Madrid, COP25

En definitiva, la COP25 es prueba de que España está preparada para ser un país receptor de turismo de congresos y conferencias.

España acoge estos días en Madrid la XXV Cumbre por el Cambio Climático y demuestra al mundo, una vez más, su capacidad para organizar un acto de repercusión internacional.

La renuncia de Chile, debido a la falta de infraestructura adecuada a la importancia del evento, han hecho posible que la Conferencia sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas se esté celebrando en Madrid, reconocida en la 26a edición de los World Travel Awards 2019 como «Mejor destino de reuniones y conferencias del mundo». Con este título la capital española se ha posicionado por encima de lugares tan emblemáticos en turismo de congresos como Las Vegas, ciudad reconocida con el citado galardón los últimos seis años consecutivos.

Madrid, por tanto, se convierte durante los días de la Cumbre —desde el 2 hasta el 13 de diciembre— en punto de encuentro mundial por la lucha contra el cambio climático. Científicos, miembros de la sociedad civil e iconos, como la adolescente Greta Thunberg, y representantes de más de doscientos países se congregan para llegar a un consenso sobre cómo completar el Acuerdo de París y frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y aportar, de esa forma, soluciones que contengan los devastadores efectos del cambio climático.

IFEMA, experiencia y profesionalidad al servicio de la COP25

Conseguir organizar un Congreso de estas dimensiones en menos de un mes es ya, en sí mismo, un éxito notable. En condiciones normales se hubiera tardado, como mínimo, un año y medio. Sin embargo, el trabajo titánico de la entidad madrileña de IFEMA dirigida por Eduardo López-Puertas Bitaubé, ha hecho posible que pudiera celebrarse la Cumbre en España en un tiempo récord.

Preparar siete pabellones al completo —con 113.000 metros cuadrados, divididos en la «zona azul», la parte institucional, y la «zona verde», dedicada a empresas, ONG, activistas y colectivos afectados por el cambio climático— y hacerse con el material necesario —2.000 micrófonos, 700 ordenadores portátiles y más de 800 pantallas— en tan poco tiempo ha sido posible gracias a que López-Puertas y cada uno de los casi seis mil participantes —entre el equipo directivo, operarios y el staff técnico, a los que habría que sumar los 2.000 voluntarios que hay cada día— han tenido presente siempre que este acto es una oportunidad única para la proyección internacional de España.

La Feria de Madrid, espacio que recibe más de cuatro millones de visitas cada año gracias a sus diversas exposiciones y congresos, ha demostrado, tal y como nos cuenta Eduardo López-Puertas, tener un equipo profesional capaz de adaptarse a los requerimientos de la ONU y de las peticiones de Chile, país competente en la organización del evento. Por otro lado, tener, desde un inicio, buenas infraestructuras —cuenta, por ejemplo, con la red WIFI de mayor capacidad que hay en España, capaz de dar servicio simultáneamente a 64.000 personas, ampliables a 100.000— junto con la innovación y flexibilidad que han caracterizado al equipo de IFEMA, la convierten en un referente y, gracias a la COP25 en un altavoz a nivel mundial de la capacidad que tiene España para preparar este tipo de macro eventos.

Una mención especial requiere el tema de seguridad, ya que IFEMA, además, es la única Feria en España que cuenta con el Certificado de la Norma ISO de emergencia. La innovación tecnológica del recinto ha permitido, también, que la ciberseguridad esté garantizada. Todo ello, sumado a la labor incansable de los miembros de IFEMA, ha hecho que la Cumbre esté siendo un éxito y tenga un gran impacto en la economía madrileña, ya que recibe unos 25.000 visitantes diarios, lo que repercute directamente en hoteles y comerciantes de toda la ciudad.

En definitiva, la COP25 es prueba de que España está preparada para ser un país receptor de turismo de congresos y conferencias, contando con infraestructuras punteras como IFEMA, capaces de llevar a cabo un reto logístico y organizativo de tal magnitud, que está superando, incluso, las expectativas de los altos comisionados de la ONU.