
Salud
Emma, la niña con cáncer que enciende la Navidad con Richard Gere en Murcia: "A los niños que pasen por algo parecido, les digo que nunca pierdan la sonrisa”
La familia de la niña de 11 años relata a LA RAZÓN la difícil situación familiar y la importancia del gimnasio cuya primera piedra coloca el actor

Emma Pérez tiene 11 años, es natural del municipio costero de San Javier y de mayor quiere ser enfermera. Quizá quiere cuidar de los demás, porque sabe perfectamente lo que es atravesar por momentos difíciles tras pasar muchas horas en la habitación de un hospital. En marzo de 2024 le diagnosticaron un osteosarcoma femoral en su pierna izquierda, un tipo de cáncer óseo que se origina cuando las células de los huesos crecen sin control y forman un tumor maligno. Todo comenzó cuando empezó a sentir dolor en una de sus rodillas.
“No nos pensábamos nunca que nos podía pasar y menos con un hijo. La palabra cáncer, ya de por sí, da miedo, pero cuando se trata de un hijo, el mundo se viene abajo”, cuenta emocionada María Carreño, la madre de esta pequeña, que ha tenido que lidiar también con la enfermedad autoinmune que padece su otro hijo, artritis psoriásica.
Afortunadamente, su otro vástago hace una vida normal, gracias al tratamiento que recibe. Sin embargo, en el caso de Emma, su calvario todavía no ha terminado. A los tres meses de ser diagnosticada, tuvo que recibir un tratamiento de quimioterapia, que le hizo perder el pelo e interrumpir sus estudios de 4º de Primaria que cursaba en el colegio ‘El Recuerdo’ de San Javier. Tuvo que dejar las clases de baile y de natación, que tanto le gustaban. Posteriormente, tuvo que entrar en un quirófano para que le extirparan el tumor maligno que tenía en su pierna izquierda. Le quitaron parte del fémur y de la rodilla y, en su lugar, le colocaron una megaprótesis de crecimiento. Todavía se está adaptando a su nueva realidad y cojea levemente al caminar. Pero su mirada irradia luz y contagia de alegría a todos los que están a su alrededor.
Su madre, en declaraciones a LA RAZÓN, confiesa que la recuperación no está siendo un camino de rosas. “A día de hoy, la enfermedad en sí se puede sobrellevar, pero los efectos del tratamiento y de la operación son incluso peores que el cáncer, porque a ella le han quedado unas secuelas. Sigue con tratamiento rehabilitador, tiene linfedema (un tipo de edema que se produce por la obstrucción de los canales linfáticos del organismo), le dan sesiones de presoterapia, drenajes linfáticos, tiene que llevar medias de compresión…”, narra su progenitora que, sin embargo, está agradecida a la vida, porque su hija sigue con ellos. Hace pocos días, otra niña de San Javier perdía la vida, víctima de otro cáncer. Una enfermedad que se lleva por delante la vida de 280 niños al año en España.
Un gimnasio para los niños con cáncer
Que el deporte y la actividad física mejoran la calidad de vida de los pacientes con cáncer es una realidad incontestable. Por eso, la Fundación Aladina -una entidad sin ánimo de lucro que apoya a los niños que padecen esta enfermedad- está promoviendo la construcción de un gimnasio en el Hospital Universitario Virgen de La Arrixaca de Murcia. De momento, ya han conseguido recaudar 400.000 euros, pero el proyecto tiene un coste cercano al millón de euros, por tanto, están solo a mitad del camino.
“El gimnasio es una cosa que es muy necesaria. Se necesita para los niños que reciben tratamiento allí, porque les sirve para desconectar un poco de la situación, de lo que son los tratamientos, de la quimio, de todo lo que sucede allí”, explica algo nervioso José Antonio Pérez, el padre de Emma, que no está acostumbrado a los focos de los medios de comunicación. Idéntica opinión tiene la pequeña, quien afirma con desparpajo y una madurez que asombran, que le parece muy bien que se estén promoviendo estas instalaciones deportivas dentro de un centro sanitario, “porque es muy necesario, no solo por hacer ejercicio, sino también para desconectar del hospital”. Para su madre, sencillamente “es una maravilla, es un respiro, les hace la vida en el hospital mucho más amena”.
La anécdota de toda esta historia -pero no por ello menos reseñable- es la presencia de la estrella internacional de Hollywood, el actor estadounidense Richard Gere, militante de esta causa (y de otras, por ejemplo, las relacionadas con el sinhogarismo en todo el mundo), que ha prestado altruistamente su imagen a la Fundación Aladina para contribuir a este loable proyecto y a quien Emma ha dirigido una carta para agradecerle su apoyo a esta iniciativa.
“Mi madre me dijo que iba a venir un actor muy famoso y yo no sabía quién era. Entonces me dijo: Richard Gere, y me enseñó varias fotos. No he visto ninguna película suya, pero ahora voy a verlas”, explica Emma, que va a acompañar al matrimonio Gere a la colocación de la primera piedra de ese futuro gimnasio para niños con cáncer para, posteriormente, sumarse al encendido del Gran Árbol de Navidad, que se llevará a cabo en la Plaza Circular de Murcia. Emma está ilusionada con conocer a una estrella del celuloide y no deja de dar un consejo a los niños que pasen por una situación parecida a la suya: “que nunca pierdan la sonrisa”.
La de Emma está intacta y contagia felicidad y alegría, para orgullo de sus padres y de quienes le rodean.
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