Alejandro del Amo - CEO de Abora Solar: «Hacemos paneles solares híbridos para electricidad y agua caliente»

Alejandro del Amo, CEO de Abora SolarFoto: La Razón

Treinta premios y el apoyo del Consejo Europeo de Innovación (IAC, en sus siglas en inglés) y del Banco Europeo de Inversión, en forma de 2,8 millones de euros, avalan el buen ojo que tuvo este aragonés de 38 años cuando se fijó en la tecnología solar híbrida siendo aun estudiante de ingeniería industrial. Alejandro del Amo, fundador y CEO de Abora Solar–según Forbes uno de los 100 empresarios españoles más creativos-, lleva desde 2006 dándole vueltas a los paneles termosolares para aumentar su rendimiento. De momento, lo ha conseguido tres veces. Y va a por la cuarta.

–¿Qué hace a sus paneles merecedores de esa subvención europea que solo alcanzan una mínima parte de los proyectos presentados?

–El filtro del IAC es muy severo, en efecto. Pide que demuestres que tu propuesta es disruptiva, que va a cambiar algo y que ese algo es motor de cambio. Además de que tienes la experiencia, la capacidad y el equipo para llevar a cabo el proyecto que presentas. En nuestro caso estamos desarrollando un panel híbrido con más durabilidad, 40 años; con un rendimiento mayor del 89 por ciento que tienen nuestros paneles actuales y con costes de producción más bajos. Además de otras mejoras, como incorporar materiales reciclables. Con eso hacemos un producto más rentable, que es la clave de la solar. Y eso lo cambia todo.

–Solar híbrida, para ser exactos, ¿no?

–Sí. Somos fabricantes de paneles solares híbridos. Es decir, paneles solares que producen a la vez electricidad y agua caliente. Es la suma de las tecnologías solar y fotovoltaica en un solo panel.

–¿Por qué se fijó, tan joven además, en esta tecnología?

–Vi que uno de los grandes temas del futuro sería la energía y las renovables son las que tienen más sentido. Y la solar era la que más me gustaba. Hice prácticas en una empresa austríaca, muy de I+D, y luego comencé a trabajar en otra empresa ya en España. En este tiempo comprobé que los paneles solares mixtos tenían un rendimiento muy bajo, del 25 por ciento, que solo una pequeña parte de la radiación que reciben por la cara frontal se transformaba en energía. Me pregunté cómo mejorarlo y basé en ello mi tesis doctoral, un trabajo que requiere una investigación muy profunda y aprendes por qué pasan las cosas.

–¿Encontró respuesta?

–Planteé ponerle una cubierta transparente y aislante a los paneles híbridos que ya existían. Incluso patenté tres soluciones diferentes, de las que una era la más industrializable. Y el primer panel que sacamos al mercado ya tenía un 65 por ciento de rendimiento. Casi había triplicado la eficiencia respecto a lo que había antes. Pero todavía no era económicamente rentable.

–Y siguió en su empeño…

–Claro. Para mejorar la rentabilidad trabajamos en dos líneas: aumentar el rendimiento del panel y bajar los costes. Con ese objetivo, en 2017 sacamos un panel con el 67 por ciento, y en 2019 ya alcanzamos el 89 por ciento de rendimiento. Verificado y certificado por laboratorios especializados. Además, se amortizan en cinco años. De hecho, son los más eficientes del mercado a nivel mundial.

–Tal como lo cuenta, parece hasta fácil.

–Desde luego. Es un sistema parecido a los dobles cristales de las ventanas que hay en tantos edificios y que en medio tienen un gas neutro. Y alguien se puede preguntar si es que no estaba inventado. Pues no. Pero, claro, hay que profundizar en los huecos tecnológicos. Esa era la clave.

–Que ha encontrado un joven ingeniero fundador de una pequeña empresa en Zaragoza, en vez de una grande de a saber dónde.

-Así es. Porque una gran empresa puede ver esa tecnología, que no tiene mucho mercado, que estaba un poco desestimada y que es ineficiente, y ni se plantea invertir en mejorarla. Nosotros también pensamos que lo mismo nos centrábamos en esto y luego no lo compraba nadie. Pero optamos por encontrar soluciones a los problemas, ir un paso por delante, ver cómo mejorar y abrir un camino.