Teletrabajo para salvar el medio ambiente

Empresas y administraciones públicas lograron evitar la emisión de 2,2 millones de toneladas de CO2 durante el confinamiento por la digitalización de los puestos de trabajo a través de las soluciones de Telefónica

Un hombre teletrabaja desde su domicilio, este miércoles en Madrid. El Congreso aprueba los decretos leyes que regulan el teletrabajo en el sector privado y en el público, así como el que prorroga las condiciones extraordinarias de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), normas que llegan a la Cámara Baja tras ser acordadas por patronal y sindicatos. EFE/Emilio NaranjoEmilio NaranjoEFE

Si hay una tendencia en alza que ha venido para quedarse, esa es la del teletrabajo. En 2019 solo el 4,8% de las personas empleadas en España desarrolló su labor desde casa. Pero esta cifra ha crecido hasta el 35% desde que comenzó la emergencia sanitaria, según un estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IvieLab), a partir de encuestas y datos del INE.

Son varios los factores por los que esta medida está llamada a extenderse en el mundo empresarial de los próximos años. Por un lado, la necesidad de limitar los desplazamientos durante la pandemia o de mejorar la conciliación familiar. Y, por otro, la apremiante situación climática y la necesidad de reducir todo lo posible las emisiones de carbono y la contaminación atmosférica, que en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona se ve reflejada en los largos atascos en sus salidas y entradas cada mañana y al final de la tarde.

Sus beneficios para el planeta son múltiples. Con el teletrabajo se evitan desplazamientos que impactan en el medio ambiente y afectan a la salud. Los expertos y consultoras internacionales coinciden en que permite reducir el consumo de combustible, las emisiones de gases de efecto invernadero, el ruido del tráfico y el efecto isla de calor, aparte del tiempo y la productividad que se desperdician en los atascos o la reducción de accidentes de tráfico en los trayectos.

Durante el confinamiento, una de las principales medidas de contingencia que implantaron empresas y administraciones fue la de adaptar los puestos de trabajo de sus empleados para preservar su salud al tiempo en que continuaban con su actividad. El 96% de las empresas españolas tuvieron que habilitar o incrementar herramientas de teletrabajo, según el estudio «La empresa española ante la COVID-19» de la entidad global KPMG.

Esto fue un «plus» para el medio ambiente. Las empresas y administraciones públicas que digitalizaron sus puestos de trabajo con Telefónica en España durante los tres meses de confinamiento evitaron la emisión de 2,2 millones de toneladas de CO2 reduciendo, además, la contaminación atmosférica de las ciudades. El dióxido de carbono ahorrado equivale a plantar un bosque de 36 millones de árboles y demuestra la capacidad de las nuevas tecnologías para acelerar la transición ecológica. La cifra supone el triple (un 210% más) de todas las emisiones evitadas en 2019 por la compañía en sus clientes por este tipo de servicios: 709.000 toneladas de CO2.

Las soluciones de Telefónica Empresas que hicieron posible el trabajo en remoto tienen el sello Eco Smart, otorgado precisamente por su impacto positivo en el medio ambiente: la reducción de los desplazamientos de los empleados a los puestos de trabajo, disminuyeron considerablemente el consumo de combustibles y la climatización de oficinas, lo que se traduce en menos emisiones de CO2.

Además, se prevé que el porcentaje de población que teletrabajará de forma permanente una vez superada la pandemia sea de entre el 20 y el 30% en 2021, según Global Workplace Analytics, lo que supondrá evitar de forma anual la emisión de 1,3 millones de toneladas de CO2 en la atmósfera al año con los servicios Eco Smart.

«Durante el confinamiento, todos hemos aprendido muchas cosas. Poder trabajar en unas circunstancias tan críticas, codo con codo con las administraciones y las empresas -grandes, medianas y pequeñasclientes y no clientes, nos ha permitido conocernos mejor y aumentar nuestra confianza mutua», explica María Jesús Almazor, consejera delegada de Telefónica España.

Las nuevas necesidades que surgieron a raíz de la implantación del teletrabajo durante el confinamiento hicieron que empresas como Telefónica se pusieran manos a la obra y lograran resultados óptimos en poco tiempo. «Hemos adaptado nuestros servicios y reforzado o puesto en marcha otros como, por ejemplo, la digitalización de espacios y el comercio electrónico. En paralelo, estamos puliendo para nuestros clientes los procesos de contingencia que nos permitan responder juntos, mejor todavía, a una situación de emergencia similar a la vivida, si fuese necesario», asegura Almazor.

SOLUCIONES DESTACADAS

Telefónica reforzó las conexiones centrales en tiempo récord para soportar la avalancha de conexiones de teletrabajadores. Se incrementaron por seis los servicios de DataInternet, que ofrece Internet seguro sobre una red baja en emisiones, con electricidad 100% renovable. Del mismo modo se multiplicaron por tres las solicitudes de Acceso Fijo Radio (AFR) para ofrecer accesos de respaldo o adicionales en hospitales y fábricas declaradas esenciales, evitando la entrada de técnicos de Telefónica o para áreas sin fibra.

La banda ancha y la digitalización de los puestos de trabajo, fueron los servicios que más impacto positivo generaron al medio ambiente. Y así, las soluciones de productividad y colaboración Eco Smart percibieron incrementos que, en términos de emisiones de CO2 ahorradas, suponen más de 98 mil toneladas. Esto equivaldría a dar 13 mil vueltas al mundo en coche. Una muestra más del impacto positivo que el teletrabajo, implantado de forma inteligente y eficiente, puede tener en el medio ambiente.