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Nuevo hachazo fiscal de Colau a los barceloneses

La alcaldesa planea encarecer el IBI y gravar los coches más contaminantes

  • La concejala de Hacienda, Montserrat Ballarín, y el concejal de Presupuestos, Jordi Martí
    La concejala de Hacienda, Montserrat Ballarín, y el concejal de Presupuestos, Jordi Martí
Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

05 de octubre de 2019. 10:12h

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David J. Fernández Barcelona. 5/10/2019

El gobierno municipal de Ada Colau ultima su propuesta de presupuestos para el año que viene en la que planea encarecer el IBI y otras tasas municipales para incrementar los ingresos del Ayuntamiento. En concreto, la propuesta de nuevas ordenanzas fiscales -las tasas municipales- que ayer presentó la concejala de Hacienda, Montserrat Ballarín, busca, en concreto, un incremento medio del IBI del 5,46% gracias a la revisión del valor catastral hecha en el año 2017. Así, según los cálculos del Ayuntamiento, Barcelona ingresará unos 43 millones de euros. Los planes del Consistorio pasan por aumentar el gasto un 9,5 % respecto a las cuentas de 2019, dado que prevé que los ingresos crezcan un 9,2 %, y propone prestar especial atención a la crisis climática y a reducir las desigualdades con un presupuesto total de 2.898,2 millones de euros. La alcaldesas también quiere penalizar a los vehículos más contaminantes, encareciéndoles el impuesto de circulación.

A pesar de la subida del IBI, Ballarín explicó que la intención es rebajar el tipo impositivo general del 0,75% (tal como está ahora) hasta el 0,66%. Además, el gobierno de BComú y PSC también quiere eliminar los topes que existen en el pago del IBI para «avanzar en la justicia tributaria y que todo el mundo pague según lo tiene». Ballarín también señaló que eliminará la bonificación por domiciliación bancaria.

Este primer esbozo de cuentas prevé obtener 83,5 millones de euros más respecto a 2019 a través de transferencias del Estado -el consistorio espera que se aprueben los Presupuestos Generales del Estado (PGE) en 2020-, 10 millones más a partir de la lucha contra el fraude y una gestión más eficiente y 43 millones más derivados de un incremento de ingresos del 5,46 % del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI).

El ejecutivo municipal, conformado por BComú y PSC, plantea asimismo un aumento de 92,1 millones de euros en inversión hasta alcanzar los 549,8 millones de euros: entre las distintas partidas destacan los 169,5 millones destinados a transformación urbanística y espacio público y los 121,1 a políticas de vivienda. Otros 92,7 millones de euros se destinarían a mantenimiento y 78,2 millones de euros a la gestión de equipamientos municipales. De aprobarse, este sería el primer presupuesto aprobado por la alcaldesa, Ada Colau, desde que está en el gobierno de la ciudad. En 2016 recurrió a una modificación presupuestaria, los años 2017 y 2018 se sometió a una cuestión de confianza y, este 2019, hizo una prórroga de las cuentas.

Con estas cifras en la mano, el ejecutivo de BComú y PSC aseguran que se trata de un presupuesto con dos grandes ejes: revertir la desigualdad (con una “apuesta clara por la vivienda”), y dar respuesta a la emergencia climática. Ahora bien, Jordi Martí ha admitido que se trata de una «propuesta genérica» ​​que hay que debatir con los grupos de la oposicin y que «estamos abiertos a hacer los cambios que nos pidan».

Aparte del IBI, el gobierno municipal plantea un incremento generalizado en toda una serie de tasas municipales para incrementar los ingresos del Ayuntamiento y, así, poder hacer crecer las inversiones previstas en el presupuesto. En este sentido, Montserrat Ballarín puso sobre la mesa un incremento en el impuesto de circulación de los vehículos más contaminantes, la tasa de ocupación del espacio público (aquí se enmarca la tasa que pagan los restauradores para tener terrazas), el área verde y azul, un recargo a los pisos vacíos, la tasa de alcantarillado y de residuos, el recargo de la tasa turística, y la tasa de la última milla (referente al reparto de mercancías a domicilio).

El concejal del PP en Barcelona Oscar Ramírez pidió al gobierno municipal apostar por unos presupuestos «realistas, con una estimación de ingresos e inversiones reales» y también reclamó bajar impuestos y presión fiscal, con el objetivo de apoyar a las familias. «Nos sentaremos a negociar ordenanzas fiscales y presupuestos con el gobierno municipal siempre que respeten nuestra propuesta de bajar impuestos, una de nuestras principales peticiones será trabajar para rebajar el IBI y aplicar bonificaciones», explicaron los populares. También propone poner en marcha políticas que den confianza a emprendedores y pymes, para que sirvan de ayuda para crear nuevos puestos de trabajo: «La mejor política social para Barcelona es el empleo», añadió el concejal Ramírez.

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