Símbolos

Así es el himno oficial de Madrid que (casi) ningún madrileño conoce

Apenas se usa en actos oficiales y populares. Con música de Pablo Sorozábal Serrano y letra de Agustín García Calvo, el himno, que cierra con el célebre verso “De Madrid al cielo”

Himno de Madrid
Himno de MadridComunidad de MadridComunidad de Madrid

La Ley Ley 2/1983, de 23 de diciembre, de Bandera, Escudo e Himno de la Comunidad de Madrid estableció los símbolos de la región. El más conocido, sin duda, es su bandera, de color rojo carmesí y con siete estrellas de plata. Esta norma fue aprobada durante el mandato de Joaquín Leguina como presidente de Madrid.

En lo que tiene que ver con el himno, lo primero que debemos destacar es que se trate de una canción que muy pocos madrileños conocen y que, de hecho, no tiene presencia en casi ningún acto oficial que se celebra en la comunidad autónoma. En la exposición de motivos de la ley de 1983, se establece que “el himno de la Autonomía madrileña no podría ser ni meramente casticista, por pluralidad y riqueza de origen de nuestro pueblo, ni tradicional, entendiendo como tal aquellos que exaltan cualquier forma de exclusión o agresividad; debía ser, y es, un himno nuevo”.

 

El himno está regulado en los artículos 6 y 7 de la le citada ley. En el artículo 6 se establece que “el himno de la Comunidad de Madrid se compone del poema de tres estrofas que figura como anexo 1 a la presente Ley y la correspondiente partitura musical que figura como anexo 2″. El artículo 7 añade que “para los usos que reglamentariamente se determinen, la Comunidad de Madrid dispone de la versión abreviada del himno exclusivamente musical, cuya partitura figura como anexo 3 de la presente Ley”. Con música de Pablo Sorozábal Serrano y letra de Agustín García Calvo, el himno, que cierra con el célebre verso “De Madrid al cielo”, es éste:

Himno de Madrid

1

Yo estaba en el medio:

giraban las otras en corro,

y yo era el centro.

Ya el corro se rompe,

ya se hacen estado los pueblos,

y aquí de vacío girando

sola me quedo.

Cada cualquier ser cada una:

no voy a ser menos:

¡Madrid, uno, libre, redondo,

autónomo, entero!

Mire el sujeto

las vueltas que da el mundo

para estarse quieto.

 

2

Yo tengo mi cuerpo:

un triángulo roto en el mapa

por ley o decreto

entre Ávila y Guadalajara.

Segovia y Toledo:

provincia de toda provincia,

flor del desierto.

Somosierra me guarda del Norte y

Guadarrama con Gredos;

Jarama y Henares al Tajo

se llevan el resto.

Y a costa de esto,

yo soy el Ente Autónomo último,

el puro y sincero.

¡Viva mi dueño,

que, sólo por ser algo,

soy madrileño!

3

Y en medio del medio,

capital de la esencia y potencia,

garajes, museos,

estadios, semáforos, bancos,

y vivan los muertos;

¡Madrid, Metrópoli, ideal

del Dios del Progreso!

Lo que pasa por ahí, todo pasa

en mí, y por eso

funcionarios en mí y proletarios

y números, almas y masas

caen por su peso;

y yo soy todos y nadie,

político ensueño.

Y ese en mi anhelo,

que por algo se dice

«De Madrid al cielo».