Semana política
Moncloa y la izquierda elevan la ofensiva contra Ayuso en la semana agónica de Sánchez
En Sol aseguran que el PSOE ha perdido «reflejos y agenda» en su semana «horribilis», a lo que se suma su guerra en Móstoles con Más Madrid
Cuando la condena para el ya ex fiscal general del Estado parecía la última excusa para atacar a Isabel Díaz Ayuso, Moncloa y la izquierda incrementan la presión en Madrid. La semana en la que el ex ministro José Luis Ábalos y el asesor Koldo García entran en prisión, después de que lo hiciera el secretario general, Santos Cerdán, continúa la agitación contra la presidenta regional. El ministro y líder de los socialistas madrileños, Óscar López, elevó la presión tras la condena de Álvaro Ortiz. Nadie puede ir contra Ayuso, vino a decir, reconociendo implícitamente que ese era el objetivo.
La «fontanera» del PSOE declaró en sede judicial por sus trabajos desde las «cloacas» de Ferraz y el delegado del Gobierno en Madrid lo hizo en la comisión del Senado. Francisco Martín ocultó el nombre de los socios con los que creó la empresa que recaudó fondos para la campaña del Peugeot a la vez que el Congreso tumbó el techo de gasto, antesala de los Presupuestos, demostrando la fragilidad del Ejecutivo de Sánchez.
Con este panorama, la ofensiva contra la líder popular no ha parado. Pese a la volatilidad de las declaraciones por la montaña de escándalos, el Gobierno y sus satélites han tratado de distraer la atención con Madrid. Óscar López dio los primeros pasos para continuar con los argumentos esta semana. «Nuestro sistema democrático se basa en una regla que tiene que ser igual para todos. Si la señora Ayuso interpreta que está por encima de la ley y que todo aquel que se atreva a tocarla un pelo va a ir ‘p´alante’...».
El intento por cambiar el paso desde Madrid para que Ferraz recomponga filas no ha servido de mucho, a tenor de la agonía que demuestran el Gobierno y el PSOE. Así lo afirman desde las filas del PP regional, que mañana pondrá su maquinaria a funcionar para apoyar la concentración convocada por Génova en la capital en contra del Ejecutivo de Pedro Sánchez.
La última semana agónica para el presidente del Gobierno coincidió también con la declaración de su delegado en Madrid cuya falta de transparencia sobre las personas que le acompañaron en la fundación de la asociación Bancal de Rosas añadió más tensión en el tablero político. La asociación es la misma que recaudó fondos para la candidatura de Pedro Sánchez en las primarias de 2017.
Martín no reveló cuándo conoció Sánchez la existencia del sistema de recaudación ni el papel de cada uno de los cuatro socios fundadores. Tampoco aclaró las causas de la disolución de la entidad poco después de su constitución, ni con qué frecuencia se reunía con Santos Cerdán. Sus lagunas han dado motivos al PP para generar un nuevo punto de fricción con Moncloa. Sin embargo, Ayuso ha preferido situar el foco en la fractura institucional. Tras hacerse pública la condena a García Ortiz, advirtió que Sánchez actúa «por encima de los tres poderes» y busca «corregir» la sentencia: «Al Supremo le ha nacido otro Supremo», dijo.
Mientras en Ferraz y en Moncloa el PSOE lidia con el histórico hecho de tener a un ex diputado en prisión y a un fiscal general del Estado condenado, Madrid se ha concentrado en avanzar en gestión. En Sol han abierto nuevos espacios de innovación regulatoria. Una ley ordenará el uso de la inteligencia artificial en los trámites burocráticos. Con ello, Ayuso pretende blindar garantías, reforzar seguridad jurídica y evitar que la automatización ahogue al ciudadano.
La presidenta ha vivido otra protesta organizada por la izquierda, esta vez en la Educación Superior, uno de los terrenos de batalla tradicionales de la oposición al PP. La ofensiva se va incrementando, coincidiendo con el avance de la legislatura y esta semana se ha trasladado con especial intensidad a la Universidad. La huelga convocada por la plataforma de universidades públicas y respaldada por CCOO, UGT, CGT y CNT, ha intentado trasladar la idea de un sistema al borde del colapso por la «infrafinanciación» regional.
El relato duró poco. La Universidad Complutense salió a desmentir públicamente la alarma lanzada por el portavoz municipal de Más Madrid, Eduardo Rubiño, que insinuó que la institución no sabía si podría pagar las nóminas de sus profesores a partir de diciembre. La Complutense lo negó en La Razón, desmontando un clima de catastrofismo que los sindicatos habían logrado amplificar durante 48 horas.
Desde el Ejecutivo madrileño definieron la protesta como una «huelga politizada», y en ese contexto señalaron el verdadero elemento de presión: el «chantaje» de Salvador Illa, cuyas nuevas reglas de financiación harían que las universidades madrileñas perdieran 170 millones de euros anuales.
El catastrofismo que pretende demostrar la izquierda ha sido confrontado con más medidas por la Comunidad y el Ayuntamiento. Frente a la calamitosa situación que describen los sindicatos, plataformas de izquierda y grupos de la oposición, el Ayuntamiento ha respondido marcando agenda en materia urbana. La reparcelación del Sector de Valdecarros abre el camino para levantar hasta 50.000 viviendas, la mitad con algún tipo de protección.
Se trata del proyecto más ambicioso en décadas en la capital, según lo definen en Cibeles. El movimiento enlaza con la estrategia del alcalde, José Luis Martínez-Almeida, de ensanchar el acceso a la vivienda y movilizar suelo en una ciudad tensionada.
La vivienda no ha sido la única medida municipal de la semana. La nueva ordenanza de terrazas del Ayuntamiento, más estricta en sanciones y controles, responde a un doble objetivo: equilibrar convivencia y actividad económica.
La estrategia de Ayuso y Almeida marca el paso en un camino que pretende poner por delante la gestión frente al ruido mientras la izquierda madrileña exhibe sus fracturas. PSOE y Más Madrid han abierto una guerra interna en Móstoles, alimentada por el procesamiento del dirigente de Más Madrid, Gabriel Ortega. La formación de Mónica García sostiene que la querella responde a su denuncia sobre una supuesta trama vinculada al equipo socialista de Noelia Posse en el caso de la ITV municipal. Los socialistas, por su parte, rechazan la acusación y achacan a Más Madrid un victimismo estratégico.
El choque ha dejado una escena más que sumar a la semana «horribilis», la de dos partidos que comparten tablero electoral enfrentados en un municipio clave. La secuencia «demuestra que la izquierda ha perdido reflejos y agenda», aseguran en Sol. De momento, impulsan la agitación contra Ayuso.