Sánchez, investidura o trampantojo

Jesús Rivasés

Pedro Sánchez, fiel a su «Manual de resistencia», hará lo que más le convenga para seguir en el poder, mientras Iván Redondo y José Luis Ábalos diseñan, por si fuera necesario, una investida fallida, es decir, una investidura trampantojo. El inquilino de La Moncloa tiene todas las bazas en su mano hasta que elija la fecha de la sesión de investidura. A partir de entonces, el tiempo no corre en su contra, pero tampoco lo controla, porque se ponen en marcha los mecanismos automáticos que conducen a una repetición electoral si el candidato no alcanza una mayoría –simple– en dos meses. Por eso, el día que Meritxell Batet, tras recibir instrucciones de La Moncloa, anuncie la fecha de la investidura, Sánchez tendrá amarrados los votos o habrá optado por el «trampantojo», que también sería otra forma de redoblar la presión sobre Albert Rivera, que ya despierta recelos en el mundo del dinero y los negocios y cuyo futuro político se oscurece poco a poco. El líder de Cs, que descarta un acuerdo con Sánchez, no obstante podría argumentar con razón ante quienes le reclaman que pacte con el PSOE, Rajoy entre ellos, que primero debería recibir alguna oferta del presidente en funciones, que solo pide una abstención –también al PP– sin nada a cambio.

Sánchez, mientras, está concentrado en recuperar poder en Europa por una parte y, por otra, en airear su oferta –nadie sabe si para que la acepte o la rechace– a Podemos, que excluye el que Iglesias sea ministro. En la Europa social-liberal el leninismo digital de Podemos, por edulcorado que esté, rechina, y el líder del PSOE no tirará por la borda sus sueños europeos. El tándem Iglesias-Montero reclamará hasta final poltronas ministeriales pero, al mismo tiempo, ultiman una estrategia paralela. Quieren «mando en plaza» en RTVE y, a falta de ministerios, no piensan ceder en eso. Es una vieja obsesión de Iglesias. Lo dejó escrito en «Disputar la democracia», de relectura obligatoria: «El gran dispositivo mediático de nuestro tiempo, lo más importante para establecer y determinar lo que piensa la gente (más que la educación, la familia o la Iglesia) es la televisión, independientemente que se transmita por satélite, por TDT o por internet». Si Sánchez lo había olvidado, Redondo no. Por eso no es descartable una investidura trampantojo porque, como Rajoy en su día, los estrategas monclovitas quizá creen que les conviene la repetición electoral, sobre todo si pueden culpar de ello a sus adversarios.