La supervivencia del comercio local

El PP insta al gobierno regional a poner en marcha una Plan de protección del comercio minorista que representa «una seña de identidad» de barrios, pueblos, ciudades y pedanías de la geografía murciana

¿Imagina una calle sin tránsito, sin luces y sin los comercios que dan vida a las ciudades? Cuesta visualizar cualquier ciudad, pueblo o pedanía sin que los pequeños comercios ofrezcan a sus vecinos la oportunidad de adquirir los productos que venden, siendo precisamente los comerciantes locales los más entregados en el desarrollo económico de los municipios. Son estos establecimientos los que, a pie de calle, ofrecen todo lo que uno puede necesitar sin necesidad de desplazarse lejos, con un trato cercano y de confianza.

Y precisamente para asegurar la supervivencia de este tipo de negocios, el Partido Popular ha presentado una moción en la Asamblea Regional en la que insta al Gobierno regional a elaborar un Plan Integral de Protección del Comercio Minorista o Local en la Región, que luche contra las grandes amenazas como lo son las nuevas tecnologías, la compra «online», los grandes centros comerciales, las franquicias o las multinacionales.

Para ello, la iniciativa cuenta con el respaldo de las asociaciones de comerciantes, que son quienes mejor conocen los riesgos que tienen que afrontar cada día, así como con los ayuntamientos, y se insta a la elaboración de un documento que incluya, entre otras medidas, planes de formación para que los pequeños empresarios puedan competir en igualdad de condiciones.

Así lo explica a LA RAZÓN la diputada «popular» Maruja Pelegrín, impulsora de la moción. «La Región de Murcia es una tierra de emprendedores, de familias que cada día levantan la persiana y contribuyen al crecimiento económico regional. El Plan es de gran importancia, más incluso en las zonas rurales, donde el despoblamiento agrava cada vez más el cierre de negocios locales».

En una era en la que el 30 por ciento de los consumidores confiesa comprar a través de internet sin tener que desplazarse de casa y sin acudir a las tiendas físicas, se hace «más necesario que nunca proteger y ayudar a mantener vivo el negocio local y el pequeño comercio». Según Pelegrín, su desaparición tendría tales consecuencias «que se podría hablar de una fuerte crisis que afectaría a miles de familias en la Región».

De hecho, según el Instituto de Empresa Familiar (IEF), «se calcula que el 88 por ciento de las sociedades españolas son de tipo familiar, aunque de muy diverso tamaño, y están sustentadas en pequeños comercios». De ahí la importancia de su protección, ya que al finalizar 2018, el sector registraba más de 1,9 millones de afiliados a la Seguridad Social, de los cuales el 37,1 por ciento, es decir, más de 700.000 personas, eran autónomos.

Pero más allá de cifras económicas, Pelegrín defiende que son los pequeños comercios los que «hacen que cada barrio se convierta en una miscelánea de distintos establecimientos, en una seña de identidad de barrios, pueblos y ciudades».

En este sentido, recuerda que en las grandes superficies no suele haber artesanos, ni marcas locales, ni pequeños productores. «La vida cultural, social, turística y la seguridad y atractivo que aportan a los barrios y ciudades es fundamental para su desarrollo, ya que llama a la economía cultural, a los potenciales inversores, a turistas, empresarios y emprendedores».