Turismo por ciudad a dos ruedas y libre de contaminantes

El Madrid de los Austrias, las luces de Navidad o el Cerro del Tío Pío son algunas de las rutas que se pueden hacer en estas fiestas a pesar de la pandemia y gracias al motosharing de Acciona

Motos eléctricas de Acciona en Madrid
Motos eléctricas de Acciona en MadridAGUSTIN ESCAMEZ

Mucho se habla de las medidas que se tendrán que aplicar esta Navidad debido a la pandemia. Sin embargo, siempre se puede tirar de imaginación y buscar alternativas divertidas y seguras para pasarlo bien durante las fechas.

Una buena opción puede ser la de convertirnos en turistas y exploradores de nuestras propias ciudades, visitándolas de manera original y sobre todo segura y medioambientalmente sostenible ¿Cómo? Usando motos eléctricas compartidas como las de Acciona: un medio de transporte económico y sin restricciones para ir por todas las zonas de la ciudad porque no contamina. La firma lleva dos años en el negocio de motosharing y cuenta con más de 10.000 motos repartidas en ciudades de toda España. Solo en Madrid cuenta con 3.500 unidades repartidas por toda la ciudad.

Cada una de ellas de 125 cc. Eso permite ir por autovías como la M-40 o la carretera de La Coruña o directamente por ciudad. Esta flexibilidad también se refleja en los modos de conducción. La estándar es la que permite circular por ciudad hasta 50 km/h y su tarifa es de unos 0,17 euros por minuto. Además, toda la flota de se higieniza diariamente con un protocolo que sigue las recomendaciones tanto del Ministerio de Sanidad como de los Ayuntamientos y, además, todas las motos disponen de elementos de higiene adicional para que los usuarios incrementen aún más su percepción de seguridad: redecillas para que la piel no entre en contacto con el casco, toallitas y gel higienizante y folletos informativos.

Una vez elegido el vehículo solo queda disfrutar de una de estas posibles rutas.

La primera sería un recorrido para admirar la luces navideñas y el Botánico. Las motos eléctricas compartidas son un medio excelente para recorrer las principales arterias de la ciudad, como la Castellana engalanadas para celebrar las Fiestas. Para completar el recorrido navideño se puede llegar hasta el Jardín Botánico, en el Paseo del Prado y disfrutar de Naturaleza Encendida un espectáculo al aire libre que ilumina 1,3 km del paseo Jardín Botánico con más de un millón de luces LED.

LUGARES ESCONDIDOS

La segunda idea es todo un clásico: el Madrid de los Austrias y la Latina. El conocido como “Madrid de los Austrias” se extiendo por el centro histórico de la capital, que floreció gracias a la presencia de la corte, durante los casi dos siglos que duró la dinastía de los Habsburgo en España (1516 a 1700) aproximadamente.

Su acceso en coche está muy restringido por lo que la opción de llegar hasta la zona en moto eléctrica compartida es especialmente interesante. Para completar la visita, merece la pena bajar hacia el barrio de La Latina y encontrar calma entre el bullicio de la ciudad en los Jardines de Anglona, junto a la Plaza de la Paja.

La tercera tiene como destino el Cerro del Tío Pío. más conocido entre los madrileños con el pintoresco nombre de Parque de las Tetas, está formado por una serie de montículos desde los que se ve toda la ciudad. El parque, situado en el barrio de Vallecas, fuera de los circuitos turísticos, ofrece los mejores atardeceres de la ciudad. Otra alternativa es descubrir el refugio antiaéreo El Capricho. Está situado en el parque del mismo nombre, situado en el barrio de la Alameda de Osuna.

El parque fue construido por orden de por la Duquesa de Osuna entre 1787 y 1839 y está considerado uno de los parques más bellos de la ciudad. Durante Durante la Guerra Civil, se construyeron en el Parque del Capricho varios refugios antiaéreos subterráneos, en los que se encontraba el Cuartel General del Ejército de Centro. Construido a principios de 1937 fue la fortificación subterránea más importante realizada en Madrid durante la Guerra Civil y ha sido recientemente reformado por Acciona.

Por último una visita de corte ingenieril. Las pasarelas Cáscara de Madrid Río Destinadas a conectar los barrios de Usera y Legazpi estas dos pasarelas idénticas entre sí, son fácilmente reconocibles por sus bóvedas sostenidas por tirantes de hormigón, que, vistas desde la lejanía, se asemejan a la forma de un cascarón.

Las construyeron los ingenieros y arquitectos de Acciona tuvieron que recurrir a un peculiar encofrado de madera que fue fabricado a mano durante seis meses. «Se trata sólo de una de las particularidades constructivas de estas pasarelas que reservan uno de sus más interesantes secretos a quienes decidan utilizarlas; el fotógrafo madrileño Daniel Canogar ha decorado el interior de sus bóvedas con el mosaico fotográfico más grande de Europa. En total más de siete millones de baldosines de menos de un centímetro cuadrado, destinados a inmortalizar a los propios vecinos de Usera y Legazpi, convertidos no sólo en usuarios, sino también en protagonistas de esta nueva infraestructura», cuentan desde la firma.

RESERVA

A nivel usuario todo se controla desde una app móvil. Desde ahí el cliente puede lanzar la alarma a Acciona. Desde la localización de motos disponibles, la reserva durante 15 minutos a la apertura del baúl y el encendido del motor o la señalización de alertas o averías. Antes de arrancar se puede ver la autonomía que tiene la batería y los kilómetros que puedes hacer con ella. Incluso, si no encuentras la moto, hay un botón que una vez encendido activa un sistema de luces para que se pueda localizar mejor moto. Permite dar parte de incidencias y una vez acabado el trayecto calcula las emisiones que se han ahorrado a la atmósfera.