Cultura

Los Punsetes: “Somos coherentes porque sabemos por dónde no ir”

El grupo presenta en Inverfest «Aniquilación», un disco con todas sus facetas, de la ácida a la literaria, potenciadas

Los punsetes son, Chepe, Anntona, Ari, Lios y jor
Los punsetes son, Chepe, Anntona, Ari, Lios y jorRicardo Roncero

De entre todos sus talentos, el mayor. La acidez. Sin embargo, a Punsetes demasiadas veces se les reduce a una especie de caricatura de grupo misántropo y brutalmente escrutinador de nuestras miserias. Que es cierto que muchas veces te hacen reír con los dientes apretados reconociéndote en sus parodias, pero no solo eso. Punsetes han sufrido como pocos grupos los males de la época viral, que convierte en himnos unas canciones y condena a la oscuridad al resto del disco, que seguramente es mejor todavía. Ahora publican «Aniquilación», un disco abierto a canciones más diversas con letras mordaces y otras no tanto, que reflexionan sobre el sentido de escribir canciones, como explica Jorge García, guitarrista y compositor.

–Hay una paleta diferente.

–Sí. Solemos funcionar un poco por reacción y ese era el plan.

–¿Por reacción?

–Sí, hacemos uno más oscuro y luego otro de canciones de tres minutos de toda la vida y luego el siguiente queremos que sea más abstracto, más abierto. Y con el tiempo nos hemos dado cuenta de que funcionamos así.

–La portada muestra un paisaje colorista.

–Bueno, nos peleamos entre nosotros hasta encontrar alguien de consenso y dimos con John Pham del comic «J + K» y luego les dejamos hacer lo que quisiera, intentamos no molestar.

–¿Es en lo único en lo que intentan no molestar?

–Intentamos no molestar en general, lo que pasa es que la gente piensa que buscamos...

–...tocar las pelotas.

–La verdad es que no lo buscamos. Ya me gustaría a mí ser más molesto, la verdad.

–En este disco hay un par de temas muy directamente críticos o «tocapelotas» pero hay otras letras literarias.

–Lo que pasa es que las que llaman la atención son las otras porque son las que circulan, las que son singles y se queda la gente, y las que más tocamos en directo. Pero esas canciones han estado siempre.

–¿Les molesta que solo se hable de las otras?

–Bueno, la verdad es que... (piensa). A mí me fastidia un poco porque me parece una perspectiva reduccionista. Siempre que me han preguntado he dicho que el grupo es más que la canción con letra llamativa. Creo que si te fijas se nota en las letras, se nota en las visuales, en la puesta en escena en los vídeos, en los conciertos... pero bueno, si la gente se queda con lo que se queda...

–En «Oro» dicen: «Los que pedieron la guerra ganarán la guerra».

–Es de Manuel, y yo entiendo que es algo así como que tú, como oyente, puedes hacer que una mala canción sea algo guay. Es una de las letras de Manuel de autoodio, que dice estamos fatal, estamos viejos, y eso es inevitablemente cierto.

-Sus fans son muy fieles pero ¿tienen ambiciones de crecer en ese sentido?

-Cada vez estamos un poco mejor. Y nosotros ambiciones tenemos todas las de mundo, la verdad. Pero seguiremos haciendo lo que nos dé la gana.

-¿Cómo funcionan internamente?

-Lo que solemos hacer es que Manu y yo escribimos en casa por separado y nos mandamos canciones. Y las que nos molan a los dos las llevamos al local, a ver qué pasa.

-Y ahí, entonces...

-Unas sobreviven y otras no. Otras se cambian mucho y hay algunas que alguien dice directamente: “esta mierda no la vamos a tocar”.

–«Idiota» es estilo de la casa.

–Es una de esas canciones que detectan cosas que están dentro de nosotros latentes y que las piensas pero no las dices. Con la cantidad de veces que llegas a pensar: «madre mía, estoy rodeado de gilipollas», pues evidentemente por estadística, la gente que te rodea lo ha pensado de ti.

–Y en el otro extremo está «Miguel de Molinos».

–Un día, leyendo, me encontré a este tipo, que tenía el rollo de los místicos de renunciar a las cosas para alcanzar la elevación. Hablaba de la aniquilación del alma para alcanzar la paz. Pero la palabra es muy buena porque cada uno puede pensar en aniquilar lo que quiera.

–Es un concepto Punsetes.

–Sí, la verdad que es hasta demasiado, que casi resulta un poco caricatura.

–¿Y la imagen de misantropía es real o caricatura?

–Bueno, si miras con atención a todas las letras hay muchos matices y hay una parte de humanidad de la que no se suele hablar. Y creo que no somos especialmente desagradables, los hay más majos y menos majos.

-¿Tienen armonía?

-Sí, porque somos bastante parecidos y el grupo sabe ponerse de acuerdo en por dónde no ir y por eso hemos mantenido una línea coherente. Y luego, bueno, es que son como mis hermanos después de tantos años. A lo mejor pasas tres semanas sin hablarte con alguien pero no pasa nada. O ensayas y no quieres que te hablen, lo haces, te piras y no preguntas ni qué tal. Hemos tenido suerte porque conocemos muchos grupos y sabemos muchas movidas que han tenido internamente y se han ido a tomar por culo. Llevarse bien durante tantos años es jodido. Se crean relaciones muy intensas y es fácil que haya discrepancias en qué hacer o cómo hacerlas o por donde tirar y nosotros lo hemos mantenido bien. Sobre asuntos principales no hemos tenido problemas.

–¿No tienen vena antisocial?

–Algo hay, algo hay. No somos los más buenrollistas pero sí que lo somos de una manera muy sana. Un poco cabroncetes, pero bien.

–¿Cuál es el «Atraco perfecto»?

–Es un tema que se parece a «Oro», que habla de la gastar el tiempo en algo que no sirve absolutamente para nada, que es hacer canciones.

–¿Es la música su única ocupación?

–No, trabajamos todos. Yo estaba un día en casa solo haciendo el tonto en vez de estar facturando y escribí esa canción.

–¿Y tiene esa sensación?

–Cualquier persona que haga algo creativo la tiene. ¿Qué cojones hago aquí perdiendo el tiempo? También habrá otros que estén super convecidos, pero nosotros, no. Somos más de por qué me pasan estas cosas.

–¿Duda de seguir haciéndolo?

–Hombre, sí. Y a la vez sientes que ojalá pudieras estar haciendo esto toda la puta vida. Pero es un equilibrio que está bien. Estar súper convencidísimo de algo no me parece lo mejor.

-Todos tienen otro trabajo.

-Sí, porque cuando empezó el grupo ya lo teníamos y no lo hemos dejado. No ganamos tanto como para alimentar a cinco personas un año entero.