No existe ni una sola referencia a Cataluña ni a los catalanes antes del siglo XII, siendo la primera vez que se encuentra documentada la palabra «Catalania» (Cataluña) y «catalanenses» (catalanes), en el «Liber maiorichinus de gestis pisanorum illustribus», poema escrito en latín por Laurentius Veronensis y en el que narra la conquista de Mallorca por pisanos e hispanos, acaecida entre 1114 y el 1115, y bajo la dirección de Ramón Berenguer III. A partir de entonces aparecen otros documentos, durante la baja Edad Media, en el que Catalunya es nombrada como Catalaunia, Cathalaunia o Cataluña.

El nombre de Catalunya no aparece «oficialmente» hasta después de la unión entre Aragón y el condado de Barcelona, por lo tanto toda reivindicación histórica del nombre previa en este siglo es imposible. En todo caso debería haber una exaltación del hispanismo, pues como «Hispania» era conocida la península Ibérica, incluyendo la parte que hoy abarca Catalunya.

En la alta edad media el territorio catalán era conocido con distintos nombres, entre ellos el de Marca Hispánica y Gothia. La manipulación nacionalista bebe del historiador del siglo XV, Pere Tomic en la obra «Histories e conquestes dels Reys de Arago e Comtes de Barcelona», que retrotrae la leyenda del nacimiento de la palabra «Catalunya» a principios del siglo VIII, en referencia a un príncipe alemán, Otger Golant, propietario de un castillo llamado Cathala, y conocido como Otger Cathala, y sus gentes llamados los de «Catalonia». Este príncipe, acompañado de otros nueve varones, se estableció en los Pirineos, construyó castillos en el Pallars, en la Cerdanya y el Capcir e hizo incursiones contra los sarracenos de la Marca Hispánica, hasta que murió en 735 y los nueve varones con sus gentes se retiraron a las montañas, donde permanecieron hasta que Rotlan, viniendo a conquistar esta tierra, se los llevó ante el emperador Carlomagno; cuando éste prosiguió la conquista en el Sur de los Pirineos, llamó a esta tierra Cathalonia en memoria del príncipe Otger, y sus habitantes fueron llamados Cathalana. Leyenda y fabulación sin rigor histórico.

La realidad es mucho más prosaica. La necesidad de levantar castillos y fortalezas fue común en la tierra de frontera, siendo en la Marca Hispánica donde se empezó a denominar «castellanus» al guarda o alcaide de los castillos, similar al francés chastelain y châtelain, así mismo se formó en el bajo-latín de la Marca el nombre castlanus, del cual son variantes en catalán: castlà, catlà y carlà. Cuando la Marca hispánica adquirió fisonomía propia sus habitantes fueron llamados «catlán» y posteriormente catalán, similar al «castlan» o castellano, de las tierras hermanas del centro de la Península.

El origen etimológico de Catalunya y Castilla nacieron al tiempo. Catalanes y castellanos, una historia común: la de España. Lo demás es pura fantasía.