Aves vigía con GPS

Seis ejemplares sobrevuelan la Península convertidos en centinelas de lo que ocurre en el campo. Llevan a su espalda un localizador que permite determinar dónde han comido por última vez y presentar pruebas en casos de envenenamiento

Aves vigía con GPS
Aves vigía con GPS

Son seis: Timón, Salvia, Montejo, Jara, Escobalón y el Mercenario. Cada una de estas aves sobrevuela una parte de la Península Ibérica convertida desde hace unos días en centinela desde el aire. Son el grupo líder pero representan a las miles de aves que viajan con unos dispositivos GPS instalados por WWF para ayudar a identificar casos de uso ilegal de veneno. Además, vigilan esas zonas con mayor incidencia de aves muertas por esta causa, desde Extremadura a Andalucía y Portugal, a Castilla-La Mancha o Madrid. Y es que, según el último informe sobre la situación del veneno en España de 2020 de WWF y SEO/ BirdLife, solo entre los años 1992 y 2017, se han cometido más de 9.700 de estos delitos contra la fauna, con un resultado de más de 21.260 animales muertos por consumo de cebos envenenados. Una elevada cifra que, no obstante, es muy inferior a la real, que podría llegar a más de 200.000 animales, puesto que se estima que sólo se detectaron entre el 10 y el 15% de los casos. Es cierto que con respecto al anterior informe publicado en 2016, se observa un descenso progresivo en los casos detectados, pero también es cierto que se sigue envenenando. «Hay determinadas personas en ciertos colectivos que consideran que hay que eliminar a algunos depredadores que compiten con su actividad. El problema es que estos venenos son muy poco selectivos. De hecho, están prohibidos por las Directivas Europeas y otras leyes. Si se pone un cebo, por ejemplo, para un zorro, otros carroñeros que se alimenten de su cadáver también se envenenarán. Provocan un efecto en cadena», comenta Laura Moreno, del programa de especies amenazadas de WWF.

En el proyecto, presentado hace unos días, también participan Grefa, el Seprona, el Servicio Cinológico de la Guardia Civil, así como técnicos de la Estrategia contra el Veneno de la Junta de Andalucía. Lo que se pretende es visibilizar a todas esa aves que están marcadas por diferentes organizaciones y que hacen de vigías de lo que ocurre en el campo. Cada vez son más las organizaciones que trabajan siguiendo a estos y otros muchos centinelas para fines de conservación. Por citar algunos ejemplos, solo GREFA tiene marcadas casi 800 aves, y el Ministerio para la Transición Ecológica ha facilitado el marcaje de más de 2000 aves en los últimos años.

La vigilancia es tan sencilla como poner a cada ave un GPS en su espalda. La tecnología ha avanzado tanto que con los dispositivos actuales se puede localizar al animal casi en tiempo real. Además, la precisión de los datos emitidos sobre los últimos lugares de alimentación del ave es tal que pueden considerarse pruebas periciales en un posible juicio. De hecho, hay varios ejemplos de casos en los que se ha podido detectar y llevar a juicio algún caso de envenenamiento gracias a que alguna de las aves afectadas estuviera marcada con emisor GPS. Cabe destacar el del alimoche Atlas, que destapó el envenenamiento masivo de especies protegidas en Extremadura, caso que acabó con una condena de 30.000 € de multa y tres años de inhabilitación profesional para el culpable.

Según Gema Rodríguez, responsable del programa de especies de WWF, «se ha avanzado mucho en la detección, investigación y persecución del veneno en España, y concretamente en regiones como Andalucía, por lo que somos un referente a nivel europeo. Sin embargo, el veneno todavía es un gran problema de conservación, como muestra el reciente envenenamiento masivo de aves ocurrido en Salamanca, y por eso es fundamental incrementar los recursos para la detección y persecución legal de este delito. La presencia de miles de centinelas del veneno surcando nuestros cielos es sin duda una de las mejores herramientas que disponemos».

Además esta campaña es una acción demostrativa que se enmarca dentro del proyecto europeo Life Swipe (Persecución exitosa de los Delitos contra la Biodiversidad en Europa, por sus siglas en inglés), que tiene como objetivo la disminución de este tipo de delitos gracias al aumento del número de casos detectados, enjuiciados y condenados penalmente y que apuesta por una mejora coordinación, formación y cooperación transfronteriza entre 11 países europeos.