El supermercado se libera del plástico

Acaba de inaugurarse en Madrid la primera tienda de Mercadona 6.25. En este espacio se han eliminado las bolsas de un solo uso, se utilizan envases con al menos un 25% de material reciclado o se sustituye por alternativas 100% recicladas, reutilizables, compostables o de cartón y papel. Con estas medidas y sólo en algunas secciones se ahorran hasta 230 camiones de plástico

Quien entre estos días en el Mercadona de la calle Pintor Juan Gris, 3 de Madrid notará muchas cosas distintas. Desde nuevos contenedores como el del reciclaje de cápsulas de café a bolsas compostables y muchas señales y carteles que hablan de plástico reciclado, reutilización y Economía Circular. Y es que este súper es el primero de la cadena en Madrid en el que se escenifica la nueva estrategia de reducción de plástico de la compañía. Se la ha querido bautizar como 6.25, haciendo un símil con el mundo del baloncesto, porque se trata de seis acciones a desarrollar para 2025 y con un triple objetivo. Mercadona quiere redetrás el consumo de plástico un 25% en todas sus tiendas, que todos los envases sean reciclables y reciclar todo el residuo plástico que generan. La apuesta de esta línea de acción se inició con una primera tienda en Valencia y desde ayer se ha extendido a otros 24 locales más en diferentes provincias. Entre ellas la ubicada en el esquina del madrileño paseo de Castellana. Así se irán sumando una tras otra hasta llegar a 72 puntos en toda España.

Lo que se hace en estas nuevas tiendas tiene que ver con seis acciones: la primera es eliminar las bolsas de plástico de un solo uso en todas las secciones. En segundo lugar se elimina todo el plástico desechable de un sólo uso. En tercer lugar se disminuye el plástico en los propios envases, directamente eliminando aquel no que no aporta valor, reduciendo la cantidad de materia prima pura, sustituyéndolo por otros más naturales, reciclados o reciclables y reutilizando allá donde se pueda. En cuarto lugar, se quiere favorecer que los envases sean reciclables; en quinto, reciclar los residuos plásticos de las tiendas y de las servicios a domicilio y online y, por último, formar e informar a los jefes (es decir, los clientes) para ayudarles a reciclar. Por eso «los jefes» van encontrando señales y carteles desde que acceden a la tienda dónde pueden entender qué están viendo de cada envase nuevo y qué tienen que hacer a la hora de separar y reciclar. «Siempre hablamos de concienciación, pero los primeros que nos tenemos que hacerlo somos las empresas en nuestra casa. La única forma de trabajar pensando en ‘los jefes’ es ponérselo fácil», afirma Margarita Muñoz, directora de Responsabilidad Social de Mercadona.

¿En qué se concreta esta estrategia? Las medidas son múltiples y saltan a la vista desde que uno entra por la puerta de este supermercado. Todas las bolsas de departamentos como frutería, horno o pescadería se han sustituido por alternativas compostables hechas a partir de fécula de patata. «Hemos definido la bolsa con el cliente, escuchándolo para facilitarle el realizar la compra de forma sostenible. Además, se ha cambiado el soporte a rollo, con lo que hemos disminuido el desperdicio de material plástico del paquete de bolsas. Por otro lado, se facilita que no se rompan o desprendan bolsas que hay que tirar sin haberlas dado uso», dice Mirian Ceña, gerente de procesos de tiendas de Mercadona.

