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Cultura

Book Friday: la resistencia cultural que planta cara al Black Friday desde París hasta Soto del Real

La tercera edición del proyecto humanista que reivindica la lectura, el encuentro y el valor de las librerías frente a la vorágine consumista

Coincidiendo con el centenario de la Feria de libros de la Cuesta de Moyano, esta tercera edición del Book Fri David JarPHOTOGRAPHERS

La última semana de noviembre suele estar marcada por la agitación comercial del Black Friday, una ola global de consumo que avanza con la fuerza de un algoritmo. Las pantallas anuncian descuentos contantes, los comercios compiten por captar la atención y la publicidad invade escaparates, redes sociales y transportes públicos. En medio de esa vorágine, un movimiento cultural regresa con convicción para recordar que existen otros modos de relacionarse con el entorno, con el tiempo y con los objetos: maneras más lentas, más humanas y quizá más profundas. Ese movimiento es el Book Friday, que del 28 al 30 de noviembre celebra su tercera edición como una alternativa literaria y cultural concebida para resistir, con libros y encuentros, a la lógica frenética del consumo global. El proyecto conecta París con España, atraviesa barrios vulnerables, llega a centros educativos, a bibliotecas, a librerías pequeñas, a museos y, en un gesto pionero, también a prisiones y centros de menores. Un mapa que demuestra, como insisten sus organizadores, que la lectura sigue siendo un territorio de encuentro y de libertad incluso en los lugares donde es más difícil ejercerla.

El Book Friday nació como una reacción humanista, orgánica y sin ánimo de lucro, impulsada por la asociación ciudadana Soy de la Cuesta, que tiene su corazón en la centenaria Feria de libros de la Cuesta de Moyano. A diferencia del Black Friday, su propuesta no consiste en un catálogo de ofertas, sino en una defensa cultural. Los organizadores rechazan explícitamente los descuentos porque reivindican el valor real del libro y la importancia de la Ley del Precio Fijo, esencial para preservar la bibliodiversidad. Francia, que participa en el proyecto con 25 de los bouquinistes del Sena, fue pionera en la aprobación de esta ley en 1981, y esa experiencia es inspiradora para el espíritu del Book Friday. Si no fuera por esta ley”, reflexiona Lara Sánchez, directora de Book Friday y de Soy de la Cuesta, todo estaría en manos de dos grandes editoriales comerciales y el resto desaparecería. Sería un monopolio. No habría librerías pequeñas independientes, ni traductores, ni diversidad de autores. El tejido cultural quedaría devastado”.

En esta tercera edición participan 90 librerías, 65 en España y 25 en París, desde comercios centenarios como la Librería Balmes en Lugo o Cervantes en Segovia, hasta recién llegadas como Celama en Madrid, abierta por la ilustradora Andrea Reyes. También figuran proyectos heroicos que reabrieron tras desastres naturales, como las librerías valencianas afectadas por la DANA que han conseguido reconstruirse en apenas un año, o ejemplos de supervivencia gracias al apoyo de los lectores, como 80 Mundos en Alicante, obligada a mudarse por la especulación inmobiliaria antes de renacer gracias a una campaña ciudadana. La lista forma un retrato conmovedor del ecosistema librero español: trabajadores incansables, muchos de ellos movidos por pasión más que por rentabilidad, sosteniendo a diario negocios que, como recuerda Lara, cuesta muchísimo mantener, más aún en plena era digital”.

Frente a la omnipresencia de la tecnología, el Book Friday propone la recuperación del encuentro físico como valor en sí mismo. La tecnología está en todo, desde comprar hasta hacer deporte. Pero no podemos dejar de lado el beneficio de la lectura, el encuentro presencial, la importancia de salir un poco de este mundo de tantísima pantalla”, sostiene Lara. La organización ha recibido numerosos comentarios de personas que ven en el Book Friday un alivio al bombardeo publicitario del Black Friday. No todo el mundo quiere consumir por consumir. Hay gente que prefiere no dejarse llevar por ofertas engañosas. Hace poco buscamos en una IA un título de Pío Baroja y nos devolvió el nombre de una autora chilena que escribe sobre moda. La IA se equivoca, y puede tentarte a comprar algo que no buscas. Una librería nunca te engaña”.

Coincidiendo con el centenario de la Feria de libros de la Cuesta de Moyano, esta tercera edición del Book FriDavid JarFotógrafos

La defensa del comercio local se concreta este año de una forma especialmente simbólica: con la entrada del Book Friday en el Metro de Madrid, que también cumple cien años. Según los datos de la organización, el metro de Nuevos Ministerios es uno de los puntos con mayor tráfico de toda la red el viernes del Black Friday, y será allí donde se instale una caseta de libreros que recrea el espíritu de Moyano, con firmas de autores como Javier Sierra, Megan Maxwell, Lana Corujo, Nuria Labari, Adriana Murad Konings o Elisa Fernández Guzmán. Los organizadores valoran enormemente que Metro de Madrid, más allá de ser un transporte público, se involucre como agente cultural. Según Lara, es un espacio muy vivo donde la gente cada vez lee menos pese a la cantidad de viajeros. Queremos recordar el placer de la lectura en un momento de tanto consumo”.

