El impresionante búnker de Mussolini en el monte Soratte, al lado de Roma

El laberinto de hipogeos es una de las obras de ingeniería militar más grandes e impresionantes de Europa. Un sitio subterráneo protegido que había permanecido en secreto

Sala de trasmisionesANDREA POZZA
Estar tranquilos, aquí ya estáis seguros. En un corredor del bunkerPaolucci Gregory

“En 1937, a instancias de Benito Mussolini, se inició la construcción de numerosos túneles en el interior de la montaña en el Monte Soratte dada la proximidad a la capital, que sirvió de refugio antiaéreo para los altos cargos del ejército italiano, bajo la apariencia de una fábrica de armas de Breda: los llamados “talleres protegidos del Duce”. Las obras se llevaron a cabo bajo la dirección de los Ingenieros Militares de Roma y, aún hoy, este laberinto de hipogeos es una de las obras de ingeniería militar más grandes e impresionantes de Europa, con cuatro kilómetros de longitud constituye una verdadera ciudad subterránea. Se trata de una imponente fortaleza subterránea construida entre 1937 y 1942. Aquí se instaló el Comando Supremo del Sur y fue el cuartel general nazi en el que el mariscal Albert Kesserlring dirigía las operaciones bélicas para el frente alemán en suelo italiano, fue durante la Segura Guerra Mundial en el mes de Septiembre de 1943, que el “Mando Supremo del Sur” de las fuerzas de ocupación alemanas se instaló en Soratte. En la cresta más notable en el Valle del Río Tíber”. Así cuenta la historia de este histórico lugar el arquitecto y profesor Gregory Paolucci, presidente de la Asociación Bunker Soratte en su página web.

La ocupación alemana - 1943/1944

¡Cierra la boca! el enemigo te escuchaPietro Massimo Pasqui.jpg

Durante un período de aproximadamente diez meses, los túneles sirvieron como un refugio secreto válido para las tropas nazis y resistieron el fuerte bombardeo del 12 de mayo de 1944, llevado a cabo por dos bandadas de aviones B-17 aliados que partieron específicamente desde Foggia, la capital de la provincia homónima en la región de Apulia, para destruir el cuartel general alemán en Soratte. Al parecer, antes de salir de la zona, el mariscal de campo dio la orden de minar y prender fuego a todo el complejo subterráneo y enterrar unas arcas que contenían parte del oro robado del Banco de Italia: estas nunca se han encontrado según cuentan los investigadores.

La construcción del Búnker Antiatómico - 1967/1972

Acceso a la célula atómica del bunkerGPSFOTO

Durante años, tras la fuga de las tropas alemanas tras el bombardeo, el complejo vivió períodos de total abandono. En 1967, durante los años de la Guerra Fría, bajo los auspicios de la OTAN, se modificó una sección de los túneles, que tomó la apariencia de un búnker antiatómico, que habría albergado al gobierno italiano y al presidente de la república en caso de ataque atómico a la capital. Las obras, sólo parcialmente terminadas, duraron hasta 1972, cuando, por razones aún inciertas, fueron interrumpidas abruptamente.

El bunker de la estación de Termini, fue otro de los refugios previstos por Mussolini al que se tuvo acceso en Octubre de 2018 tal como lo contamos en La Razón.

Desde los años ’70 a la actualidad

Uno de los accesos al bunkerAlicia Romay

El espacio pertenece al Ayuntamiento de San Oreste y existe un proyecto para restaurar el antiguo cuartel y poner en marcha un museo histórico generalizado, denominado “Camino de la memoria”. Hoy las galerías se pueden visitar gracias al compromiso de la Asociación “Bunker Soratte” que está conformada por personas que se definen con mentes intelectual y políticamente libres. Fue concebida con el único propósito de realzar, exhumar y exorcizar la historia, los mitos y leyendas que gravitan en torno a las galerías de la antigua zona militar del monte Soratte, un capítulo de la historia sólo parcialmente conocido, un lugar impregnado de memoria y hasta hace poco prohibido al público. Un capítulo de la historia de San Oreste que constituye una pequeña e increíble pieza del mosaico más grande de la historia de Italia en el siglo XX: desde los talleres protegidos del Duce, hasta la sede secreta de las tropas nazis del mariscal Kesselring. En el museo “Path of Memory”, donde las heridas del bombardeo de la aviación aliada en 1944 aún son claramente evidentes, se pueden observar las recreaciones históricas en donde se reviven momentos cruciales de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.

Maqueta en 3d del bunker antiatomicogregory paolucci

Según lo explica el profesor Paolucci en el libro “Il bunker del Soratte, una montagna di storia”, el sitio ha sido un lugar custodiado y protegido hasta el año 2008. Han realizado trabajos de investigación los cuales concluyen que el diseño original comprendía lotes o zonas con una extensión de 14 km de galerías intercomunicadas. La previsiones eran perforar la montaña al completo, comunicando la cara norte con la del sur del monte aunando galerías paralelas a la Vía Flaminia y creando otros brazos que comunicaran a la parte noreste y al Valle del Río Tiber.

La función de este espacio dentro de la montaña de dimensiones impresionantes era para albergar a miles de personas en caso de que devastaran Roma.

En la puerta de control a la entrada al bunkerAlicia Romay
Uno de los dormitorios del bunker anti atómicoPietro Massimo Pasquie

Cuando, después del 8 de septiembre de 1943, el Mando Supremo de Alemania del Sur fue bombardeado en Frascati, el mariscal de campo Albert Kesselring, que lo dirigía, decidió trasladar el cuartel general a Soratte. Allí permanecería, casi sin ser molestado, hasta principios de junio de 1944. En el bombardeo del 12 de mayo de 1944 llevado a cabo por dos bandadas de aviones B-17 aliados, partidas específicamente desde Foggia para destruirlo, el imponente espacio metido en el fondo del monte resistió al ataque. El operativo, que afectó a numerosas casas de la cercana ciudad San Oreste, provocó cerca de un centenar de víctimas entre los novecientos ochenta soldados alemanes que estaban en la localidad. Sin embargo, para partir, las tropas de la Wehrmacht esperaron hasta el 5 de junio, cuando los tanques británicos y estadounidenses entraron en Roma. Antes de partir, inundaron los túneles con gasolina y les prendieron fuego. Para entrar, los británicos tuvieron que esperar a que el fuego se apagara por sí solo cinco días después. Tras el final de la guerra, el complejo permaneció abandonado hasta 1967, cuando, bajo los auspicios de la OTAN, se construyó allí un refugio antinuclear, que no fue terminado y fue abandonado en 1972.