Superación

Irene Villa

Esta semana he vivido emociones muy intensas gracias a FEGRADI COCEMFE y a su I Congreso Nacional sobre Superación y Motivación. Una auténtica inyección de vitalidad para las cientos de personas con discapacidad que se reunieron en la preciosa ciudad de Granada. Y es que en algún momento de nuestra vida, tengamos o no una discapacidad, necesitamos ejemplos de personas que han pasado por una situación similar a la nuestra y que han conseguido renacer con más fuerza e ilusión gracias a haber transformado sus vidas de forma positiva. Lo primero y fundamental es cuidar y potenciar nuestra autoestima, que es la que nos da fuerza, por ejemplo, para enfrentarnos a lo que más tememos. Ese paso es capaz de hacernos vencer cualquier tipo de miedo, que es la verdadera discapacidad, porque nos paraliza y ahuyenta el principal motor: el amor.

En este edificante congreso he aprendido que hemos de hacer de nuestro tiempo una auténtica inversión productiva. Para ello es vital planificar y rodearte de los mejores ya que nuestro círculo más cercano ha de ser positivo. ¡El tiempo es un bien tan limitado que no podemos desperdiciarlo! Además, decir «no» es algo sano, ya que las riendas de nuestra vida las tenemos que llevar nosotros, y no dar a otros el poder de decisión sobre lo que a nosotros nos concierne.

Se ha puesto en valor el potencial humano que todos tenemos y el hecho de vivir con responsabilidad, sentirnos útiles, poner pasión en todo lo que hagamos, eliminar excusas... es vital, ¿quién no tiene algo que superar o vencer?

Existe una fuerza extremadamente potente: la fuerza de voluntad. Y se alimenta con el deporte. Como hablamos en el homenaje a Ana Garrigues, con el gran Antonio Garrigues Walker, el deporte, práctica que por cierto me inculcaron las monjas irlandesas, nos enseña que aunque a veces las cosas no salen como uno quiere, estamos llenos de unas capacidades que, sin el esfuerzo o el sacrificio que requiere el deporte, a veces quedan por descubrir.