Pero la expansión más sorprendente de esta edición no se encuentra en los centros urbanos, sino en lugares donde la cultura adquiere un valor transformador aún mayor: las cárceles. Este año, por primera vez en el mundo, una prisión albergará una Fiesta Lectora”, concretamente el Centro Penitenciario Madrid III (Valdemoro), con la poeta y traductora Helena Mariño. Además, el escritor Patricio Pron y Pablo Cerezo conversarán sobre Relojes y tiempo” en el Centro Penitenciario Madrid V, en Soto del Real, como parte de la temática general de esta edición: la presencia del mundo material en la literatura. En colaboración con las Aulas de Cultura de la ONG Solidarios para el Desarrollo, se celebrarán actividades también en Sevilla I. Para Lara Sánchez, no es casual que la lectura florezca con especial fuerza allí donde la libertad está restringida: En la cárcel se lee mucho. La lectura da calma, serenidad, perspectiva, amplitud de miras. La cultura siempre libera”.

La edición de este año viene enmarcada por una efeméride singular: el centenario de la Feria de libros de la Cuesta de Moyano, una de las instituciones más queridas y reconocibles de Madrid. Junto a los bouquinistes del Sena, con quienes celebró un hermanamiento histórico en mayo, constituye la segunda feria de libros permanente más antigua del mundo. Ambas han sobrevivido a guerras, a crisis económicas, a la pandemia y a una digitalización acelerada que ha transformado radicalmente los hábitos de consumo. La gentrificación de los centros urbanos ha expulsado a numerosos comercios tradicionales, pero Moyano sigue en pie, expuesta a la intemperie, al paso del tiempo y a una ciudad que cambia sin descanso. La Cuesta de Moyano es nuestra identidad, es memoria urbana y cultural”, afirma Lara. Es muy importante llamar la atención sobre la necesidad de apoyar al comercio local. Forman parte de nuestra identidad”.

La jornada inaugural del Book Friday 2025 comenzaron ayer con la emisión en directo del programa Hoy empieza todo 2” de Radio 3 desde la caseta 22 de la feria, con entrevistas a autores y colaboradores. A lo largo del fin de semana, se sucederán encuentros literarios en bibliotecas, museos y librerías, construidos en torno a la idea de un gran almacén de historias del mundo material”. Los comisarios de esta edición (Sergio del Molino, Marcos Giralt Torrente, Patricio Pron y Lana Corujo) han seleccionado más de 45 títulos que se exhibirán en escaparates, bibliotecas y en la web del proyecto, explorando la presencia en la literatura de objetos cotidianos (ordenadores, juguetes, ropa, relojes) y su capacidad para narrarnos. Las conversaciones entre autores prometen una mirada tan literaria como antropológica, recorriendo la vida cotidiana desde la ficción, el ensayo o la memoria.

Coincidiendo con el centenario de la Feria de libros de la Cuesta de Moyano, esta tercera edición del Book FriDavid JarFotógrafos

Las librerías, por supuesto, son el núcleo de esta celebración. Esto representa la unidad y la lucha común”, asegura Carolina Méndez, presidenta de los libreros de Moyano. Somos librerías pequeñas que buscamos sobrevivir frente a grandes superficies. No lo tenemos fácil, pero trabajamos día a día atendiendo a nuestros clientes con coraje”. También Hugo Prestel, librero de tercera generación en la Cuesta de Moyano y uno de los impulsores originales de la idea del Book Friday, comparte esa visión: Mi participación es la de una pieza más en un puzzle que debería englobar a todo el gremio. Hablar de libros y de lectura es algo que necesitamos colectivamente”.

El Book Friday ofrece además un gesto simbólico a sus lectores: quienes compren de forma presencial durante el fin de semana recibirán un número para el sorteo de un cheque de 240 euros para adquirir libros antes del 30 de diciembre. El ganador se anunciará el 3 de diciembre. No es un incentivo comercial, sino una celebración del acto de comprar libros como experiencia duradera. Los organizadores insisten en que el libro permanece incluso cuando todo lo demás se apaga: Si mañana hay un apagón, el libro siempre quedará”.

La iniciativa ha logrado reunir apoyos institucionales relevantes, desde el Ayuntamiento de Madrid hasta el Ministerio de Cultura, la Comunidad de Madrid, Radio 3, La Casa Encendida, diputaciones provinciales, gremios de libreros y entidades culturales. Pero la naturaleza del proyecto sigue siendo esencialmente humana y artesanal: un equipo que, según sus coordinadores, trabaja de forma incansable durante tres meses para preparar un fin de semana que aspira a convertirse en un refugio cultural durante el periodo de mayor consumo del año.

Quizá sea esa mezcla de resistencia y celebración lo que dota al Book Friday de una identidad tan reconocible. No compite contra el Black Friday y, como decía Ortega y Gasset, hay que hacer cultura, y que frente a las máquinas seguimos estando, y queremos seguir estando, los humanos.