Claudia, que es su tutora, contactan con un representante de actores, pero resulta que Gloria lleva tiempo chateando con uno haciéndose pasar por Claudia usando una foto suya: «Todo esto provoca una gran confusión y todo el enredo de la trama, que trata temas universales como las locuras que hacemos por amor, la compasión, la risa y la emoción». Si hay algo que sorprendió a David Ottone es el grado de compromiso de los actores: «Son muy conscientes de la oportunidad que tienen, les apasiona actuar y lo dan todo en los ensayos y en el escenario. La obra muestra lo difícil que es ganarse la vida como artista en todas las condiciones, para cualquier actor, y ellos lo son, como profesionales que cobran, ensayan, actúan, dan todo en el escenario y lo clavan porque son muy conscientes de esto y porque lo que quieren es actuar, que es algo que les apasiona, que viven intensamente y la verdad es que tienen tantísimo carisma y lo hacen tan bien, que es una maravilla verlos», afirma un director para el que este proyecto está significando mucho personalmente: «Para mí está siendo una de las experiencias más bonitas que he tenido en mi vida, yo no había trabajado nunca con personas de capacidades diferentes y, evidentemente, te ganan, ha sido un proceso arduo, como con cualquier proyecto de comedia donde hay que trabajar mucho, hay que entender al actor, ver lo que te puede aportar, pero como experiencia es maravillosa, de la que aprendes muchísimo y en la que sales reforzado como artista y como ser humano».

Es un espectáculo para público familiar, de entretenimiento, pero ¿puede sacarse algo de él? Según Ottone hay dos niveles: «En el primero el público ve una comedia muy divertida que funciona como tal, pero al mismo tiempo es consciente de las personas que la están haciendo, que lo están consiguiendo, que se están sobreponiendo a las dificultades que tienen para afrontar proyectos y, evidentemente, el poso que deja el espectáculo es que todos somos uno, somos seres humanos y ve la capacidad de superación. Esta no es una lectura que esté expuesta directamente –aunque hay una pequeña reflexión final muy emotiva–, sino que en todo momento se está dando ese punto de normalización. Lo bonito es conseguir que la gente se olvide de su diferencia, que solo vea actores contando una historia divertida y te olvidas porque es más importante la historia que las circunstancias de las personas que la representan», concluye.