Madrid

Un homenaje en Madrid al “Bareto” de toda la vida: caña bien tirada y raciones para compartir

Se encuentra en la antigua cervecería de Correos. Cuenta con una terraza perfectamente acondicionada para los días de invierno, situada dentro del Paisaje de la Luz

Taberna Bareto
Taberna Bareto FOTO: Enrique Cidoncha La Razón

Nos entusiasman los «baretos» de siempre. Esos en los que hemos pasado horas y el tiempo ha pasado en un suspiro. Y, cuánto nos alegra que Grupo Barbillón haya realizado un lavado de cara a la antigua cervecería de Correos manteniendo, eso sí, la esencia coquinaria castiza, que tanto nos gusta. Un espacio emblemático en la capital desde mediados de 1920 al que, durante casi sesenta años, han acudido personalidades de la cultura y la política. Porque aquí, y en el antiguo café Lion, crearon su grupo los escritores del 27, con Alberti y Lorca al frente, y ocupaban sus mesas Miguel Hernández, Pablo Neruda y Antonio Machado, entre otros.

Bareto. Dónde calle Alcalá, 55. Teléfono 91 297 71 41. Precio medio entre 15 y 25 euros

Un apunte, la apertura de este local supone la primera toma de contacto del citado grupo hostelero en la capital, aunque quienes estén leyendo estas líneas y residan en Aravaca seguro que son comensales habituales en Barbyllón Oyster Bar. ¿El motivo? Su muy buena oferta culinaria, la excelente atención del equipo de sala, por mucho que ésta esté a reventar, y el ambientazo que se genera casi a diario. A éste suman Panorama Oyster Bar, en Majadahonda, y Tinglado Oyster Bar, en Boadilla del Monte. A los hermanos Sánchez se ha unido el empresario Nacho Horcajada (Barra y Mantel, Bar Carallo y Nómada), cuyo objetivo es no dejar que desaparezcan los bares clásicos. Madrid vuelve a ser una ciudad viva gastronómicamente hablando en la que tan bien conviven los establecimientos en los que es protagonista la cocina fusión, la puramente internacional y la creativa. Hoy, nos sentamos a la mesa de Bareto. Al entrar, nos topamos con una maravillosa barra de mármol en la que observar cómo se tira de verdad bien una caña antes de disfrutarla, o en la que pedir un vermut de grifo o un vino, junto a unas tapas, ya que la idea es rendir tributo a esos locales de antaño que, por desgracia, han ido desapareciendo.

Aunque nosotros optamos por hacernos con una mesa en la terraza perfectamente acondicionada para los días de invierno, situada dentro del Paisaje de la Luz, recientemente nombrado Patrimonio Mundial de la Unesco. Desde luego, si mantiene el nivel de los espacios mencionados, promete ser el lugar al que volver, ese que se convierte en un fijo cualquier día no importa la hora, ya que un buen desayuno lo tienes asegurado (tostadas con aceite de oliva virgen extra, tomate y jamón ibérico…), lo mismo que el tentempié cañí de media mañana (pincho de tortilla…). A esa misma hora, ya se escucha a los camareros cantar las comandas casi a voz en grito: «¡Una de torreznos, otra de bravas y de flamenquines!», se escucha. Pocos minutos después, ¡un par de mejillones tigre –no podían faltar en la oferta–, unos berberechos y también una de rabas!

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Montado de chipirones

Elaborado con pan de cristal, es uno de los imprescindibles de la carta, lo mismo que las bravas y los flamenquines. Hay otros entrepanes, como el de tortilla de patata, el de ternera asada y el de salchichón. Como platos calientes, las albóndigas y el solomillo al ajillo.
Taberna Bareto
Taberna Bareto FOTO: Enrique Cidoncha La Razón

Antes de pedir la carta, optamos por una caña en su temperatura y presión perfecta para saciar la sed mientras curioseamos la carta, compuesta por tapas, raciones y montaditos sencillos idóneos para compartir en un almuerzo informal. Para empezar, una de mejillones al vapor. Buena elección. Continuamos con la gilda, claro, a la que, si lo desea, puede incluir pulpo, y con el matrimonio de anchoa y boquerón sobre pan de cristal. Bocados cañís que antecedieron a una de bravas, de salsa perfecta, a los torreznos, a las croquetas de jamón y al montado de chipirones a la andaluza que, por supuesto, armonizamos con una copa de El Hombre Bala, vino elaborado por la Bodega Comando G para Uvas Felices con el objetivo de elaborar vinos de viñas viejas de garnacha de la Sierra de Gredos. El bacalao en su punto y con un rebozado perfecto cerró el desfile de tapas. Y sí, hubo hueco para compartir la tarta de queso. Ojo, en un par de meses estará listo un espacio interior, que resultará ser esa casa de comidas a la que todos querremos ir.