Vida plena

Respirar mejor y cuidar la garganta. La terrible pandemia de coronavirus ha vuelto a poner en uso tradiciones de medicina natural que habíamos olvidado. Para mejorar los síntomas relacionados con el aparato respiratorio y mantener en forma la garganta, nada mejor que los aceites esenciales en gotas que se pueden adquirir en los herbolarios. El eucalipto y el niaouli son balsámicos y descongestionantes; el tomillo es antitusivo; la menta es un descongestivo nasal y el orégano es fluidificante y expectorante. Se hierve agua y se deja 3 minutos en reposo, añadiendo hasta 10 gotas de aceites esenciales (se pueden mezclar), inhalando el vapor durante un máximo de 10 minutos. Para una mejor concentración del vaho colocamos una toalla sobre la cabeza y respiramos.

La Vitamina misteriosa. La vitamina K2 era una gran desconocida hasta hace bien poco. Sus cualidades la hacen indispensable en cualquier dieta equilibrada y preventiva de enfermedades. Está especialmente recomendada para las personas que toman fármacos contra el colesterol de forma habitual, antibióticos o anticoagulantes. Duplicar las dosis diarias de alimentos que contienen K1 o K2 es esencial para prevenir problemas del sistemas nervioso, circulatorio y cardiovascular. Asimismo, reducimos el riesgo de infarto y prevenimos la osteoporosis al densificar los huesos. Tenemos que consumir más verduras verdes (K1) y alimentos fermentados como el miso, el chucrut y el natto.

Escribir como terapia. Se llama escritura terapeútica porque el objetivo es «soltar» toda la tensión o el malestar que se lleva dentro. Escribir sin autocensura, sin juzgarse; abordando cualquier tema por abrupto que pueda resultar «a priori». Hay quien se escribe una carta a sí mismo, poniendo letra a todo lo que siempre ha querido expresar y no se ha permitido. En la escritura terapéutica. Otra buena idea es redactar una biografía, un testimonio que legar a las generaciones jóvenes.