Dos mil plantas de marihuana en dos casas de Molina de Segura

La Guardia Civil inició la investigación al advertir un fuerte olor y una posible conexión ilegal a la red eléctrica en una vivienda

Dos mil plantas de marihuana ha descubierto la Guardia Civil tras registrar dos vivienda ubicadas en Molina de Segura. La investigación se inició después de que los agentes detectaran un fuerte olor a cannabis y una posible conexión ilegal a la red eléctrica en una casa de la mencionada población.

La investigación, iniciada el pasado mes de febrero, se ha saldado con la detención de cuatro personas de una misma familia que, presuntamente, se dedicaban al cultivo de plantas de cannabis sativa que producían en un invernadero oculto en una vivienda de campo de El Romeral-Molina de Segura, donde han sido incautadas 1.316 plantas de cannabis sativa, un arma larga, dinero y numerosos útiles destinados a su cultivo. En una segunda casa, situada a escasos metros de la primera, se ha desmantelado otro invernadero indoor con 702 plantas, donde también se han aprehendido cerca de dos kilos de cogollos de marihuana listos para su distribución.

La Benemérita comprobó que el consumo eléctrico diario superaba hasta en ocho veces al que es habitual en una familia de cuatro personas, lo que hacía presagiar la existencia de una plantación interior de marihuana de cierta envergadura

Los indicios obtenidos por los investigadores fueron puestos en conocimiento del titular del Juzgado de Instrucción de Molina de Segura (Murcia) quien otorgó el correspondiente mandamiento de entrada y registro en la vivienda.

En un amplio dispositivo policial, la Guardia Civil ha registrado el chalet donde se halló un invernadero con más de 1.300 plantas de cannabis sativa. El complejo sistema destinado al cultivo ‘indoor’ de marihuana contaba con aparatos de aire acondicionado, lámparas caloríficas de alta intensidad y rendimiento, así como con sistemas de riego controlado por temporizadores, todos ellos de última generación, que podía permitir cosechas trimestrales de forma ininterrumpida, lo que supone una producción anual de alrededor de 5.000 plantas.

El registro culminó con la detención de cuatro personas -tres varones y una mujer, españoles, con edades comprendidas entre los 30 y los 65 años; y pertenecientes a un mismo grupo familiar- como presuntas autoras de los delitos de cultivo, elaboración y tráfico de droga, defraudación de fluido eléctrico y de pertenencia a organización criminal.

La plantación estaba vigilada siempre

La organización criminal mantenía la vivienda vigilada tanto de forma presencial, como con la instalación de un sistema de vídeo-vigilancia remoto, formado por seis cámaras ubicadas en la fachada del edificio, que retransmitían imágenes a tiempo real de los alrededores del inmueble. Este sistema permitía alertar de la presencia policial en la zona, así como de tentativas de ‘vuelco’ de droga por bandas rivales.

Tras la primera fase de la operación, la Guardia Civil entró en una segunda casa, a escasos metros de la primera, donde se sospechaba que también podrían estar produciéndose grandes cantidades de plantas de marihuana.

El sótano de la vivienda había sido adaptado para el cultivo de las plantas mediante la creación de habitáculos de panel y aislante, focos de gran potencia, aparatos de aire acondicionado y humidificadores. En el mismo sótano existían zonas de secadero, maquinaria para separar los cogollos de las plantas y bolsas para su envasado al vacío.

La investigación, en esta fase de la operación, sigue abierta a la esperar de identificar y detener a las personas vinculadas con esta segunda plantación.