C Type Jaguar
C Type Jaguar FOTO: Jaguar Jaguar

Lo retro está de moda

Varios fabricantes reeditan sus modelos más emblemáticos de los años 50 y 60. El mercado internacional de automóviles de colección mantiene niveles altos a pesar de la pandemia

Para muchos, no cabe duda, Las líneas de las carrocerías de los años cincuenta y sesenta eran mucho más atractivas que las actuales. Y con frecuencia, igual de eficaces desde el punto de la aerodinámica. Por ello, algunos modelos emblemáticos vuelven a fabricarse para deleite de quienes mantienen el gusto por la belleza y la originalidad de algunos de los modelos más representativos. Algunos artesanos realizan reproducciones utilizando los planos originales. Pero hay algunas marcas, como Jaguar o Aston Martin que, de forma artesanal y con los operarios más veteranos de la factoría, han vuelto a reeditar los modelos más míticos.

Aston Martin DB5
Aston Martin DB5 FOTO: Aston Martin DB5 Aston Martin DB5

Las reproducciones, o por decirlo con la palabra adecuada, las falsificaciones de automóviles clásicos de colección es un fenómeno que se detectó hace algo más de una década debido en gran parte a los altos precios que, en los mercados internacionales, cotizaban las piezas más representativas de las más exclusivas marcas internacionales. Se detectaron entre los más expertos modelos de Ferrari realizados de manera más o menos chapucera. Algunos se hicieron populares en la televisión, como el Daytona descapotable de la serie Corrupción en Miami, que llevaba un motor de Chevrolet Corvette. Otras realizaciones más sofisticas intentaban acercarse más a la realidad. El Italia se destruyeron un buen número de ejemplares de los modelos Boano o Ellena, de poco valor en su momento para, utilizando su chasis, su motor y su cambio, fabricar modelos más caros, como los 250 GTO o 250 SWB. Pero en una marca como Ferrari, donde todo está muy catalogado, el número de chasis nunca coincidía con una de las unidades originales.

Grandes especialistas en la reproducción de coches de colección siempre han sido los argentinos. Alguna de las empresas dedicadas a este negocio, como Pursang, realiza obras maestras que son muy difíciles de distinguir de los coches auténticos. Comenzaron realizando reproducciones del Bugatti 37, cuyos archivos no son muy perfectos y siguieron con otros modelos de marcas diferentes, especialmente italianas. A la sobra de Pursang hoy en día hay varios talleres en los alrededores de Buenos Aires que falsifican prácticamente lo que les pidas. En general, hacen modelos emblemáticos de marcas históricas como Alfa Romeo, Lancia o Fiat, donde no tienen dificultades para encontrar mecánicas de la época ya que se fabricaron miles de motores para modelos de largas series.

Pero con las nuevas técnicas de 3D no es muy complicado incluso fundir bloques de motores de los años cincuenta. Si a esto añadimos que poseen copias de planos originales y artesanos que, para hacer la carrocería, pueden batir el aluminio con martillo sobre un molde de madera, como se hacía en la época, el resultado final es perfecto, como hemos podido comprobar en barquetas de competición de marcas como Maserati, Osca, Stangellini y otras firmas muy minoritarias y exclusivas.

CON LA GARANTIA DE FÁBRICA

La afición por los modelos más representativos de algunas marcas y las dificultades para poderlos conseguir en el mercado de las subastas ya que de algunos solo se hicieron unas pocas unidades, han llevado a algunas marcas a montar departamentos para la restauración o, simplemente, para la fabricación de algunas unidades de sus mejores modelos. Las series de continuación, que es como se denominan estas segundas ediciones, se dan especialmente en dos marcas: Jaguar y Aston Martin.

Esta última ha realizado en sus instalaciones de Gaydon unas pequeñas series del modelo DB4, tanto en su versión de carrocería de serie como en la de carrocería especial diseñada en su día por el estilista italiano Zagato. Estos últimas se fabricaron en su día en una serie muy limitada y no deben quedar más de cuarenta ejemplares en el mundo. Ahora Aston Martin ha realizado una nueva tirada de este modelo utilizando la mecánica de entonces y los planos originales, con un trabajo realmente artesanal y exquisito. Claro que el precio así lo exige ya que los DB4 de serie se han vendido en un cuarto de millón de euros y los Zagato suben su factura hasta el millón aproximadamente.

En el caso de Jaguar, la firma británica cuenta con un modelo singular, el R-Type, para muchos el deportivo más bonito del mundo. Pero del cual se fabricaron muchos miles de ejemplares en varias series, por lo que, si bien cuenta con un precio de cotización elevado, en torno a los cien mil euros, no es un coche difícil de encontrar en el mercado. Sin embargo, algunos ejemplares especiales de los E-Type, fabricados en su momento por el departamento de carreras para sus participaciones en circuitos, como las versiones aligeradas “low drag” o “lightweight”, fueron mucho más raras y, por lo tanto, más cotizadas. Y de ellas se han realizado algunas cortas series para pilotos privados de carreras de clásicos actuales.

Pero Jaguar ha llevado a cabo últimamente dos pequeñas series de modelos aún más exclusivos. Se trata de los cotizadísimos D-Type y los raros XKSS. Los primeros triunfaron en los años cincuenta en las 24 Horas de Le Mans y los segundos se realizaron sobre el mismo chasis, pero fueron “roadsters” para uso diario. La serie se ha inspirado en que, en su día, un incendio en la factoría impidió fabricar todos los ejemplares previstos y ahora se completa el inicial proyecto de producción. Del D-Type ya había había habido otras reproducciones, como los denominados Lynk, pero al estar ahora estos nuevos ejemplares autentificados por la propia Jaguar su precio se eleva como la espuma y el millón de libras es una cifra que deben pagar los que quieran poseer una de estas exclusivas piezas.

Otras marcas de prestigio, como Mercedes, BMW, Porsche, Ferrari… tienen departamentos especializados para la restauración de todos sus modelos. Si alguien tiene en su garaje un ejemplar antiguo de alguna de estas marcas en mal estado, no hay ninguna dificultad en ponerlo en su estado original ya que las propias marcas fabrican las piezas mecánicas y de carrocería necesarias para su completa restauración. El departamento más famoso es quizás Ferrari Classique, situado dentro de las instalaciones de Maranello. Eso si, las facturas de estos trabajos no son, en ninguno de los casos señalados, baratas.