El sector hotelero murciano encara el verano con «respiración asistida»

La falta de Presupuestos y de ayudas del Gobierno central lastra la recuperación de un sector que trabaja «en modo zombie»

El hotel de Costa Adeje, en Tenerife, vive sus últimas horas en cuarentena
Los hoteles murcianos han experimentado el efecto «botella de champán» tras el fin de las restricciones perimetrales. Imagen de archivoRamón de la RochaEFE

El sector hotelero de la Región de Murcia encara un verano con «respiración asistida». Tras el «boom» vivido en las últimas semanas con el levantamiento de las restricciones de movilidad y el cierre perimetral, se han registrado dos fines de semana de intensa actividad, eso sí, con reservas de última hora y de estancias cortas. Es lo denominado efecto «botella de champán», que ha puesto de manifiesto la necesidad que siente la población «de moverse, de salir, de disfrutar». No obstante, estos datos no pueden suponer un reflejo de lo que está por venir y por ese motivo el sector cuenta con unas perspectivas basadas más en las esperanzas que en las certezas.

Así, al menos, lo relata Juan Carlos García, presidente de la Asociación de Hoteles y vicepresidente de Hostemur, quien pone de manifiesto que los buenos datos obtenidos en las últimas semanas responden a criterios porcentuales, no absolutos. «Los incrementos son importantes, pero hay que tener en cuenta que partíamos de cero, por lo que cualquier subida va a ser muy elevada. En el conjunto de la Región de Murcia, los hoteles afrontan el verano con la esperanza de poder volver poco a poco a la situación previa a la pandemia».

De hecho, la recuperación del sector será lenta y progresiva, sobre todo cuando hay hoteles en la costa murciana en los que, por el momento, todavía no se han abierto las puertas. «Los grandes hoteles de costa están prácticamente todos cerrados, y no tienen previsto abrir hasta la segunda quincena de junio».

Así, más allá de las reservas puntuales de fin de semana desde que se eliminaran las restricciones el pasado 9 de mayo, «no contamos con reservas mucho más allá», incide García.

En todo esto también tiene que ver el tipo de turista que recibe la Región de Murcia. Actualmente, sólo se prevé la llegada de turistas nacionales, pero el vicepresidente de Hostemur recuerda que los visitantes extranjeros siempre han supuesto un turismo «residual» para la Comunidad. «Estamos hablando de que tradicionalmente contamos con un 80 por ciento de turismo nacional frente a un 20 por ciento internacional. En la circunstancia actual, eso se ve mucho más acentuado».

Así, señala al inglés como principal turista extranjero, por lo que la incertidumbre sobre este visitante es todavía mayor. En el año 2019, visitaron la Región de Murcia un total de 400.000 turistas ingleses e irlandeses.

«Modo zombie»

Todo ello en un momento en el que el sector trabaja bajo mínimos, con la gran mayoría de las plantillas afectadas por ERTE, medida que permite mantener cierta actividad. «Es lo que llamamos el ‘modo zombie’», indica.

De hecho, apunta a que todavía no se ha podido cuantificar el grado de afectación real de la crisis en el sector. «Cuando se le quite la respiración asistida, veremos cuántas empresas pueden subsistir. En lo que resta de año y de cara al próximo 2022, habrá muchos movimientos, operaciones de venta y, en definitiva, muchas situaciones dramáticas».

Mientras tanto, siguen esperando ayudas por parte de las administraciones. Unas ayudas «pactadas, consensuadas y acordadas» el pasado mes de noviembre con el sector del alojamiento, «pero que están condicionadas a la aprobación de los Presupuestos de 2021. Estamos casi en junio, y como todavía no se han aprobado, seguimos esperando».

Pero el sector no solo espera ayudas por parte del gobierno regional. «Del Ejecutivo central seguimos esperando recibir esos 11.000 millones que el presidente Pedro Sánchez anunció el pasado mes de febrero para los sectores del turismo, la hostelería y la restauración, y tampoco sabemos nada. Parece que los tiempos de la Administración van por un lado, mientras la tierra da vueltas a otro ritmo», lamenta.