Medio ambiente

Eficiencia energética: lo que puedes ahorrar con una lavadora nueva

La subida generalizada del precio de la energía hace que estemos más pendientes que nunca del ahorro. Sustituir los electrodomésticos con más de 15 años de antigüedad por otros nuevos con certificado A+++ puede suponer hasta 500 euros de ahorro al año

Los hogares son los responsables del 40% del gasto total de la Unión Europea. Generalizar la sostenibilidad como criterio a la hora de construir y equipar viviendas parece una forma sencilla de disminuir el consumo de electricidad y también va asociado aunque no proporcionalmente debido a las peculiaridades de nuestra factura de la luz, ahorrar una cantidad de dinero importante al cabo del año. Luchar contra el cambio climático en casa ofrece además otra ventaja: nos permite hacerlo a título individual o familiar, con lo que eso supone en forma de convicción y compromiso.

Acceder a una vivienda diseñada de acuerdo a criterios de eficiencia energética no siempre es posible, pero equipar el hogar con electrodomésticos que aprovechen mejor la energía es una buena inversión, ya que lo notaremos en el consumo mensual. En 2012 se puso en marcha un sistema de etiquetado de los electrodomésticos para conocer su nivel de eficiencia energética en toda la UE. Esta información tiene que aparecer en un lugar visible que permita ver rápidamente el ahorro que supone tanto en energía como en la factura de la luz. Esta etiqueta energética supone también una protección de los derechos de los consumidores: este distintivo aporta información valiosa acerca de lo que compramos.

Las etiquetas actuales disponen de un código QR que permite, a través del smartphone, acceder a la información completa y actualizada del producto. También se muestran las diferentes clases energéticas, desde la A, en color verde y la más eficiente, hasta la G, la menos eficiente, asociada al color rojo.

¿Es cierto que sustituyendo los electrodomésticos que tienen más de 15 años de antigüedad o se trata de un mito?

El consumo de los electrodomésticos depende de tres factores: la potencia, el tiempo de uso y la eficiencia. Así, el frigorífico, aunque no tiene mucha potencia, está todo el día conectado a la corriente eléctrica, por lo que es el electrodoméstico que más consume. Sin embargo, la lavadora o la plancha, tienen una potencia mayor, pero su uso es más esporádico, no continuado.

¿Merece la pena contar con electrodomésticos realmente eficientes? Según la Asociación Nacional de Fabricantes e Importadores de Electrodomésticos, cambiar el equipamiento básico de un hogar medio español (un frigorífico combi, una lavadora, un lavavajillas y un horno eléctrico) que tenga más de 15 años por nuevos aparatos puede suponer un ahorro de 500 euros al año en la factura de la luz. Los profesionales destacan que se trata de una inversión que se nota desde el momento en el que se enchufan los nuevos aparatos, aunque también conviene hacer un buen uso de cada uno de ellos. En el caso de la lavadora, elegir el programa más adecuado, por ejemplo.

Además, gracias a la tecnología de los electrodomésticos más eficientes desde un punto de vista energético también tiene un menor impacto en el medio ambiente: una lavadora eficiente supone reducir el consumo de kWh a la mitad.