Motor

Todo lo que necesitas saber sobre el ‘vapor lock’ y cómo puede comprometer tu seguridad en la carretera

La degradación de los componentes del sistema de frenos siempre es progresiva y siempre da señales de que va a fallar

Luz de freno
El vapour lock es un fallo en el sistema de frenos que se produce cuando se forman burbujas en el líquido de frenosLa Razónfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@4625de87

La importancia del correcto funcionamiento del sistema de frenos durante una emergencia es innegable. Sin embargo, sorprende conocer hasta qué punto el mal funcionamiento de los frenos es un problema común. De acuerdo con los datos recogidos por los talleres de la Inspección Técnica de Vehículos o ITV, hasta un 15,5% de los defectos graves que encuentran en los coches se corresponden con problemas del sistema de frenado.

Con el paso del tiempo y según el tipo de conducción y vehículo que tengas, los discos y las pastillas de freno, así como el líquido de freno, van a ir perdiendo eficacia poco a poco. Por lo tanto, es necesario que los revisemos con relativa frecuencia y que nos aseguremos de que todo funciona como debe. Lo que recomiendan los expertos es revisar los frenos en un taller de confianza cada 15.000 kilómetros, más o menos.

Los pedales de nuestro coche deben accionarse de una forma concreta | Fuente: Dreamstime
Los pedales de nuestro coche deben accionarse de una forma concreta | Fuente: DreamstimeLa Razónfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@4625de87

No obstante, también aparecerán algunos síntomas que nos alertarán de que el sistema de frenado podría estar en mal estado: Una de las cosas a las que deberíamos estar más atentos es a la "textura" del pedal, porque puede delatar uno de los fallos más peligrosos: el bloqueo por vapor o vapor lock. Este fallo en el sistema de frenos se produce cuando el líquido de frenos llega a hervir, lo que provoca la formación de burbujas de vapor en el circuito de frenado y la consecuente prolongación de la frenada (con los peligros que ello implica).

El líquido de frenos está diseñado para que mantenga una densidad constante y para que su volumen no cambie. Esto es lo que hace que el sistema de frenos funcione como debe. Sin embargo, el líquido de frenos también es higroscópico. Este término se refiere a la capacidad de una sustancia para absorber o retener la humedad del ambiente. Esta característica no es deseable, ya que la absorción de la humedad hace que el punto de ebullición baje.

Cuando esto sucede, el líquido de frenos puede comenzar a hervir, ya que al frenar se genera una gran cantidad de calor. Si el líquido de frenos hierve, se forman burbujas de gas. Y dado que el gas es mucho más compresible que el líquido, se puede experimentar una pérdida total o parcial de la potencia de frenado. Esto puede resultar muy peligroso al circular por carretera.

La buena noticia es que ningún fallo en el sistema de frenos, ni siquiera el vapor lock, sucede de repente. La degradación de los componentes del sistema siempre es progresiva y siempre da señales de que va a fallar. Por eso, como decíamos antes, si notamos cierta esponjosidad o laxitud en la frenada, convendría que nos planteáramos cuándo fue la última vez que cambiamos el líquido de frenos.

El mantenimiento de los neumáticos en verano es fundamental para nuestra seguridad y para el correcto funcionamiento del vehículo, especialmente durante los meses de estío
El mantenimiento de los neumáticos en verano es fundamental para nuestra seguridad y para el correcto funcionamiento del vehículo, especialmente durante los meses de estíoNeumáticos PneusNeumáticos Pneus

A la hora de sustituirlo, lo mejor es seguir las indicaciones del fabricante de nuestro vehículo. No obstante, por regla general, el líquido de frenos debe sustituirse cada 40.000 kilómetros o cada dos años (lo que antes ocurra). Un síntoma adicional de un sistema de frenos en mal estado es la aparición de ruidos o chirridos al frenar. Esto puede deberse al desgaste de las pastillas de freno o a la acumulación de suciedad en los discos de freno. Si escuchas cualquier ruido inusual al frenar, es recomendable llevar tu vehículo a un taller para su revisión y posible sustitución de los componentes desgastados.