El interés general
foto-autor

¿Es de interés general que, en los días dramáticos, durante las crisis más profundas, cuando nos invade el desamparo y nuestra inteligencia se desconcierta, los españoles tengamos siempre gobiernos que nos mienten sin rubor, con el mayor descaro, buscando su ventaja política, y que al final sólo encontremos el consuelo en héroes anónimos que no se doblegan, se levantan y luchan contra la adversidad? ¿Será maldita la nación que necesita héroes?

¿Es de interés general que, en esta hora aciaga, sean miles los que han sucumbido a la enfermedad, falleciendo rodeados de urgencia y desconsuelo, sin el aliento de sus seres queridos, sin una última caricia, en el abandono de un lugar atestado de muerte? ¿Será condenado el país que se desentiende de sus difuntos?

¿Es de interés general que justo en el minuto en el que la política debiera mostrar su grandeza, España tenga casi cerrados el Congreso y el Senado de manera que se hace imposible el control parlamentario del Gobierno aun cuando es la propia Constitución la que ordena que, durante los estados excepcionales, «su funcionamiento no podrá interrumpirse»? ¿Se perderá así la democracia que tanto costó ganar a la generación pasada?

¿Es de interés general que la judicatura haya reducido al mínimo su actividad aplazando sine die el amparo de los ciudadanos frente a unas decisiones del poder ejecutivo que limitan e incluso suspenden en la práctica sus derechos fundamentales? ¿Se acabará instalando, de esta manera, un estado de injusticia anejo al de alarma?

¿Es de interés general que, embrujados por el engaño, la vacilación y las justificaciones amparadas en la opinión de unos científicos que ni siquiera fueron capaces de vislumbrar la epidemia cuando ésta daba sus primeros pasos, estemos cayendo en una autocracia ejercida en nombre de la salud desde La Moncloa, donde se adoptan decisiones que afectan a los derechos individuales que la Constitución no autoriza a que sean suspendidos, incluso si se hubiera declarado un estado de excepción o de sitio? ¿Nos abocará ello a una nueva dictadura?

¿Es de interés general que el Gobierno vaya dando pasos hacia la estatalización de la economía, anulando el derecho fundamental a la libre empresa y adoptando decisiones que cercenan la actividad productiva en nombre de una supuesta economía de guerra, vacían los mercados de alcohol, mascarillas, medicamentos y pertrechos sanitarios, y nos conducen a una crisis sin precedentes? ¿Qué quedará después de la tormenta con millones y millones de desempleados, fábricas cerradas y desolación en los mercados?

Estas son solo algunas preguntas que me hago, antes de ser arrollado por la catástrofe, cada vez que oigo al Gobierno hablar del interés general.