Democracia cubana
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El mal llamado Mundo Libre tendría que recapacitar. Se empeña en ser democrático sin acercarse a la idea de lo que realmente es una democracia. Cuba, una vez más, la denostada Cuba, le ha demostrado a las presumibles democracias occidentales el valor del voto en las urnas. Se presentaban a las elecciones 605 candidatos para ocupar 605 escaños. Y han sido todos ellos elegidos. Milagroso el recuento. El 85% de los candidatos eran miembros y altos dirigentes del Partido Comunista Cubano, y el resto, también, pero sin carné oficial. El recuento de los votos no se ha retardado, y finalmente, se ha conocido el veredicto democrático de las urnas. Los 605 candidatos han sido elegidos. Eso es democracia, y lo demás, pamplinas.

No tenía razón Churchill cuando opinó con amargura y distancia de la democracia comunista. «Mi odio al comunismo no está basado en su tonto sistema económico y absurda doctrina de una igualdad imposible. Surge debido al terrorismo sangriento y devastador que practican en cada tierra que quiebran y sólo, mediante el cual, su régimen criminal puede sostenerse». Injusta y cruel la opinión de Churchill, un fascista indocumentado, machista y sembrador de odios y resentimientos. En España, se ha demostrado lo contrario. Los comunistas, desde Iglesias a Garzón pasando por Escolar y Penélope Cruz, aborrecen el terrorismo sangriento de la ETA, pero su bondad les ha obligado a perdonarlo. Los comunistas en España, son libres y soberanos, y saben que insultar al Rey y amputar las leyes no les lleva al pelotón de fusilamiento o a la cadena perpetua sin recurso ni defensa, como en Cuba. La democracia es así y así hay que aceptarla. El que no crea en el sistema, no tiene derecho a protestar. No resulta aceptable ni tolerable la abstención en el voto. Una democracia de verdad está legimitada para exigir la culminación ciudadana del acto democrático por excelencia. La libre introducción del voto en la ranura de la urna. Un problema que se solventará en el futuro por su repugnante y fascista machismo electoral. Un voto –masculino–, no tiene derecho a penetrar en la ranura de una urna –femenina–, en una democracia avanzada. De ahí que Pablo Iglesias, haya recomendado a Raúl Castro, que en la próxima votación, el voto cambie de sexo y se convierta en «papela electoral», y la urna con ranura se denomine «cofre de recepción unitario».

Se puede criticar el sistema, pero en realidad, el sistema no falla. Si la cuestión es elegir a 605 representantes del pueblo para ocupar 605 escaños de la institución que representa al pueblo, ¿para qué tantas coñas marineras y auroras boreales? Son elegidos los 605 y la democracia ni se resiente ni se siente herida. Es más, la democracia se siente agradecida y entusiasmada.

El suicidio del chico mayor de Fidel Castro nos ha conmovido a todos los defensores del castrismo cubano. Es cierto que Raúl Castro tiene algún hijo por ahí, pero no de plena confianza comunista. Les gusta el dinero, las juergas, las jineteras y los caballos de Polo, como a los Trujillo, que eran tan demócratas como los Castro pero con diferente sensibilidad reivindicativa-social. Con Cuba, con la democracia, con la libertad, con el enriquecimiento de una nación y con el futuro de una Cuba comunista y honesta no se juega. Los occidentalistas no conocen ese mundo caribeño de palmeras, playas, hoteles de lujo y gritos de tortura provenientes de las mazmorras cercanas al azul del Caribe y la sombra de las carpas playeras. El que no quiera entenderlo, que se calle. Cuba ha elegido democráticamente a 605 representantes de 605 candidatos. Precisión democrática matemática. Tendríamos en España similar precisión si un día gobernara Podemos. Pero alguien me ha dicho, en la barra de un bar, que los de Podemos han descendido tanto que su única solución es establecer en España la auténtica democracia. La de Cuba. De 350 diputados, 340 de Podemos. Y los que se opongan a la democracia, a la cárcel. Que ya está bien, atajo de fascistas.