Cuanto peor, mejor

Entre la Constitución y la Inmaculada, –en lo que algunos denominan como el «Puente de la Inmaculada Constitución»– nos vamos enterando de algunos detalles muy sensibles en relación a la negociación para formar gobierno por parte del Presidente en funciones, antes de recibir del Rey el encargo como candidato a la investidura. Así, leemos que su futuro Vicepresidente Iglesias afirma que el «bloque de la moción de censura» está llamado nada menos que a «asumir la responsabilidad de la dirección del Estado». Nótese que no dice «del Gobierno del Estado», sino «del Estado», lo que no es un error en palabras del líder de Podemos, ni un matiz sin importancia, porque él sí que conoce la existencia de otros poderes del Estado: el judicial, por ejemplo.

En ese bloque, como sabemos, se encuentran formaciones como ERC y Bildu, a las que él expresamente citó destacando el pragmatismo de la primera y el liderazgo de la segunda.

Estos son los mimbres con los que Sánchez aspira a ser investido Presidente, y tenemos el derecho a conocer con qué objetivo. Es de tal gravedad que el futuro inmediato de España esté en manos de quienes literalmente quieren destruirla, que tal posibilidad resulta inconcebible desde cualquier perspectiva.

Mientras, la oposición esperando a que las ruinas que dejen, allanen su camino hacia la Moncloa. «Cuanto peor, mejor», parece ser su actitud política. En este escenario, España y los españoles somos actores secundarios para ellos.