Seguridad al volante: los retos del otoño

Es la estación del año que presenta más fenómenos meteorológicos que tienen un gran impacto en la conducción. Las hojas en la calzada provocan una pérdida de adherencia similar a la nieve

Es la época del año más imprevisible. Ni siquiera las, cada vez más precisas, aplicaciones «meteo» son capaces de acertar con exactitud qué nos podemos encontrar en la carretera. Otra cosa es que las consultemos en cada momento, que tampoco. Los amarillos, naranjas y marrones de sus paisajes hacen de este tiempo una etapa perfecta para hacer rutas con el coche. A su vez, es la que más retos plantea sobre el asfalto y la tierra, desde las hojas acumuladas en la calzada a la niebla, pasando por el frío, la lluvia y el aumento de las horas de oscuridad. Fenómenos que exigen una puesta a punto del coche y una conducción adaptada a cada circunstancia.

Precaución al milímetro

El asfalto pierde temperatura y se humedece en estos meses, por lo que es vital revisar los neumáticos. La adherencia y la capacidad de frenada dependen de su buen estado. Los expertos recomiendan que su dibujo no baje de los dos milímetros, y en ningún caso debe ser inferior a 1,6mm, porque rodando sobre mojado a 90km/h se pierde casi por completo el contacto con el asfalto. Además hay que revisar una vez al mes que la presión sea la adecuada.

Las hojas, como la nieve, son un espectáculo visual, pero sobre la calzada, las hojas, sobre todo mojadas, hacen que la adherencia sea tan baja como en una carretera en plena nevada. Por eso, el piloto y experto en conducción Jordi Gené recomienda evitar zonas donde las hojas tapen totalmente la carretera y no realizar frenadas bruscas. «En caso de encontrarlas en medio de una curva, no hay que hacer movimientos bruscos de volante y si se pierde adherencia, no se debe forzar la trayectoria hasta volver a disponer de dirección», añade. Con niebla, si por ejemplo solo alcanzamos a ver a 50 metros, debemos dejar esa misma distancia respecto al vehículo de delante y no se deben superar los 50 km/h. «Es la manera de garantizar que en caso de emergencia, la distancia de frenada será suficiente», explica Gené. El asistente de frenada automática puede ser muy útil, ya que controla a cuantos metros estamos de otros vehículos y es capaz de frenar automáticamente si es necesario.Otro aspecto a tener en cuenta es evitar el efecto espejo y otra clave es hacerse ver con las luces antiniebla. El piloto advierte que «en ningún caso deben usarse las largas, ya que a través de los cristales y con gotas en suspensión producen un efecto que nos impide ver la silueta de los vehículos que nos preceden».

Conducir con los limpiaparabrisas en mal estado implica, según los expertos, una pérdida de visibilidad de entre un 20 y un 30%. Hay que cambiarlos una vez al año y el otoño, precisamente por ser época de lluvias intensas, es la época más recomendable para hacerlo. Las lunas deben estar limpias, porque así es más difícil que así se empañen. Orientar la calefacción hacia los cristales es otra medida para evitar el vaho. Un asistente útil con poca visibilidad es el de carril, ya que avisa en caso de desviación e incluso realiza pequeñas correcciones en el volante. No hace falta que llueva para que el asfalto sea resbaladizo, basta con la humedad y la bajada de temperaturas propias de la estación. «Por eso, hay que extremar siempre la precaución en zonas de sombra, sobre todo si son curvas», asegura Gené. La distancia de seguridad en calzadas mojadas debe ser el doble. Además, es aconsejable tocar suave y periódicamente los frenos para secar la humedad de las pastillas y comprobar su eficacia. En un aquaplaning, olvida el freno. Las lluvias suelen ser cortas e intensas, con lo que es la época del año donde es más posible sufrir aquaplaning. «Ante esta situación, es muy importante no aplicar ninguna presión sobre el freno hasta que las ruedas no entren de nuevo en contacto con el asfalto, y una vez se vuelva a tener dirección corregir el deslizamiento con movimientos suaves de volante», explica el piloto.

Firme contra el viento

El viento puede ser otro gran reto, por eso es clave moderar la velocidad y coger fuerte el volante al adelantar camiones, ya que, por el efecto pantalla, puede desestabilizar la direccionalidad del coche. Por su parte, también se incrementan las horas de conducción nocturna. La correcta iluminación es determinante, ya que durante la noche se producen el 30% de los accidentes en Europa. En vías interurbanas con baja visibilidad, siempre y cuando no haya niebla, es aconsejable usar las luces largas, pero «muchos conductores no las utilizan por temor a deslumbrar a otro vehículo. Por eso es muy útil el asistente de cambio inteligente de luces de carretera», explica Maite París, responsable de iluminación delantera de SEAT.