Expansión

La Universidad Complutense pone un pie en el África subsahariana

Crea la Escuela Africana, con sede en Malabo. Es la única institución extranjera con sede en Harvard

La Universidad Complutense pone un pie en el África subsahariana
La sede de la Escuela Complutense Africana en Malabo (Guinea)UCM

África es un continente en el que España ha fijado su mirada para atraer alumnos que puedan formarse en nuestras universidades pero, paralelamente, ejerce una gran atracción sobre nuestros centros de conocimiento, que han encontrado en el África subsahariana un lugar donde amplificar su acción y crecer. Es el caso de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), que ya ha decidido poner un pie en el continente tomando como referencia la Escuela Complutense Iberoamericana. ¿Qué modelo es este? «Es un modelo muy exitoso que lleva funcionando quince años. Se celebran dos ediciones al año y se organizan cursos específicos en los que participan grupos de profesores complutenses con la universidad local. Este año se organiza en Uruguay y, cada seis meses, se hace en un sitio diferente», explica José Francisco Gómez, director de la Escuela Complutense Africana.

Partiendo de esta iniciativa, y en ese afán por fomentar la colaboración a partir del intercambio mutuo y la realización de proyectos conjuntos de investigación y docencia, surgió abrir nuevos caminos académicos en el continente vecino. Y es que es un entorno por explorar que está teniendo mucha demanda de formación superior, un campo abonado para tejer alianzas y fortalecer a las universidades con proyectos de formación conjunto. «La idea ha nacido durante el mandato del actual rector, Joaquín Goyache. Teníamos bastante información en relación al interés de la Unión Europea y de España en los convenios y las relaciones con las universidades africana, aunque ya hay iniciativas bilaterales. Sin embargo, lo que pretendíamos era aglutinar en torno al paraguas Complutense todos estos primeros pasos que habíamos ido dando. Y así surge la Escuela Complutense Africana, mirando al espejo a la iberoamericana, aunque con un proyecto nuevo. Entre otras cosas porque, su propia idiosincrasia, hace que sean universidades muy diferentes entre sí».

El primero de los objetivos de la escuela es «generar cursos de formación parecido a los de Iberoamérica con una vocación de diálogo con la universidad local». Por eso ahora la Complutense quiere tener actividad permanente en Malabo. La universidad se planteó un lugar donde hacerlo y reparó en que el único país de habla hispana es Guinea Ecuatorial. Allí, dentro del recinto de la universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE), la UCM, que es ya la tercera universidad presencial más grande de Europa, cuenta con una sede, un pequeño espacio en el que gestionar matrículas, aunque los cursos está previsto que se impartan en las aulas de la UNGE. «Se trata de fortalecer académicamente a profesores y estudiantes tanto de Guinea como de países del entorno», señala José Francisco Gómez.

De momento, lo más inmediato es organizar una primera edición de cursos en los que profesores de la UCM va a formar a profesionales, profesores y estudiantes. La iniciativa está previsto que pueda arrancar en el mes de junio próximo y está a falta de los últimos ajustes administrativos y negociadores con la UNGE.

Para empezar, se impartirán entre otro y diez cursos de dos semanas de duración, aproximadamente, con una duración de entre 40 y 50 horas presenciales que proporcionarán seis créditos.

A diferencia del proyecto iberoamericano, la idea es que las actividades formativas se realicen durante todo el año, de enero a diciembre, el primer paso para fortalecer la relación con los países del entorno. Por que la idea es saltar de la capital de Guinea Ecuatorial a otros lugares del entorno. Y es que, hasta ahora, la UCM venía desplegando proyectos concretos con una intensa actividad en Ghana, Senegal, Mozambique y Guinea.

Así, en Dakar, la Complutense cuenta con actividad de profesores en Ciencias Físicas en la universidad Cheikh-Anta-Diop; con la universidad Tamale, en Ghana, está vigente un convenio para trabajar en microbiología y hay doctorados de la Complutense que se están formando allí; con la Universidad Pedagógica de Maputo, en Mozambique, se ha creado una titulación conjunta de Estadística y Matemáticas; mientras que en Guinea Ecuatorial hay un laboratorio de Ciencias Biológicas y Ambientales en el que se forman profesores y hay intercambio de docentes. Aún hay más iniciativas en República del Congo, en Etiopía y se están iniciando conversaciones con la Universidad de Nairobi (Kenia) para trabajar en el área del turismo, unas iniciativas que fortalecerán el paraguas que ampara a la Escuela Africana. «Queremos lanzar programas de movilidad de estudiantes y profesoras de la UCM y de las universidades locales para que se pueda generar networking entre los profesores de ambos lados y puedan surgir proyectos comunes», dice su responsable de la Escuela Africana.

La Complutense, en Harvard

Mientras la UCM explora terrenos académicos más incipientes en África, si miramos ahora al continente americano, hay otra iniciativa poco conocida, como es el Real Colegio Complutense de Harvard, afincado en la institución de enseñanza superior más antigua de EE UU (fundada en 1636) en la que ambas instituciones colaboran. «Su función es la de administrar una serie de actividades que permitan a estudiantes complutenses, por ejemplo, participar en cursos de doctorado o en actividades formativas de alta especialización. Los profesores pueden hacer estancias de investigación, pueden celebrarse cursos y seminarios, organizarse encuentros en torno a asuntos de especial interés, o pueden proponer investigaciones específicas», detallan desde el Rectorado.

Desde hace más de treinta años el Real Colegio Complutense ha servido a la Universidad española «como vía de relación para crear lazos de colaboración entre investigadores complutenses e investigadores de Harvard mediante, por ejemplo, la creación de grupos de investigación conjunto».

[[H2:«A unique institution»]]

►Los académicos de Harvard se refieren, afectuosamente al colegio complutense como «a unique institution» (una institución singular), ya que no hay ningún otro ejemplo de colaboración en la Universidad de Harvard con una universidad extranjera. En la actualidad hay más de sesenta miembros activos afiliados el Colegio que desempeñan sus actividades en la universidad americana. En la propia sede del Colegio, en Cambridge, Boston, se celebraron hasta mayo de

2022, una treintena de actividades académicas. El objetivo es la cooperación académica, investigadora y cultural entre ambas instituciones.