Economía

El grupo Punch presenta una alternativa para reutilizar las plantas de Nissan en Cataluña

Realizará una inversión de 650 millones de euros, asegura 2.000 empleos y fabricará un pick up de hidrógeno basado en el modelo Navara

GRAFCAT7321. BARCELONA, 14/09/2021.- El CEO del grupo Punch, Güido Dumarey (i), y el responsable del Proyecto Punch Barcelona, Andy Palmer (d), posan junto al modelo Concep Car Hidrógeno Punch, durante el acto en el que el grupo belga Punch, una de las empresas que prevé pujar por las plantas de Nissan en Barcelona, que cerrarán sus puertas a finales de este año, ha presentado su proyecto de reindustrialización de estos centros, en los que planea invertir 650 millones de euros, y el prototipo de coche propulsado por hidrógeno que quiere fabricar en ellos. EFE/Toni Albir
GRAFCAT7321. BARCELONA, 14/09/2021.- El CEO del grupo Punch, Güido Dumarey (i), y el responsable del Proyecto Punch Barcelona, Andy Palmer (d), posan junto al modelo Concep Car Hidrógeno Punch, durante el acto en el que el grupo belga Punch, una de las empresas que prevé pujar por las plantas de Nissan en Barcelona, que cerrarán sus puertas a finales de este año, ha presentado su proyecto de reindustrialización de estos centros, en los que planea invertir 650 millones de euros, y el prototipo de coche propulsado por hidrógeno que quiere fabricar en ellos. EFE/Toni Albir Toni AlbirEFE

El grupo europeo fabricante de componentes Punch, de origen belga, ha presentado ante las autorizades de la Generalidad y los sindicatos una oferta vinculante para la reutilización de los tres centros de producción de Nissan en la provincia de Barcelona. El proyecto incluye, entre otros puntos, la inversión de hasta 650 millones de euros en un plazo de cinco años y el empleo de hasta dos mil personas. Entre las ideas presentadas, destaca la fabricación y comercialización de un modelo de “pick-up” derivado de la actual Nissan Navara, en la que el motor 2,3 diésel turbo será adaptado para su funcionamiento con hidrógeno.

El grupo Punch, una empresa familiar belga dirigida por Guida Dumarey, con una facturación anual superior a los 5000 millones de euros, está especializado en la fabricación de componentes del automóvil como motores, transmisiones, motores eléctricos y sistemas de micromovilidad, cuenta con fabricas en diferentes países como Gran Bretaña, Italia, Francia o Eslovenia. Y tiene la experiencia de haber ya reconvertido factorías de automóviles y adaptarlas a sus proyectos, como ha sucedido en la planta francesa de Estrasburgo, que antes fue de General Motors, o la de Turín, donde se respetaron la totalidad de los puestos de trabajo. Dentro de su estrategia de futuro está el empleo del hidrógeno como combustible para su utilización no sólo en el mundo del automóvil de turismo, sino asimismo en otros campos como barcos, trenes o camiones. Todo orientado al objetivo marcado por la UE de llegar a sistemas de movilidad de cero emisiones entre los años 2030 y 2050.

Dentro de la organización de esta compañía, el proyecto español estaría dirigido por Andy Palmer, un profesional de larga trayectoria en el mundo del automóvil y que hasta el año pasado era el CEO de Aston Martin. Palmer ha explicado que el proyecto de Punch es el más adecuado para poder mantener no sólo la estructura productiva de las factorías de Nissan en Barcelona, asegurando hasta dos mil empleo en el año 2025, sino poder mantener asimismo a los proveedores actuales de los modelos Navara y NV200. Para el Navara, los planes es seguir comercializando este modelo, con diferencias propias del proyecto Punch, con sus motores de combustión interna en los países que no tengan limitaciones para estas motorizaciones, como por ejemplo los del norte de Africa. Y además llevar a cabo una modificación de los motores diésel para reconvertirlos a utilización de hidrógeno. Para la furgoneta NV200 los planes son la electrificación de sus motores para poderlos vender como taxis y otros servicios públicos en todos los mercados del mundo, incluido Estados Unidos.

El proyecto del Navara de hidrógeno parece técnicamente muy sencillo ya que sólo han que cambiar algunas piezas mecánicas, como los inyectores, y poder un depósito de combustible de fibra de carbono para poder resistir mejor la presión. Con ello, este nuevo “pick-up” se convierte en un coche de trabajo industrial con cero emisiones y por un coste similar a la versión diésel. Con este proyecto, Barcelona entraría dentro del equipo de I+D que el grupo Punch ha puesto en marcha para el desarrollo de la utilización del hidrógeno en distintos campos del transporte.