Un preso agrede a los funcionarios que le salvaron de un incendio en la cárcel de Murcia II

El recluso prendió fuego a su celda y aprovechó la actuación de los agentes para agredirles

Centro Penitenciario Murcia II
Centro Penitenciario Murcia II

Los funcionarios de prisiones han denunciado una nueva agresión ocurrida el pasado lunes en Murcia II, situada en Campos del Río. Según denuncia la Asociación Profesional de Trabajadores Penitenciarios Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM), alrededor de las 11:00 horas de la mañana, los funcionarios observaron por una de las cámaras de vigilancia cómo comenzó a salir humo del interior de una de las celdas de la galería 2, donde se encuentran los internos clasificados en primer grado.

Sin pensarlo dos veces, según informa la Asociación, los trabajadores abrieron la celda y comenzaron a sofocar el incendio con extintores, precisando además la ayuda de mangueras ya que el sistema de ventilación no funcionaba. Al entrar en la celda, los funcionarios procedieron a reducir al interno que se encontraba dentro, produciéndose además un fuerte forcejeo en el que el recluso consiguió propinar un cabezazo a uno de los trabajadores.

Finalmente, consiguieron reducirle mediante el empleo de medios coercitivos, siendo necesario desalojar a toda la galería para evitar la intoxicación del resto de reclusos.

Tal y como afirma la Asociación, según los funcionarios, el interno llevaba días reclamando un cambio de galería ya que estaba ubicado con los internos clasificados en primer grado. Además, han detallado que dicho interno lleva varios meses protagonizando graves incidentes en el módulo 5 donde reside, motivo por el cual se encontraba en aislamiento cumpliendo alguna de las sanciones impuestas por las “múltiples faltas graves que constan en su expediente”.

El estado de alarma empeora la situación

Desde la Asociación también han puesto de relieve que las medidas tomadas a raíz del estado de alarma en las que se han visto suspendidas las comunicaciones de todos los reclusos con el exterior, así como las salidas de permiso, han causado “auténticos estragos” ya que han aumentado la conflictividad dentro de la prisión.

“Se han eliminado las principales vías de entrada de droga en prisión, tales como las comunicaciones con la familia y el retorno de los reclusos de los permisos, en los cuales aprovechaban para introducir droga en su cuerpo, siendo imposible para los funcionarios detectarlas, ya que es necesario una autorización judicial”.

De esta forma, el bloqueo del tráfico de droga ha crispado la situación dentro de la prisión, provocando revueltas y motines cuyo foco se pone principalmente en los propios funcionarios de prisiones.

Pese a todos, aseguran que en el momento en el que se produjo el incendio, los trabajadores “se sobrepusieron a todas las adversidades para cumplir con su cometido constitucional, garantizando además la seguridad de la sociedad española en las labores de vigilancia, retención y custodia de los condenados”.