Los agricultores del Campo de Cartagena resisten el envite de la Covid

El presidente de Asaja Campo de Cartagena asegura que la falta de flujo migratorio en el campo ha sido una «ventaja» a la hora de contener la expansión del virus en la zona

La agricultura en el Campo de Cartagena está resistiendo el envite del coronavirus. O, al menos, no está afectando de manera excesiva a las rutinas de trabajo de los profesionales. Una de las claves para contener el avance del virus en el sector primario puede ser la ausencia de los flujos de la población de otros territorios, tanto nacionales como internacionales, ya que los principales agricultores de la zona son personas asentadas en la comarca, que conocen a la perfección sus áreas de trabajo e intentan no mezclarse entre ellos.

Así lo explica a LA RAZÓN el presidente de la Asociación de Agricultores y Ganaderos (Asaja) del Campo de Cartagena, Manuel Martínez, quien subraya que el hecho de trabajar al aire libre, en espacios abiertos y con distancias de más de dos metros ha posibilitado la contención del virus y no está generando graves obstáculos en el desarrollo del trabajo.

«El hecho de que el Campo de Cartagena no necesite temporeros ha facilitado mucho la organización de los trabajadores, quienes no están apiñados, comen y almuerzan separados, y cada uno utiliza su propio vehículo de transporte. Son personas asentadas aquí, por lo que tienen trabajo los 12 meses del año».

Martínez diferencia la rutina de trabajo en el Campo de Cartagena de otras zonas como puede ser Andalucía, Aragón, La Rioja, Castilla y León o Castilla-La Mancha, en las que hay campañas de recogida de productos que invitan a personas de todos los rincones a buscar una oportunidad de trabajo en la recogidas.

«Aquí, el mismo agricultor se encarga de recoger la lechuga, después pasa al brócolli y luego se encarga del apio. Es lo que afortunadamente nos da la tierra, que nos proporciona trabajo durante todo el año».

Precisamente, califica esta situación como una «ventaja» para el sector, ya que la población que llega de fuera de la Región para trabajar es la mínima, y por lo tanto, hay menor riesgo de contagio para los agricultores.

Martínez apunta también al cierre de fronteras de países vecinos como clave para evitar también la propagación del virus, desde puntos como Marruecos, y remarca la importancia de que no haya un flujo migratorio excesivo para trabajar, ya que en caso contrario la agricultura tendría muchos más casos de los que tiene.

Incertidumbre

Por otra parte, el presidente de Asaja en el Campo de Cartagena asegura que el mercado exportador mira con «incertidumbre» el futuro de las ventas, ya que no está claro cuántos productos se consumirán los próximos meses.

De hecho, pone el foco en los productos de cuarta gama, aquellos procesados de hortalizas y frutas limpias, troceadas y envasadas para su consumo, de las que remarca que en Europa el consumo de este tipo de productos ha bajado. «Los ciudadanos tienen más tiempo en sus casas y prefieren manipular ellos mismos las hortalizas». Esto, según explica, genera cierta incertidumbre en las empresas encargadas de elaborar este tipo de productos ya que no saben cuánto podrá llegar a bajar su venta.

No obstante, señala a otros ámbitos en los que se está viviendo un fenómeno inusual, en el que la demanda es incluso mayor que en otras campañas de años anteriores.

Es el caso del melón, de los pimientos o del resto de hortalizas, cuya demanda está teniendo buena acogida. De hecho, apunta directamente a los cítricos como el limón y la naranja como productos estrella de este año.