El acusado de asesinar a un médico que intentó evitar una agresión asegura estar arrepentido

La fiscalía reclama indemnizaciones para la viuda y los dos hijos que suman 500.000 euros que la acusación particular eleva a 700.000

El joven al que se juzga desde este jueves en Murcia acusado de apuñalar mortalmente en el hospital de Molina de Segura a un hombre que intentó evitar que agrediera a una joven ha reconocido los hechos y pedido perdón por estar arrepentido “al cien por cien”.

En varias ocasiones, el acusado, de 23 años, ha pedido perdón a la familia de la víctima y ha dicho que espera que cuando salga de prisión pueda encontrar trabajo para así poder resarcirla económicamente en lo que pueda.

El hombre para quien la fiscal del caso reclama en sus conclusiones provisionales penas que suman 17 años de cárcel por un delito consumado de homicidio y otro intentado ha añadido que cuando llegó al hospital, en el que se encontraban tres chicas que momentos antes se habían peleado con su hermana, no tenía intención de causar la muerte de nadie.

Ha explicado que tras tener conocimiento de esa riña acudió al centro hospitalario provisto de un cuchillo que había cogido en una habitación de su casa y que solo lo utilizó contra el hombre que resultaría muerto cuando este se le acercó para evitar que agrediera a una de aquellas.

“Soy consciente de que he dejado a una mujer sin esposo y a dos hijos sin padre, pero cuando ocurrieron los hechos -el 2 de mayo de 2017- no sabía lo que hacía, porque estaba bajo los efectos de la droga”, ha declarado.

En esta primera sesión de la vista oral ha declarado como testigo la joven brasileña a la que el procesado intentó agredir en el hospital, quien ha dicho que pese al tiempo transcurrido tiene miedo, por lo que ha pedido una orden de alejamiento del acusado.

En este juicio figura como responsable civil subsidiario la empresa propietaria del hospital, aunque la letrada que defiende sus intereses ha explicado que la titularidad de este centro corresponde al ayuntamiento.

Ha añadido que esa responsabilidad debe serle exigida al Servicio Murciano de Salud en virtud del concierto que los une y a la empresa de seguridad que prestaba sus servicios en el hospital.

El juicio continuará este viernes con la declaración de nuevos testigos, entre ellos, la viuda de la víctima, un hombre que halló la muerte cuando esperaba El desarrollo de la operación a la que era sometido su hijo y que falleció de tres puñaladas a los 46 años.

En el aspecto económico, la fiscalía reclama indemnizaciones para la viuda y los dos hijos que suman 500.000 euros que la acusación particular eleva a 700.000.