Economía

El sector del motor pide un plan de choque para recuperar la actividad, que sufre un descenso del 90%

Los ERTE ya superan los 350.000 trabajadores en las empresas de este sector

Ical

Todas las asociaciones involucradas en el sector de la automoción han solicitado al Gobierno un plan económico de choque para tratar de salvar de la crisis a esta industria que representa el 10% del PIB nacional, el 9% del empleo y una parte muy importante de las exportaciones y de la balanza comercial. Solicitan al Gobierno iniciativas para impulsar la demanda, ayudas financieras para las empresas e incentivos fiscales para relanzar el mercado.

La petición involucra a todos los empresarios involucrados en esta industria, tanto fabricantes como proveedores, concesionarios, distribuidores, talleres, renting, alquiladoras y actividades de reciclaje y desguace que componen toda la cadena de valor del sector, pide en bloque al Gobierno que apruebe un plan de choque nacional de medidas urgentes y específicas para el automóvil y otros vehículos, como vehículos industriales, autobuses, motocicletas o ciclomotores.

Tras señalar que son conscientes de la situación que ha provocado esta pandemia y resaltar el esfuerzo que se está haciendo para reducir su coste humano y social, señalan que este sector es uno de los más afectados a nivel económico por el cese total de la actividad productiva y comercial. Algo que coloca al sector en una muy difícil situación, no solo a corto plazo sino también cuando se vayan levantando las medidas progresivamente.

Por un lado, la limitación a servicios mínimos esenciales de talleres y actividades afines ha provocado una caída del 95% en su facturación y el cierre total de la actividad comercial en concesionarios y compraventas, ya ha provocado un desplome del 69% en las matriculaciones de marzo, caída que se hará aún más profunda en abril, donde ya se están registrando bajadas diarias del 90%.

Argumentan que, aunque la actividad comercial se recuperara a lo largo del mes de mayo, la crisis económica posterior provocará una grave incertidumbre en los consumidores y en las empresas al respecto de su propia estabilidad económica y la de sus empleos. La temporada turística se da prácticamente por perdida, con un impacto devastador en los alquiladores. Por otro lado, la cadena de valor industrial está paralizada en toda su extensión desde el pasado 16 de marzo. Y en el supuesto de que las fábricas españolas arrancarán de manera paulatina a partir del mes de abril, serán necesarios meses para volver a plena producción.

Por esta situación se calcula que al menos unos 350.000 empleados del sector, entre fabricantes, componentes y distribución, han tenido que acogerse a expedientes de regulación temporal del empleo para paliar el impacto negativo de la parada de actividad. Creen los empresarios que esta recuperación también será paulatina, muy condicionada a la existencia y la contundencia de las medidas de impulso. Por ello, esta reactivación necesita de unas medidas de apoyo contundentes y ágiles, centradas en dinamizar mercado y producción y que permitan al sector recuperar su efecto locomotora en el conjunto de la economía española.

Plan de choque nacional

Para lograr esta recuperación los empresarios del sector del motor creen indispensable la puesta en marcha de un plan de apoyo que cuente con distintos componentes. En primer lugar, serán necesarias medidas de impulso a la demanda, que ayuden a la recuperación global del mercado y sus servicios, que promuevan la renovación del parque con todas las nuevas tecnologías disponibles e impulsen el cumplimiento de los objetivos medioambientales. Algo que debería complementarse con medidas para mejorar la liquidez de las empresas, en especial las de menor tamaño y riesgo financiero; medidas fiscales para reactivar el mercado; medidas de flexibilidad laboral, y, por último, medidas para el impulso de la inversión y de la industria.

Este paquete de medidas debería abordar todos los aspectos relevantes para la industria y el sector de la automoción para garantizar, en la medida de lo posible dentro de la grave crisis que atraviesa España, la competitividad y viabilidad futura de todas las empresas. Porque además de la importancia en el empleo, resaltan el papel de locomotora de la actividad económica en general y su importancia en las exportaciones y la balanza de pagos.