También se ha puesto a disposición de «los jefes» bolsas de malla reutilizables. Cada una pesa ocho gramos y en caja ese peso de la malla se descuenta del total del producto que se lleva el cliente. Las botellas de zumo de naranja natural son de PET 100% reciclado. Se han eliminando las bandejas, del todo en aquellos productos como la lima donde no aportan valor, o sustituido por cartón cuando resultaban necesarias. En cada una de las secciones donde se va actuando, se indica con carteles el tipo de acción concreta. En este caso, por ejemplo, un panel señala que se está reduciendo en 230 camiones el uso de plástico. En la sección de carnes, las bandejas están elaboradas con un 50% de material reciclado de media. Los envases de las pizzas son entre un 80 y un 90% de material reciclado. Los productos de limpieza contienen al menos un 25% de reciclado y también las botellas de agua y las latas son 100% reciclables. «Hemos dejado de usar 670 toneladas de plástico nuevo en las botellas de zumo. Así fomentamos la Economía Circular, dando una segunda vida a los residuos y produciendo sin recursos naturales», matiza Ceña.

En otras secciones directamente el plástico de usar y tirar desaparece del todo. Así los plásticos y vasos de la sección de menaje son de cartón y papel y la cubertería y las copas de plástico reutilizable y lavable. La sección «Listo para comer» no es sólo la última en aparecer en las tiendas, sino que también ejemplifica la apuesta por el cartón y el papel en detrimento del plástico. Y cuando se llega a la caja la cosa sigue. Las bolsas que están a disposición del cliente serán de rafia, compostables o reutilizables con al menos entre un 65-70% de plástico reciclado. Pero es que, además, Mercadona está regalando a sus clientes un imán de nevera para que sepa aclarar cualquier de sus dudas con el correcto reciclado.

PICTOS PEDAGÓGICOS

«Sin la participación del cliente todo este esfuerzo no serviría de nada», dicen desde la compañía. Por eso, convencidos de que es necesario informar, cada uno de los productos, desde las bolsas compostables a las botellas de agua, llevan incorporado un picto de color para facilitar al «jefe» que lo tire en el contenedor correcto. Y aquellos que tienen al menos un 25% de material reciclado están señalizados por carteles. Los contenedores para tirar correctamente cada tipo de residuo que se genera en la tienda están distribuidos por todas las secciones. Por ejemplo, en el espacio habilitado para comer (también el de los empleados) cuenta con contenedor para orgánico y para guantes. Y en la entrada, a los de habituales de orgánica, resto, plástico, cartón y pilas, se ha añadido uno nuevo destinado a las cápsulas de café.

Este estrategia viene a cerrar un movimiento paulatino de apuesta por la sostenibilidad que tiene sus raíces en las políticas que acompañan a la firma desde hace 30 años. De hecho, hace unos meses se presentó la actualización con el sugerente lema de «Dar el sí a seguir cuidadndo el planeta». Por ejemplo parte del menaje de hogar está elaborado con mantas térmicas de agricultura. Un proyecto que empezó en 2008 y sirvió para que ahora estos antiguos residuos se hallen en objetos como los cubos de fregar. También desde hace décadas se recogen los plásticos y los cartones de las tiendas, se compactan y reciclan para fabricar las bolsas de la caja o los cartones de leche. Y, desde hace 15 años los pallets o las cajas de fruta son reparables, plegables y modulares. Se lavan y se vuelven a poner en circulación entre los proveedores una y otra vez. Los exfoliantes de los productos de higiene también se cambiaron hace tiempo por productos naturales como semilla de kiwi o albaricoque, sal, etc.

Para finales de 2020 todo el plástico desechable y las bolsas de un solo uso desaparecerá de todas las superficies y para finales de 2021 estarán instalados todos los contenedores y adaptadas las tiendas. «De aquí a 2021 estarán cuatro de las acciones, pero el resto creemos que estará incluso antes de 2025. La que conlleva más movimientos industriales es la parte de sustitución de los envases. Se ha hecho una auditoría para analizar cada uno y ya sabemos lo que tenemos que hacer con ellos. Ahora ya se trata de planificar los movimientos. En cinco años el panorama va a cambiar muchísimo gracias a todo el I+D de materiales y las nuevas tecnología de reciclado que lo acompañan. Se está abriendo un campo de oportunidades apasionante e intenso», concluye Muñoz.