Los actuales planes no funcionan

Es una realidad que este Gobierno ha errado una vez más, esta vez con los planes Renove y Moves para la promoción de las ventas de automóviles en España. Los fabricantes están contentos con estos planes, pero no porque vayan a conseguir su objetivo, sino porque despiertan la curiosidad de los compradores. Solo eso, pero es importante. Los clientes preguntan, se acercan a los concesionarios, aumentan el tráfico en las tiendas y, si el vendedor es bueno, el cliente no se escapará sin adquirir un coche.

Pero no se va a conseguir el objetivo de lograr achatarrar el más de medio millón de coches que deberían salir de la circulación cada año por seguridad vial y por reducción de emisiones. Con 12,5 años como medio, España tiene el segundo parque de automóviles más envejecido de Europa, sólo por detrás de Grecia. El Moves, especializado en coches eléctricos, ni siquiera se ha activado en ocho Comunidades Autónomas. Y el Renove no consigue que la gente convierta en chatarra su viejo vehículo. ¿Por qué? La razón es simple. Estos planes pagan por achatarrar un coche menos de lo que vale en el mercado de segunda mano, que se está llenando de turismos con más de 10 años sobre sus ruedas.

Además, en anteriores planes, como el Prever, las ayudas las gestionaban directamente los concesionarios y ahora es el mismo usuario el que se debe meter en la maraña administrativa para gestionarse las ayudas. Y, para finalizar, estas se computan como ingresos atípicos para el IRPF, con lo cual el beneficio es menor y, si tienes la mala suerte de que subes de tramo impositivo, la subvención te puede salir cara. Se está perdiendo una oportunidad de renovar el parque en un momento, además, que habría sido especialmente interesante para que nuestra industria pudiera amortiguar la crisis.