Ha llegado la muerte, ¿bailas?

La Razón

Una vez fui inmortal, lo juro. Y lo mejor es que duró bastante tiempo; durante toda mi adolescencia y gran parte de mi juventud (si es que las dos cosas no son lo mismo). Porque si eres joven y no tienes problemas de salud te parece que puedes contra cualquiera, que ya sabes todo lo que tenías que aprender y que esos cuatro pelos de la barbilla son, de verdad, una perilla.

Evidentemente, no lo eran, no me quedaban bien y no, ni por asomo, era inmortal. No sé cómo estarán viviendo los jóvenes y adolescentes el huracán del coronavirus, encerrados en casa y rodeados de malas noticias, de muertes cercanas y despedidas que no se hacen. Debe ser como un golpe de realidad brutal: ha llegado la muerte y tenemos que hablar de ella.

Habrá que llorar y pensar en el tiempo que nos queda o en las promesas que tenemos que cumplir y que retrasábamos. Habrá que plantearse que los que aún seguimos somos finitos y también que si esto, todo, que si la vida tiene sentido. Habrá que dar vueltas al tema de dónde vamos cuando ya no estamos. Habrá, en fin, en estos tiempos de tantas horas sin nada que hacer, que ponerse a pensar en las preguntas fundamentales. O, bueno, ponerse a ver Netflix.

O, quizá, mejor aún, bailar. «Mi opinión es que tenemos que celebrar la muerte. ¿Por qué? Porque cuando una persona nos deja hemos de recordar lo que ha hecho durante su vida. Tú sabes lo que esta persona ha aportado, lo que ha hecho por ti. De alguna manera has de agradecerle que, en parte, eres como eres gracias a esta persona. Por eso bailamos», dijo Benjamín Aidoo, en la Ser.

Puede que crean que Benjamin Aidoo necesita presentación porque ni es futbolista, ni sale en la televisión. Pero no.

Hasta hace un mes solamente era un portador de ataúdes en Ghana y ahora es un porteador de ataúdes en Ghana y, también, uno de los tipos que está en los móviles de todo el mundo bailando mientras lleva un muerto encima.

Su meme se está utilizando para cualquier asunto: para acompañar vídeos de golpes, meteduras de pata, pequeños fracasos, goles contra el rival más odiado y (pero esto léanlo en bajito y si les preguntan yo no lo he dicho), críticas al Gobierno.

«¡Soy famoso en todo el mundo! La gente utiliza mis videos para hacer memes, me llaman para felicitarme y eso me hace sentir muy bien. Es un gran privilegio que la gente me pueda ver en las redes sociales. Mucha gente me llama y me dice que son fans míos, mis fans número uno, y me siento bien», continuaba diciendo Benjamin Aidoo en la entrevista. En Ghana, su país, se gastan el dinero que no tienen para celebrar las muertes de gente que ha vivido muchos años. Se contratan porteadores, bailarines, guías y músicos. Hacen una fiesta.

Son tiempos terribles en los que las cifras de muertos diarias ya ni nos asombran.

Suena absurdo, vale, pero:

¿Bailas?